Ya que entendemos la alimentación como el acto de elegir lo que cada uno consume día a día, sabemos que refleja mucho el estilo de vida que uno lleva. Una buena alimentación trae como consecuencia una correcta nutrición del organismo. Esto es esencial en todas las etapas de la vida, pero cuando uno llega a cierta edad hay cambios físicos, hormonales y fisiológicos que requieren adoptar ciertos hábitos para tener una mejor calidad de vida.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) para lograr esto es necesario:
- Comer frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales.
- Consumir al menos 5 porciones de frutas y hortalizas al día. Las papas, batatas, mandioca y tubérculos no son considerados ni frutas ni hortalizas.
- Limitar lo más posible el consumo de azúcares libres (por ejemplo el azúcar que uno utiliza a diario en la mesa). Hay que tener en cuenta que el azúcar también puede encontrarse en la miel, en algunos jugos o concentrados de frutas.
- Limitar el consumo de grasas en la dieta calórica diaria, es decir, intentar consumir menos grasas saturadas (presentes en la carne no magra, manteca, aceite de coco y palma, la nata y el queso). Es preferible consumir grasas insaturadas (presentes en el aceite de pescado, los frutos secos, o el aceite de girasol y el de oliva) De más está decir que las grasas trans - procedentes de los productos industrializados y frituras- tampoco deberían consumirse dentro de una dieta sana.
- Limitar el consumo de sal diaria y siempre consumir la sal yodada.
Otra tema a tener en cuenta es el consumo de sodio y potasio.
Estos son los dos iones principales que regula nuestro organismo. Hoy en día hay mayor consumo de sodio de lo debido. Esto generalmente se da por el exceso de sal que se encuentra en las dietas. Lo recomendado son 5 gramos de sal por día, esto equivale a una cucharadita de café.
Asimismo, el consumo de potasio también está alterado de manera negativa (menos de 3,5 gramos) . Consumir la dosis adecuada de potasio ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares porque interviene en la contracción muscular; a reducir la tensión arterial con ayuda de un sodio moderado; a prevenir complicaciones renales tales como cálculos y a aumentar la densidad mineral ósea.
Haciendo pequeños cambios en nuestra alimentación diaria, podemos disfrutar de un envejecimiento saludable.
Guadalupe Montenegro