Martes 31 de Mayo de 2016

Jornada de concientización en el Día Mundial sin Tabaco

Se llevó a cabo en la Legislatura Porteña, con el objetivo de desalentar su consumo. Durante todo el mes las Estaciones Saludables brindaron charlas sobre tabaquismo y sobrepeso. Cómo alimentarse al dejar de fumar. Estadísticas.

Compartir en Redes

El martes 31 de mayo se conmemora el Día Mundial sin Tabaco para concientizar a la población sobre los riesgos del tabaquismo y fomentar el diseño de políticas eficaces para su prevención y control.

De 9 a 13 h se realizó en la Legislatura Porteña una jornada de concientización para desalentar el consumo de tabaco en todas sus formas. Participaron legisladores, funcionarios de la Ciudad, la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) y la Asociación de Cardiología.

Además, el Programa de Prevención y Control del Tabaquismo del Ministerio de Salud de la Ciudad ofreció en el mismo lugar un taller de Consejería Breve Antitabaco dirigido a personal del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que está en contacto con la comunidad.

Fueron parte de la jornada la Ministra de Salud de la Ciudad, Dra. Ana María Bou Pérez; el Subsecretario de Planificación Sanitaria, Dr. Daniel Ferrante y la Legisladora porteña, Lic. Victoria Roldán Méndez.

Asimismo el Dr. Daniel Ferrante expuso sobre “Epidemiología del consumo de trabajo en la Ciudad de Buenos Aires y oportunidades de mejora en políticas de control de tabaco” y Verónica Schoj se refirió a la “Restricción integral del marketing de tabaco en la Ciudad de Buenos Aires: desafíos pendientes para la protección efectiva del derecho a la salud”.

El tabaquismo es una de las principales causas de muerte evitable en el mundo y la Ciudad de Buenos Aires no escapa a esta situación. Las causas de muerte que afectan a más del 70% de la población, son las enfermedades cardiovasculares, las respiratorias y los tumores, y el consumo de tabaco está asociado con todas estas dolencias.

El tabaquismo se considera una epidemia global: alrededor de 6 millones de personas mueren por año en el mundo a causa del tabaquismo, de los cuales 40 mil son argentinos.

El 31 de mayo de cada año la OMS y sus asociados celebran el Día Mundial Sin Tabaco para hacer hincapié en los riesgos sanitarios asociados al consumo de tabaco y abogar por políticas eficaces que contribuyan a reducir dicho consumo.

El equipo de nutricionistas de las Estaciones Saludables fijas brindó durante todo el mes de mayo charlas sobre tabaquismo y sobrepeso en todas las Estaciones Saludables fijas: "Dejé de fumar ¿Qué debo tener en cuenta para evitar aumentar de peso?".

El objetivo fue concientizar sobre el tema y ayudar a quienes están intentando dejar de fumar a sentirse mejor.

Además, en las redes sociales de BA Saludable se brindó información sobre el tema:

En 2016 específicamente, la Organización Mundial de la Salud hace un llamamiento a todos los países para que se preparen para el empaquetado neutro. Esta medida se orienta a reducir la demanda de tabaco por medio de la disminución del atractivo de los paquetes, entre otras estrategias, y permite aumentar la eficacia de las advertencias sanitarias.

El tabaquismo es la principal causa prevenible de enfermedad y muerte a nivel mundial. Según datos de la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del Ministerio de Salud de la Nación, el 25,1% de los adultos fuma, observándose mayores prevalencias entre los varones y los más jóvenes.

También se pone en evidencia que la exposición al humo de tabaco ajeno en ámbitos como el hogar, los lugares de trabajo y en bares y restaurantes es frecuente (26,7%, 25,0% y 23,5% de los adultos encuestados, respectivamente).

En el humo del tabaco se han identificado más de 4.000 sustancias químicas, de ellas 250 son nocivas y más de 50 son cancerígenas. Aun en las personas que no fuman la exposición al humo de tabaco tiene efectos dañinos para la salud; en adultos causa enfermedades respiratorias y cardiovasculares, en lactantes puede causar muerte súbita y en las embarazadas es causa de bajo peso del recién nacido. Se estima que más del 30% de las muertes atribuibles al tabaquismo pasivo se producen en los niños.

No existe un nivel inocuo de exposición al aire contaminado con humo del tabaco por lo cual crear ambientes totalmente libres de humo es la única forma de proteger a las personas de sus efectos nocivos.


