Cantando bajo la lluvia
Cantando bajo la lluvia
La comedia tiene mala prensa: parece que reír —una de las grandes características humanas, y de las que más nos diferencian del resto de los seres vivos— todavía provoca vergüenza en quienes creen representar los “valores culturales”.
¿Cuándo?
Sábado 24 de enero, 18 h.
¿Dónde?
Centro Cultural Recoleta | Junín 1930 | Recoleta
Gratis
El paso del cine mudo al sonoro implicó un trauma gigantesco para la industria del cine. Aquí, Stanley Donen (con codirección, sobre todo en los números musicales) lo trata con bastante ironía. Kelly es un actor de variedades devenido héroe romántico de la pantalla, personaje un poco inspirado en Douglas Fairbanks; protagoniza films edulcorados con una estrella que cree que él la ama (la brillante Jean Hagen). Llega el sonoro y es necesario transformar la película que se está haciendo en sonora, y el problema es que la señora tiene voz de pito insufrible. Y allí aparece Debbie Reynolds, que deberá doblarla sin aparecer en la pantalla. Ironías del destino: en el rodaje real, cuando Reynolds canta -sabía, pero su voz tenía poco volumen- la dobla...Jean Hagen, de voz grave y sensual. Obra maestra, llena de momentos brillantes y con algunas de las mejores creaciones coreográficas de Kelly (sus momentos con Cyd Charisse o la propia danza bajo la lluvia), sigue siendo un documento sobre cómo es el negocio del cine.
Un verano de comedias
La comedia tiene mala prensa: parece que reír —una de las grandes características humanas, y de las que más nos diferencian del resto de los seres vivos— todavía provoca vergüenza en quienes creen representar los “valores culturales”. Vamos a decirlo fuerte y claro: sin risa ni felicidad no hay cultura. De allí surge la propuesta de este conjunto de películas de Hollywood, que hicieron y aportaron mucho más al cine que muchas obras consideradas —erróneamente— como “serias”. Hay musicales, fantasía, parodia y retrato social, todo construido en torno a esa broma universal que es la propia existencia humana.