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| HISTORIAS PARA RECORDAR. En mucho tiempo no había escuchado una historia así. Erase una vez un abuelito que vivía en una hermas casa con un jardín lleno de flores y plantas. Tenía una linda nieta a quien el adoraba mucho. Un día como todos con un sol radiante su adorada nieta fue a visitarlo a su casa, a esa casa tan grade. Ella era su única nieta , Milagros, como no tenía amigas con quien jugar entonces su abuelito le contaba cuentos, esos cuentos de fantasía que a ella le encantaba escuchar. Ese día le había contado el mejor cuento de todos. Se trataba de una esquina que todos los chicos querían y ahora de grandes la recordaban con mucho cariño. En esa esquina, según cuenta el abuelito, todas las tardes de verano se reunían los chicos y chicas a charlar entre ellos contándose lo que iban a hacer en las vacaciones. Como se iban a divertir, esa era la esquina más linda y querida del barrio. En ella habían escrito todos los nombres de los amigos que se reunían allí escritos en un tronco, Pablo, José, Jésica, y tantos otros. Una noche horrible con rayos y relámpagos el viento se llevaba todo lo que había en su camino. Al día siguiente, cuando como todos los días se agruparon en la esquina, se dieron cuenta de que faltaba el gran tronco donde se sentaban y donde habían tallado sus nombres. Que decepción, desde aquel momento la esquina nunca más fue la misma, aquella tormenta se había llevado parte de sus vidas.
LA RANITA Sonó el teléfono y Josesito atendió -Hola, quién es? -Soy Miguel, te quiero invitar a ... - A donde che?Esperá que tengo que pedirle permiso a mi viejo. Pero a donde? -Mirá si se lo decís quien sabe... - Pero decime a donde... - A cazar ranas. -Pero donde...? -Aqui cerca, en el arroyo Cildañez... -Esperá un poco. ........................ -Mirá Miguel, mi papá me dice que se te podía ocurrir algo mejor, pero me da un plazo de dos horas, y me ha hecho una serie de recomendaciones, especialmente que debo estar de vuelta en cas antes de las cinco de la tarde, porque si no, es la última vez que me hace salir con vos. -Bueno te espero en la esquina de Miralla y Remedios, pero apurate porque ya son la s tres y media..... -Y a las cuatro menos veinte se encontraron allí. Por allí y en los primeros años de 1900 corría uno de los peores arroyos que se pueden imaginar: en el Matadero cuando mataban las vacas, la sangre, las tripas, la grasa, el sebo, todo aquello que no sirve para comer iba a una canaleta, que desembocaba en el arroye en la esquina de Remedios y Murguiondo y de allí derecho hasta Basualdo y desde allí después de una curva se iba al Riachuelo. Era un arroyo de aguas fétidas, nadie lo cuidaba, el gobierno no lo entubaba, había uno malos olores inaguantables. Se contaba que era peligroso, porque si uno llegaba a resbalar y caer en aquellas aguas, seguramente se moría.- -Bueno pero nosotros no vamos a ir hasta la orilla, porque las ranitas, están cerca, no al lado. -Pero me han dicho que a las ranitas hay que agarrarlas de noche, yendo con una linterna.... -No, no, también de día, que es más fácil, se pueden agarrar mejor y así no se asustan con la luz de la linterna. -Y justamente en ese instante una ranita dió un salto desde la orilla hacia donde estaban los amigos, y Miguel, decidido, se tiró encima del batracio y la agarró con las manos, dando gritos de alegría de la que se contagió Josesito.- -Y ahora qué hacemos?Huy, pero te ensuciaste todo... -No importa, lo principal es llevar esta ranita como un triunfo. -Pero a quién? -Vení conmigo, pienso hacer una broma a alguien que vos también conocés pero ella está en otra aula porque pasó a sexto y vos a cuarto, pero se sienta delante mio. Miguel trató de sacarse el barro que tenía en las rodillas limpiándolas con agua estancada, y en el pecho o la camisa, se sacó algo, pero no le daba importancia, porque eso en realidad significaba que había sido "arrojado y valiente" y se dirigieron hasta la casita de Alejandra, que estaba en Miralla y Garzón a una cuadra;colocaron la ranita en una pequeña cajita, a la que le hicieron un agujero "para que pudiera respirar". Llegaron ante su casa, golpearon la puerta y vino directamente ella a abrir, una nena hermosa, con un vestido nuevo, limpio, almidonado, con un gran moño de seda azul, con unas trenzas de oro que la mamá había hecho con su cabello, para poder salir de visita a la casa de una tía que vivía en el centro, en la calle San Fernando al 2319 donde estaba el Club Social, en el que se hacía una reunión con mucha gente. Miguel y Josesito se quedaron admirados de la belleza de la compañera, y al preguntarles la madre cual era el objeto de la visita, Miguel respondió: Alejandrita es la chica más linda de la escuela. Tenía las manos detrás de la espalda, con la cajita de la ranita, que la había agarrado para demostrar lo valiente que era y también para asustarla un poco, pero no se animó ni siquiera a decírselo, porque quiso rendir de repente un homenaje a Alejandrita, la más bonita de las alumnas de la escuela, y porque además era la más inteligente y a él le permitía copiarse un poco, aunque no siempre, cuando tenía alguna dificultad. Como la iba a asustar justo en el momento en que iba a salir con su mamá?. A lo mejor se caía del susto, se ensuciaba su hermoso vestido y la madre seguramente, pensó Miguel me iba a correr con la escoba. Entonces le desearon que se divirtiera en la fiesta, le hicieron una inclinación de cabeza como un saludo y fueron retrocediendo, hasta la vereda, hasta que vieron que Alejandrita y la madre habían entrado y cerrado la puerta. Volvieron al arroyo, abrieron la cajita y la ranita de un salto fue a ocupar el espacio propio que le correspondía. Ofelio Vecchio