Alimentación y tabaquismo

El humo del tabaco altera el sentido del gusto, lo cual puede repercutir en las preferencias y en los hábitos alimentarios de las personas que fuman. Ha sido descripto que la dieta de los fumadores es de menor calidad nutricional que la de los no fumadores, principalmente debido al menor consumo de frutas, verduras y cereales integrales y al mayor consumo de café y alcohol.

Los patrones alimentarios de las personas fumadoras llevan a que su consumo de vitaminas y minerales sea más bajo. Muchos de estos nutrientes se almacenan en los tejidos corporales, por lo que en principio una disminución en la ingesta de un determinado nutriente puede compensarse con las reservas. En algunos casos, una deficiencia recién se hace evidente en presencia de alguna patología que incrementa los requerimientos.

El humo del tabaco produce lesiones oxidativas en el endotelio vascular por lo que se ha puesto el foco en algunos nutrientes con función antioxidante.

  • Vitamina C: Las personas que fuman presentan concentraciones de esta vitamina en sangre y en tejidos menores que aquellas que no lo hacen. Debido a que fumar aumenta el estrés oxidativo y el recambio metabólico de vitamina C en el organismo, los requerimientos de esta vitamina para los fumadores se incrementa en 35 mg diarios sobre la ingesta recomendada.

  • Vitamina E: también tiene efecto antioxidante y si bien los fumadores están más expuestos a la acción de los radicales libres no hay ninguna evidencia que avale el ajuste de la recomendación de esta vitamina para los fumadores.

  • Vitamina A: fumar se asocia con menores concentraciones séricas de carotenoides. A mayor consumo de tabaco, menor concentración plasmática de estas sustancias. Si bien los fumadores tienen un requerimiento aumentado de esta vitamina para poder mantener las concentraciones plasmáticas normales, no se existen recomendaciones en cuanto a qué cantidad extra necesitan. Tampoco hay recomendaciones para el consumo de suplementos.

  • En el humo del cigarrillo se encuentran presentes sustancias que alteran la función de otros nutrientes. Por ejemplo, el cadmio disminuye la biodisponibilidad del selenio, mineral antioxidante. Por otro lado, el monóxido de carbono podría ser responsable de la disminución de las concentraciones de vitamina B12, que a su vez está implicada en el proceso de desintoxicación del cianuro, otro componente del humo del cigarrillo.

Si bien es recomendable el consumo de alimentos ricos en antioxidantes, como frutas, vegetales, legumbres y frutas secas, cabe destacar que no existe ninguna recomendación que avale el uso de suplementos dietarios de antioxidantes en los fumadores.


Cómo alimentarse al dejar de fumar

Dejar de fumar trae innumerables beneficios para la salud, observándose mejoras a partir del los 20 minutos desde el último cigarrillo. En relación a la alimentación, a las 48 hs comienza a normalizarse el gusto y el olfato.

La nicotina produce disminución del apetito y aumento del metabolismo basal. Al dejar de fumar, estos efectos dejan de producirse, lo que sumado a la recuperación del sentido del gusto y algunas cuestiones psicológicas pueden conducir al aumento de peso.

A pesar de este potencial riesgo de aumento de peso, los beneficios que trae abandonar el hábito de fumar son notablemente superiores. Si bien no se recomienda iniciar una dieta para bajar de peso al mismo tiempo que se está dejando de fumar, es conveniente seguir algunas recomendaciones para alimentarse saludablemente y mantener un peso saludable:

  • Realizar un desayuno antes de iniciar las actividades: incluir lácteos descremados, panes o cereales integrales y fruta.
  • No saltear comidas. Realizar las 4 comidas principales: desayuno, almuerzo, merienda y cena. Si es necesario, elegir para las colaciones alimentos como una fruta fresca, un puñado de frutas secas o un yogur.
  • Evitar mirar la tv mientras se come.
  • Antes de las comidas consumir sopas o caldos.
  • Consumir al menos 5 porciones de frutas y verduras por día, de todo tipo y color.
  • Evitar las bebidas azucaradas y el uso de azúcar para endulzar infusiones. Beber al menos 8 vasos de agua segura por día.
  • Disminuir los tamaños de las porciones: utilizar un plato más pequeño que el habitual.
  • Realizar al menos 30 minutos diarios de actividad física de intensidad adecuada a la edad y al estado físico.
  • Elegir alimentos preparados en casa: de esta forma se puede reducir el tamaño de las porciones y disminuir el consumo de sodio, grasa y azúcar.
  • También se recomienda descansar bien, respetando las horas de sueño necesarias.

Desarrollo Saludable »