¿El gran cometa del verano?
Por Lic. Mariano Ribas, http://www.planetario.gov.ar
Desde siempre, los cometas deslumbraron a la humanidad, encendiendo el asombro y la curiosidad. Pero también, los miedos y las supersticiones: generalmente fueron recibidos como funestas señales de guerras, muertes, epidemias, hambrunas y toda clase de desastres naturales. Y quienes intentaron ir un paso más allá, debieron rendirse ante su carácter insolente e impredecible. Sin embargo, desde los tiempos de Newton y Halley, la astronomía comenzó a entender y a “domesticar” a los cometas. Se hicieron medianamente predecibles (al menos en sus movimientos y trayectorias en el cielo). Ya durante el siglo XX, aprendimos que son pequeños amasijos de hielo, roca y polvo, que sufren una espectacular metamorfosis cada vez que se acercan al Sol.
Sin embargo, desde la perspectiva humana no todos los cometas lucen iguales. La mayoría pasan completamente desapercibidos. Y sólo algunos, apenas unos pocos por siglo, anteponen a sus nombres ese glorioso título que se ganan a pura espectacularidad: “Gran Cometa” (ver cuadro). Tras el paso del inolvidable McNaught, a comienzos del 2007, un nuevo visitante de las profundidades del Sistema Solar parece dispuesto a volver a colgarse del pecho ese título. Su nombre es por demás curioso: Pan-STARRS. Y si todo marcha medianamente bien, durante este verano volveremos a disfrutar, a simple vista, de una de estas maravillosas “bolas nieve sucias”, arrastrando una larga y elegante estela de gas y polvo.