Los ojos del perro siberiano y algunas preguntas sobre la literatura
para jóvenes desde el trabajo en la escuela
A los once años, seis años después de la partida del hogar de su hermano
mayor Ezequiel, el protagonista de esta historia decide, a pesar del enojo de
su padre y de la tristeza de su madre, preguntar sobre los verdaderos motivos
de aquella despedida. -¿Por qué nunca hablamos de Ezequiel?
(La madre) Apoyó las cosas en el piso con mucha calma. Estiró
su mano como para acariciarme. Me miró. Bajó la mano. Luego
la vista y dijo en un susurro:
-Hay cosas de las que es mejor no hablar.
El silencio de los padres lo lleva a buscar las respuestas por su cuenta.
Así emprende su primer viaje en colectivo, un viaje que –como
él mismo nos cuenta- le “cambiaría la vida”. El
encuentro con Ezequiel lo haría crecer mucho en poco tiempo.
-(...) ¿Qué estás esperando que te diga? ¿Qué
soy homosexual? ¿Drogadicto? ¿Qué me contagió
el dentista?
Los ojos del perro siberiano, de Antonio Santa María (Norma, 2002)
es uno de los títulos seleccionados por el Ministerio de Educación
de esta Ciudad para integrar el conjunto de material enviado a las escuelas
porteñas como “aporte para el abordaje en la enseñanza
de la Educación Sexual Integral”*
El libro nos ofrece una lectura ágil sobre un tema difícil.
El SIDA nos interpela a todos en general, pero a los docentes en particular
en tanto nos toca tratarlo en la escuela. ¿Cómo hablamos de
sexualidad, del cuidado, de la vida, de la enfermedad o la muerte con nuestros
alumnos?
La opción por las lecturas literarias que introducen a temas complejos
es con frecuencia una tentación para los docentes. Pero, ¿es
lícito “usar” la literatura para abordar “temas difíciles”
en la escuela?, ¿se presta atención al valor literario cuando
una obra es utilizada como “recurso didáctico” o se la
elige sólo para plantear un tema? Se abriría de esta manera
un nuevo interrogante, de otro orden pero también inquietante: ¿qué
hacemos con la literatura en la escuela?
Ricardo Mariño, en una cita incluida en el cuadernillo de trabajo que
acompaña el envío de material del Ministerio ya mencionado,
afirma: “Las obras literarias no enseñan nada, al menos no directamente,
y, al contrario, crean encrucijadas que provocan más preguntas que
respuestas”** ¿Se trata, entonces, de poder proponer encrucijadas?
A las preguntas ya expresadas podríamos agregar otra concerniente al
lugar de la “literatura para adolescentes”, tanto en la literatura
como en la escuela. ¿De qué hablamos cuando hablamos de literatura
adolescente o juvenil en la escuela?
En un interesante artículo sobre la relación entre literatura
y valores, Marcela Carranza*** sostiene: “(...) existe toda una producción
pensada a priori con el fin de enseñar al niño o al joven a
entender el mundo y a sí mismo desde un ideal oficial en una sociedad
‘democrática’. Libros creados para enseñar a ser
tolerantes, a no discriminar, a resolver los conflictos dialogando, a cuidar
el medio ambiente, a vivir en paz (...) Libros a la carta, hechos a medida,
listos para cualquier necesidad didáctica de transmisión de
contenidos ‘transversales’ a los niños-alumnos. Y también,
y sobre todo, un modo de lectura, un tutelaje pedagógico moralizante
sobre la totalidad de la literatura destinada a los chicos”.
Por otra parte, Claudia López y Gustavo Bombini**** nos alertan sobre
la edición de títulos que con el agregado del adjetivo “juvenil”
omiten la cuestión de la literatura “a secas”, ofreciéndole
al docente un paquete ya armado que lo aleja de la decisión sobre el
armado de una propia selección literaria para sus alumnos.
La necesidad de los docentes junto al interés de las editoriales parecerían
retroalimentar líneas editoriales –como sostiene Carranza- “a
la carta”. ¿Son excluyentes estas modalidades editoriales con
la posibilidad de editar obras de valor literario que lleguen a las escuelas
y se trabajen como tales?
Las posibilidades y restricciones, las “ventajas” y los riesgos
suelen ser resultado de una sutil combinación de personas y circunstancias.
Para quien esté interesado en introducirse en esta enriquecedora controversia
Los ojos del perro siberiano ofrece una oportunidad muy propicia. Nuestra
invitación es, entonces, a leer esta novela, y luego –si se quiere-
analizar posibles preguntas desde la profesión docente a partir de
la experiencia de la lectura, propia e indispensable.
Los ojos del perro siberiano, junto a los otros títulos que el Ministerio
de Educación de la Ciudad envió a las escuelas, está
a disposición en todos los Centros de Docentes.
Asimismo, las citas mencionadas sobre las posturas de G. Bombini, M. Carranza
y C. López han sido extraídas de distintos artículos
que integran los módulos de trabajo del Postítulo en Literatura
Infantil y Juvenil de CePA. Estos módulos pueden consultarse en los
Centros de Belgrano y el de sede central.
Analía Fernández
Centro de Docentes CePA
Notas
*Educación sexual y literatura. Propuestas de trabajo. Buenos Aires:
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ministerio de Educación, 2007
**Educación sexual y literatura. Propuestas de trabajo. Buenos Aires:
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ministerio de Educación, 2007,
pág. 9.
***Carranza, Marcela. La literatura al servicio de los valores, o cómo
conjurar el peligro de la literatura. Revista Imaginaria, 24 de mayo de 2006.
****Bombini, Gustavo y López, Claudia. Literatura “juvenil”
o el malentendido adolescente. Revista Versiones, Bs. Aires, mayo de 1992.