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bicentenario

Época colonial. Algunas notas sobre la vida cotidiana

Información para el Docente

En nuestra historiografía no fue muy común nombrar los hechos de la vida cotidiana en la época colonial. Todo este período fue enfocado principalmente desde los acontecimientos políticos. Para conocer los hechos de la vida cotidiana en la época colonial, se utilizaron como una de las fuentes los diarios personales y relatos de viajeros europeos. Ellos sí rescataban lo cotidiano, ya que sus lectores eran europeos y se centraban en contar más "lo costumbrista".

Clases sociales

La sociedad estaba compuesta por los españoles, que conformaban la elite social. Los españoles ocupaban los mejores puestos, algunos se dedicaban a la política, otros al comercio, tenían todos los derechos, podían estudiar libremente y vivían cómodamente.

En general es posible afi rmar que este sector de la sociedad seguía las costumbres europeas en todo. Esperaban con ansiedad el diario que llegaba de Europa (obviamente con mucho retraso): había expectativa por tener información sobre política, moda, etc. Por eso cobraban importancia las personas que podían traducir los diarios de otros idiomas.

Los criollos, con menor infl uencia política, eran de descendencia española, nacidos en América y tenían acceso a la educación. Muy pocos llegaron a ocupar cargos políticos antes de la Revolución de Mayo, otros eran grandes comerciantes o profesionales e integraban la burguesía mercantil de las principales ciudades. Vivían en grandes casas o quintas, aun cuando también había criollos que vivían en la pobreza y subsistían de sus trabajos o pequeñas industrias caseras.

La denominación se aplicó generalmente al elemento criollo (hijo de españoles) o mestizo (hijo de españoles con indígenas). Los gauchos habitaban las zonas rurales.

"La imagen más tradicional del gaucho es la de un hombre solo, sin familia, diestro en el manejo del caballo... Su tiempo libre lo pasa en la pulpería, bebiendo o inmerso en juegos de azar con otros parroquianos. Su vestimenta habitual es el poncho y el mate forma parte inseparable de sus pertenencias. Esta imagen coincide poco o nada con los resultados de las investigaciones sobre el mundo rural pampeano. Algunas de ellas han mostrado, por ejemplo, cómo la relación tan estrecha que desarrollaron en la campaña fronteriza los criollos, los migrantes del interior y los indígenas llevó a un proceso de mestizaje que no fue solo biológico sino también cultural, donde
se conjugaron costumbres, vestimentas, prácticas médicas y alimentación de las distintas zonas del espacio rioplatense." "La demografía pampeana ha dado ya por tierra con esa imagen y ha mostrado, entre otras cosas, que había muchas más familias que gauchos errantes."

Otras clases sociales eran: los negros y los indios. Los esclavos negros no gozaban de ningún tipo de libertad, sus tareas iban desde trabajar en el campo hasta las tareas domésticas. Sus amos les proporcionaban la comida y la ropa. De cada diez negros que llegaban, ocho o nueve iban a las plantaciones en el interior, por ejemplo a Tucumán o a Corrientes. Los otros quedaban en la ciudad (los esclavos trataban de quedarse, de agradar a las señoras locales que iban a buscarlos para no ir a las plantaciones).

Llegaron de tres lugares de África en distintas épocas, primero del África ecuatorial, luego del centro y finalmente del sur. Los amos trataban de comprarlos de lugares diferentes para que no hablaran la misma lengua y no se entendieran. Los negros terminaron adoptando la lengua del amo por necesidad de entenderse entre ellos. A fines de la época colonial había un diez por ciento de población negra. Algunos historiadores dicen que esta merma obedeció a la mezcla que hubo entre la población. Otros aseguran que respondió a la epidemia de la fiebre amarilla, ya que tuvieron menos defensas que los blancos frente a esta epidemia.

Otros historiadores marcan que la población disminuyó por ser fuerza de choque en la guerra de la Triple Alianza. Los negros se alistaban en el ejército (al igual que otros marginados) porque tenían paga y cierta contención. Estas guerras operaron como "limpieza social". Hay autores como Mitre y Sarmiento que destacan el heroísmo y coraje de los negros, que tenían más resistencia que los criollos.

Los indios, trabajaban en las minas de oro y plata, cultivaban la tierra y criaban ganado, no tenían derechos pero no eran esclavos. Se les pagaba por su trabajo pero sólo unas pocas monedas y se los empleaba para los trabajos más pesados de la colonia. Había algunos en la servidumbre. Pero no eran tan elegidos porque no tenían la misma "sumisión" que los negros.

Se trajeron grupos enteros, como los quilmes de Tucumán, que no se adaptaron. Se los catalogaba de poco confi ables, vagos. En realidad, eran muy rebeldes. Sí hubo algunos grupos serviles que ayudaron a establecer el intercambio entre la ciudad y el campo. Existían, por ejemplo, carreteros que traían productos de la zona rural, ya que tenían estrategias para transitar zonas peligrosas Con estos indios había "acuerdos provisorios" y cierto respeto mutuo a pesar de la guerra declarada.

