Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación del aire representa un importante riesgo ambiental para la salud y la emergencia climática. Mediante la disminución de los niveles de contaminación del aire, los países pueden reducir la carga de morbilidades y eliminar la contaminación ambiental. Es por esto que cumplir con las Pautas de Calidad del Aire de la OMS implica comprometernos a reducir las emisiones, para poder disminuir progresivamente los niveles de contaminación del aire.
En 2019 adherimos a la Declaración de Aire Limpio promovida por C40 y pusimos en marcha nuestro “Plan Aire Limpio”. La primera etapa de esta iniciativa comenzó con un diagnóstico claro a través de modelos de evaluación del nivel de concentración de distintos contaminantes atmosféricos en el aire, partiendo de inventarios de emisiones consolidados y refrendados contra mediciones continuas a través de las estaciones de monitoreo existentes.
Estas mediciones nos sirven para poder avanzar en la implementación de medidas que tiendan a reducir la contaminación atmosférica, entre las cuales se incluye la sanción de una nueva normativa de niveles de calidad del aire y el mantenimiento y la mejora de las estaciones fijas de monitoreo de aire. A su vez, nos proponemos la sanción de una normativa de niveles de guía de calidad del aire, la sensibilización sobre hábitos sostenibles que favorecen la calidad del aire.
Niveles de monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno y PM10 (partículas cuyo diámetro es menor a 10 micrones, constituidas por material líquido y sólido de muy diversa composición y tamaño) registrados en el aire entre 2020 y 2021.
¿Sabías que en el 2020 realizamos un experimento participativo junto al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para evaluar la calidad del aire? ¡Conocelo acá!
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