Motivada por experiencias que vio tras un viaje al exterior, en 2011 Clara, quien vive en Guatemala al 4000, propuso al consorcio de su edificio empezar a separar en origen la basura que generaban diariamente.
Palermo, en donde vive Clara, es uno de los barrios en el que el Gobierno de la Ciudad instaló contenedores verdes y capacitó a encargados de los edificios para que trabajen en conjunto con las cooperativas de recuperadores urbanos.
“Me preocupaba el tema medioambiental y, al viajar a otros países, advertí que el reciclaje y la separación de residuos ya estaban instaurados en todos los aspectos de la vida de las personas, en las oficinas, en sus casas y en la calle con contenedores diferenciadores”, recordó Clara, quien entregó una nota explicando los motivos y la mecánica de trabajo al administrador y a los miembros del Consejo de Administración del consorcio y luego se presentó la propuesta en la reunión de consorcio. Todos se mostraron de acuerdo.
La propuesta de Clara fue bien recibida por los vecinos del edificio de 26 departamentos y juntos comenzaron a separar en origen la basura.
De esta manera, los pisos incorporaron un cesto negro para los residuos orgánicos (húmedos y restos de comida; papeles, cartón, plásticos y metales sucios; y vidrios rotos) y otro de distinto color para arrojar los reciclables (cartón, papel, plástico, metal y vidrio). Además, Clara se ocupó de elaborar un cartel en cada cesto donde indica qué tipo de residuos se pueden arrojar en él.

Clara impulsó la separación en origen en su edificio de Palermo. Foto: MAyEP/GCBA.
“Al principio no fue fácil, hizo falta información y educación sobre la clasificación de residuos”, reconoce. La primera persona capacitada fue la encargada y luego se les envió un documento a todos los propietarios con información sobre qué productos pueden reciclarse y en qué condiciones se deben encontrar para que ello sea posible.
“En ese entonces leí en un periódico sobre la cooperativa El Ceibo que está integrada por recuperadores puerta a puerta y promotores ambientales. Además insertaba laboralmente a los recicladores urbanos. Hoy la cooperativa cuenta con el apoyo del Gobierno de la Ciudad y dispone de camiones que vienen a retirar la basura”, agregó Clara quien tras la aprobación de los vecinos se contactó con la entidad, que le entregó siete cestos clasificatorios para comenzar la actividad.

Según Silvina, encargada del edificio, uno de los motivos que impulsaron a aceptar la acción fue económico. “Gastábamos mucho dinero en bolsas de residuos por mes y eso se veía reflejado en las expensas. Usábamos 400 bolsas por mes, ahora sólo 50 e incluso a veces sobran y buscamos reducir ese número cada vez más”, reconoció y explicó que todos los miércoles se ocupa de entregar los residuos reciclables a la cooperativa El Ceibo.
“Cada vecino que ingresa al edificio es informado sobre la acción que se asumió colectivamente y se busca dar respuestas a sus interrogantes”, explicó Silvina en relación con los inquilinos temporales. Hoy la separación de residuos es una actividad naturalizada en el consorcio a la que se invita a formar parte a cada nuevo ingresante al edificio.
Consejos para empezar a separar residuos en edificios
1. Voluntad, organización y trabajo en equipo
Lo que ocurre en lo de Clara puede comenzar a suceder en cada uno de los consorcios de la Capital Federal. Sólo se requiere voluntad, organización y trabajo en equipo. Puede contribuirse en la concientización de los vecinos a través de carteles explicativos como estos:

2. ¿Qué puede hacer el administrador de tu edificio?
Puede ser el encargado de la organización de la gestión interna de la separación y de brindar información al respecto. Además, podría cumplir un rol destacado en el contacto entre el consorcio y la cooperativa.
3. ¿Cómo contactar a una cooperativa de recolectores urbanos?
Hoy hay 12 cooperativas encargadas de recolectar los materiales reciclables secos. En www.dondereciclo.org/cooperativas están los datos para contactar a la cooperativa más cercana. Puede coordinarse con ellos los días y horarios para retirar los materiales.
La separación en origen es de vital importancia en el ciclo de gestión de los residuos pues implica realizar la clasificación desde la primera etapa de generación. Por ello, desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se promueve su puesta en práctica con objetivos claros:
- favorecer el trabajo de los recolectores urbanos para aprovechar los materiales reciclables que pueden reinsertarse en la industria;
- reducir la cantidad de basura enviada a relleno sanitario;
- ahorrar energía y recursos naturales;
- proteger el medio ambiente;
- optimizar los recursos económicos.