Otras clases sociales fueron las derivadas de la mezcla de etnias diferentes: mulatos (negro y español), mestizos (blanco e indio) y zambos (negro e indio). En general los mayores problemas se daban con las mezclas (negro-blanco, indioblanco y negro-indio) dado que estas personas eran rechazadas por los grupos de origen, marginadas y estigmatizadas.

Vestimenta

Se podrían distinguir tres sectores:

  • La elite local urbana: seguía la moda europea (con el lógico retraso de tiempo. En los barcos llegaba lo de la “temporada pasada”).
  • La clase baja: en la ciudad, se usaba lo que dejaban los de clase alta. Se vestían como podían. La vestimenta rural era la típica del gaucho (poncho, pantalones anchos, sombrero, etc.).
  • En la clase alta local urbana vestirse era toda una ceremonia, que duraba más o menos una hora. Precisaban la ayuda de varios sirvientes: por ejemplo, las mujeres para ponerse los miriñaques, etc. Era importante guardar las formas y para salir a cualquier lugar se preparaban durante largo tiempo.

Baño

Para la clase alta, lo usual (y con suerte) era un baño semanal. También implicaba un preparativo que precisaba de varios sirvientes para acarrear el agua, etc. Por lo general, las casas tenían aljibe en el patio trasero. Las más céntricas precisaban de los servicios del aguatero, que traía el agua en toneles, ya que no tenían aljibe.

Comidas

La alimentación más común era una mezcla de lo criollo con lo español. Un guisado, al estilo español, con el agregado de elementos de aquí, como choclo y carne (se reemplazaba el cerdo por carne vacuna). La carne era muy económica, ya que lo principal era la industria del cuero que se exportaba. La carne quedaba casi como desecho. Lo que llamamos "asado criollo" era tan económico que parecía regalado. Sólo se exportaba la carne tratada en los saladeros, llamada tasajo, a Brasil, Cuba y Estados Unidos. Aquí ese tasajo sólo lo consumían los esclavos. El pan era generalmente de maíz. Se comían chicharrones y galletitas caseras. El chocolate era caro. En las reuniones de clase alta, servir chocolate era una muestra de estatus. Los chicos comían caramelos tipo "pirulín". En todas las clases sociales se tomaba mate.

Entretenimientos

Se jugaba mucho a los naipes de baraja española. Era un juego común y popular, muy generalizado. El "gallito ciego" era un juego familiar. Participaban adultos y niños. Los niños jugaban a saltar a la soga. Eran comunes las guitarreadas en las reuniones. El que sabía tocar la guitarra adquiría importancia y concitaba la atención. Aunque estaban prohibidas, se toleraban y eran muy comunes las riñas de gallos y de perros.

Danzas

Se notaba mucho la infl uencia europea, especialmente francesa en la elite urbana, como es el caso del minué, el cuando u otras danzas que tenían galanteos, gestos y distintas simbología en los movimientos. En el pueblo se bailaban más las danzas autóctonas como el gato, la chacarera y la zamba.

Religión

Marcaba un ritmo de celebraciones que eran muy importantes para la elite social. Había todo un calendario relacionado con lo litúrgico: procesiones, preparación para el carnaval, cuaresma, etc. También se formaban cofradías, que se reunían bajo el patrocinio de un santo.

Relación con el clima

El abanico era un objeto muy utilizado, especialmente en las clases altas. Mujeres, hombres y niños, por el intenso calor del verano y porque usaban ropajes de moda en Europa poco adaptados al clima de aquí. Los abanicos de las mujeres eran más elaborados, con puntillas, pinturas, etc. Era un producto muy comercial que llegaba de Europa en grandes cantidades. Los hombres y niños usaban sencillos abanicos de mimbre. En las casas ricas había unos paneles que pendían del techo y que se movían con una soga. Frecuentemente era el esclavo quien apantallaba. Las familias de las clases altas utilizaban además, sombrillas para protegerse del sol. Para el frío utilizaban braceros. La mayoría de los historiadores dice que no había paraguas en la época. Existían, pero era un elemento extravagante, nuevo y caro. Para la lluvia utilizaban capotes de tipo inglés, de tela resistente al agua. El hecho de que en la iconografía de la época aparezcan paraguas se debe a que las pinturas sobre los hechos de Mayo se hicieron mucho después (entre las épocas de Rosas y Urquiza, aproximadamente) por pintores europeos que recrearon los sucesos desde su imaginario, y por ello a veces se ha tergiversado la realidad.

Información para los niños

¿Cómo eran los viajes en la época colonial?

