Brindis de amor
Brindis de amor
La comedia tiene mala prensa: parece que reír —una de las grandes características humanas, y de las que más nos diferencian del resto de los seres vivos— todavía provoca vergüenza en quienes creen representar los “valores culturales”.
¿Cuándo?
Domingo 25 de enero, 18 h.
¿Dónde?
Centro Cultural Recoleta | Junín 1930 | Recoleta
Gratis
Quizás una de las películas más autoconscientes jamás filmadas, narra varias cosas. Por un lado, el regreso -tras “quedar demodé” en Hollywood- de un gran bailarín a Broadway, que es un poco la autobiografía de Fred Astaire (es fabuloso en este sentido el cameo de Ava Gardner). Por otro, la sátira amable de un “genio vanguardista del teatro” que quiere hacer a su manera un gran espectáculo (lo interpreta Jack Buchanan y todos sabemos que el modelo es Orson Welles). Además, la radiografía de cómo se construye -a puro arte y esfuerzo- entretenimiento, confesado por los propios Comden y Green, que en la pantalla -con otros nombres- interpretan Nanette Fabray y Oscar Levant. Y por último, la tensión y luego el respeto profesional entre una representante del “gran arte” (la bailarina clásica que interpreta Cyd Charisse en su cumbre) y el “arte popular” (interpretado por Astaire). El resultado de tal tensión -no es spoiler- es que sólo existe el arte. La letra de la canción-himno de la película “That's Entertainment” lo dice todo. Y el humor es magistral. El final, que incluye un ballet que satiriza las novelas policiales hard-boiled a lo Mickey Spillane, es una de las parodias más exquisitas jamás realizadas. Película “en clave” (como su contracara, el melodrama Cautivos del Mal, donde Minelli usa el mismo mecanismo pero en tono complementario), merece ser considerada, también, una obra maestra de múltiples lecturas.
Un verano de comedias
La comedia tiene mala prensa: parece que reír —una de las grandes características humanas, y de las que más nos diferencian del resto de los seres vivos— todavía provoca vergüenza en quienes creen representar los “valores culturales”. Vamos a decirlo fuerte y claro: sin risa ni felicidad no hay cultura. De allí surge la propuesta de este conjunto de películas de Hollywood, que hicieron y aportaron mucho más al cine que muchas obras consideradas —erróneamente— como “serias”. Hay musicales, fantasía, parodia y retrato social, todo construido en torno a esa broma universal que es la propia existencia humana.