LISANDRO DE LA TORRE Y AV. DE LOS CORRALES, VAMOS JUNTOS?. -Mirá el sábado a la tarde dictan una conferencia en el Museo Criollo, que está en la esquina de Av. de los Corrales y Lisandro de La Torre.. -¿Quién va a hablar y sobre qué?. -Mirá, en esta invitación dice "El Imperio de los Leones". -Ah, bueno. Mi papá me llevó una vez a una fiesta y la verdad que me gustó y creo que siempre es bueno saber quien es quien. Entramos a las 17hs. en el Museo Criollo. Hay que decir la verdad, es una maravilla, hemos visto de todo: desde una hermosa estancia en miniatura, un aljibe, una pulpería, un rancho, cualquier cantidad de estribos, mates, animales embalsamados, rebenques, lazos, pilchas o vestimentas que usaban los gauchos. También tuvimos tiempo de ver un horno para hacer el pan o la comida, el lugar del fogón, grandes cuadros en los que se puede apreciar los bailes criollos, como la Samba, el Cielito, el Pericón, el Gato, la Ranchera, y tienen una sala repleta de pinturas de todo tipo, pero siempre referidos a lo nuestro, a lo argentino, a lo gauchesco, igual que la biblioteca....... Cuándo estábamos mirando unos diarios del año 1924 tocaron un timbre que era la señal para asister a la Conferencia. Cuando fuimos al salón, todas las sillas estaban ocupadas y nosotros debimos permanecer de pie. Empezó a hablar un señor, que estaba sentado en un escritorio, sobre el cual había un hermoso mantel y un ramo de flores dentro de un florero en el lado izquierdo, y en el derecho un banderín de los Leones, que tiene una bandera al Viento que dice "Mataderos", en el medio la Letra "L" bordada en un círculo dorado en los bordes que en ambos lados aparece el perfil de un león con su melena , y morado en el medio. Había mucho silencio y el orador comenzó diciendo: -"Todos sabemos que en siglo XV Carlos Quinto, rey de España y emperador de Alemania, podía decir que en su imperio nuca se ponía el sol y era verdad; tenía posesiones en Asia, en Europa y en América de manera que cuando en Japón era media noche, en América era medio día, y lo mismo le pasó a Inglaterra cuyo imperio abarcaba territorios en todos los continentes. Pero ambos imperios, a Dios gracias, hoy ya no existen, porque habían sido construidos por intermedio de la violencia, de las fuerzas, de los padecimientos, de la sangre y de la muerte y ¿con qué finalidad?: pues aumentar las riquezas de su emperador. Si tomamos un globo terráqueo advertimos que los meridianos que marcan la hora nacen desde el ártico y van hacia el antártico, pasando por muchos países, y podemos ver que el meridiano que marca la hora cero se lo hace pasar por Greenwich en Inglaterra y cada 10 grados hacia el oeste disminuye mientras que hacia el este y oriente aumenta. Esos meridianos pasan por todos los países del orbe, que actualmente son mas o menos 200. Y en este siglo veinte, hoy hay otro imperio que se halla en cada uno de esos 200 países, iniciado en 1917 y ese imperio es el Leonismo, fundado no sobre la violencia y las guerras y las muertes, sino exclusivamente sobre la solidaridad, y que se ha ido extendiendo por todo el orbe por intermedio de sus actuales 1.500.000 soldados que no están armados, sino que practican la Libertad, el Entendimiento, el Orden, la Nacionalidad, el Esfuerzo y el Servicio, y en este imperio tampoco se pone el sol, porque mientras nosotros aquí en Argentina, en Buenos Aires, en Mataderos, estamos proyectando servicios, para hacer el bien a la comunidad, en Japón por ejemplo en plena luz del día, están cumpliendo las obras de servicio proyectadas. Por eso hay que pensar que los Leones son como el sol que sale para blancos y negors, para creyentes y ateos, sin distinciòn de razas, de credos o de piel, porque su idioma es entendido en todos los rincones de la tierra, porque ese idioma, nuestro idioma de la solidaridad, es entendido por los 6.000 millones de habitantes de nuestro planeta, y al ver la dorada La que llevan en sus solapas, los Leones, sabemos que hay un lema que dice: "Nosotros Servimos." Hay que convencerse que formamos parte de un imperio que nos enorgullece. España e Inglaterra ya no existen como imperios porque su base era materialista; el nuestro es la conquista del corazón humano, afecto al semejante, y claro, dependerá de cada uno de los Leones para que ese imperio se mantenga y fortalezca el lazo solidario que dará más vida a los demás y que nos vivificará a nosotros." - Todos aplaudieron y también nosotros porque aprendimos que, los que hacen obras buenas para los demás, hay que tenerlos en cuenta, hay que hacerlo conocer y hay que aplaudirlos. Ofelio Vecchio
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