No es fácil saber lo que pasaba hace tanto, tanto tiempo. Para conocer cómo era la vida en aquel entonces, los historiadores usaron diferentes escritos que permanecieron en el tiempo: por ejemplo cartas, diarios, libros, que se encuentran resguardados en los archivos históricos.
También es posible entender cómo era la vida en otra época, observando con atención objetos que sobrevivieron al paso del tiempo: por ejemplo monumentos, casas, abanicos, utensilios de cocina y de cuidado personal, herramientas...
Gracias a ello podemos saber, por ejemplo, cómo se viajaba en la época colonial.

De viaje

Una forma de viajar era utilizando carretas. Las carretas eran tiradas por varios pares de bueyes. Los bueyes son animales más fuertes y con más resistencia que los caballos, pero caminan más lento. Las carretas servían para el transporte de cargas y de personas. Los viajes podían durar semanas o meses. En la caja iban ubicados los asientos para los pasajeros y también el equipaje. El carretero era el encargado de dirigir a los bueyes. Los carreteros nunca engrasaban el eje de su carreta. Por eso las carretas hacían mucho ruido al andar y se las podía oír desde lejos. A veces los carreteros entraban con los bueyes al río y se detenían cuando el agua llegaba al pecho de los animales. Se quedaban allí pescando. Para los viajes largos se armaba una caravana de muchas carretas. Un jinete a caballo marchaba adelante para indicar el camino. Atravesar la pampa era peligroso. ¿Por qué? Porque en muchos lugares, bajo la tierra, había túneles construidos por las vizcachas. Al pisar allí las patas de los bueyes se hundían y podían quebrarse.

Caballos

En los tiempos de la Colonia el caballo era el medio de transporte más rápido. Por eso los utilizaban para transmitir noticias urgentes. En los viajes largos se llevaban dos caballos por cada jinete. Algunos caballos iban
montados y otros libres, en arreo. Después de muchas horas de cabalgar los caballos estaban sudados, cansados, sin fuerzas para seguir. Los jinetes no tenían tiempo para esperar que los caballos se recuperaran. Entonces montaban los caballos libres y seguían adelante. Recién a la noche jinetes y caballos paraban a descansar. Los jinetes usaban las monturas como camas y sus ponchos como frazadas.

Mulas para la montaña

En los caminos de montaña se usaban mulas en lugar de caballos. Las mulas caminan con mayor seguridad por terrenos irregulares. Viajar a lomo de mula era muy agotador porque avanzaban muy despacio y con paso desparejo. En la montaña las mulas solían andar al borde del precipicio. Aunque los jinetes se asustaban, las mulas se movían seguras.

Coches

Se llamaban coches a los carros y carruajes que andaban por la ciudad. Eran tirados por varios caballos que manejaba un cochero. Llevaban entre seis y ocho pasajeros con sus equipajes. Las calles de las ciudades eran de tierra. Cuando llovía mucho las carretas provocaban enormes pozos. Los coches tenían grandes difi cultades para avanzar y muchas veces se atascaban en los pozos. El interior de los coches era acolchado y lleno de bolsillos de todos los tamaños y formas. Los viajeros colocaban allí sus pertenencias: escopetas, pistolas, espadas, libros. Otra parte del equipaje colgaba fuera del carruaje. Algunas familias ricas usaban los coches para viajes más largos, por ejemplo para ir de la ciudad a la casa de descanso en el campo. Cuando el viaje era muy largo se paraba a descansar en las postas. Las postas eran ranchos en donde los viajeros conseguían comida, bebida y caballos descansados. Alrededor de las postas se fueron formando pequeñas aldeas.

Goletas

Los viajes por ríos y mares se hacían en barcos a vela. La goleta era el barco que se usaba en distancias no muy grandes. Tenían dos o tres palos y una vela amarrada a cada uno. La duración de un viaje en goleta dependía del estado del río y de la fuerza del viento. Por ejemplo para ir de Buenos Aires a Montevideo se podía tardar medio día o varios días. Los barcos no podían llegar a la costa de Buenos Aires porque no había sufi ciente agua
para navegar. Las grandes naves anclaban a 3 leguas (15 kilómetros) de la costa y con botes iban llevando a la gente y las cosas. Los botes tampoco podían llegar a la costa. Entonces un carro tirado por bueyes los iba a buscar. Los ríos Paraná y Paraguay tienen islas y bancos de arena. Navegar por ellos era muy difícil y solo podía hacerse de día. Los viajes se hacían largos y a veces se paraba en las islas para descansar. Hoy podemos viajar con rapidez y comodidad a lugares lejanos. Sabemos ahora qué diferente era viajar en los tiempos de la colonia. Nunca se sabía cómo iba a ser el viaje ni cuánto tiempo iba a durar. Se sentía el calor, el viento en la cara, la lluvia. Pero ni las incomodidades ni los peligros impedían realizar esta actividad tan importante para las personas.