
Eduardo Haene es Gerente Operativo de la Reserva Ecológica de Costanera Sur. Ocupa ese cargo desde diciembre de 2011 y tiene 50 personas a cargo. Dependiente de la Dirección General de Espacio Verde, de la Subsecretaria de mantenimiento del Espacio Público del Ministerio de Ambiente y Espacio público forma parte de la estructura de gobierno dedicada a la conservación del medio. En pleno ámbito laboral, nos cuenta un poco más de qué se trata su trabajo.

¿Cómo fueron tus comienzos dedicado al Medio Ambiente?
Empecé trabajando en una empresa privada y era voluntario de la Fundación Vida Silvestre en la década del 80, y en los 90 estuve en la Dirección de Parques Nacionales. Luego me fui a “Aves Argentinas” que es la referente en temas relacionados con el censo y observación de aves. Ahí trabajé en el área educativa con temas de conservación y educación. Además, soy docente de la Universidad de Buenos Aires y doy seminarios en paisaje rural que se dicta en la Facultad de Arquitectura.
¿Cuál es el trabajo que realizas en la Reserva Ecológica?
Estoy a cargo de la Dirección. En ese contexto trabajo pensando que el componente específico de la Reserva es el uso público como también la conservación del patrimonio natural y cultural. Lo esencial e importante es prepararla para que sea cómoda, accesible a los visitantes y que los recursos estén a mano y en buen estado.
¿Cómo ves hoy el Medio Ambiente?
El tema ambiental es muy global, muy generalizado. Está en todas partes, por suerte ahora la gente lo tiene más presente que antes, está más activa. En la Argentina, en general, los grandes temas ambientales están un poco relegados. Falta conciencia de cuáles son los problemas. Hay que trabajar en el cambio cultural a futuro. Hay algunos avances interesantes en el caso de la ciudad de Buenos Aires el lugar que tiene la Reserva dentro del contexto de la misma.
¿Que es lo que más te gusta de tu trabajo?
La parte gerencial me resulta muy interesante aunque todavía nos falta muchas cosas para poder estar más cómodos, habría que resolver diversos perfiles de empleados que nos están faltando, para poder cubrir los objetivos del área.

¿Se requiere ser profesional en el tema para poder estar ejerciendo esta actividad?
Si, a esta altura del partido hay que tener un conocimiento de cómo se maneja un área protegida. Mi experiencia en Parques Nacionales y Aves Argentinas anteriormente me fue muy útil.
¿Qué otros trabajos a futuro se realizaran?
Estamos en un punto de inflexión en la reserva por eso estamos mudando el vivero de un extremo a otro, son dos kilómetros y medio, alrededor de ocho mil plantas, varios temas en vigencia y varias cosas en marcha. Lo que queda sería redondear el tema de la recuperación de la laguna los Coipos, son 20 hectáreas que van a permitir generar agua también para las otras lagunas.
También se está madurando todo un sistema de vigilancia con caballos donde se arma una caballeriza para eso, no es un tema menor ,al contrario, es muy importante por todo lo que paso con los incendios provocados.
¿Algunos proyectos e ideas para armar que tengas pendientes?
Si, algo para destacar es que se está haciendo un centro de recuperación de fauna. Se hará un edificio nuevo, esto va a generar un nuevo ingreso para la reserva, además estamos armando reconstitución del paisaje, haciendo un vestuario de selva rivereña de pastizos pampeanos y bosques de tala en la entrada nueva.
Terminar esto es un gran desafío como también agregar los carteles que estarán llegando antes de fin de año. Hay que pensar en una reserva con más libertad y profundizar las tareas de prevención de incendios armando cortafuegos.

En poco tiempo el Centro Verde Móvil se convirtió en un emblema del reciclaje en la Ciudad de Buenos Aires. Dentro de este container adaptado, Eduardo Micha, coordina el funcionamiento e instruye a vecinos que se acercan. Relacionado con el ambiente desde hace mucho, dice haber encontrado “su lugar”. Querido y reconocido por sus compañeros ya se ganó un lugar dentro de la Agencia de Protección Ambiental.
¿Cómo empezaste a trabajar en el CVM? Yo venía del Ministerio de Justicia y Seguridad y a principios del año 2011, Javier Corcuera me ofreció trabajar con él en relaciones institucionales. Ahí entré en la Agencia de Protección Ambiental (APrA). Después, en Octubre del 2012 necesitaban alguien de confianza para que se encargue del CVM y pensaron en mí. La verdad que fue un orgullo enorme que me tengan en cuenta.
¿Cuál es tu función dentro del Centro? Yo lo coordino y además trato con los vecinos que se acercan, paso la información de lo que recibimos. También damos charlas a colegios que vienen. Es un trabajo de concientización y de darle conocimiento a quienes se acercan. Hice un curso en el CIFA (Centro de Información y Formación Ambiental) para poder saber más y hablar desde el conocimiento. Quería perfeccionarme y lo hice. Me parecía que era lo mas serio, hablar y poder justificar lo que digo.
¿Siempre te interesó el reciclado y el tema ambiental? Si, desde hace mucho que en mi casa separamos los residuos. Es una tarea a futuro. Dentro de un tiempo vamos a ver los resultados de aplicar este tipo de acciones. Tenemos que tomar conciencia y cambiar las cosas en la medida que sea posible. Desde nuestro pequeño lugar podemos colaborar mucho.

¿Qué reacción tiene la gente cuando se acerca y hablan con vos? Se interesan muchísimo. A mí me encanta hablar y tratar con la gente. Además me di cuenta que muchos vienen haciendo el trabajo de separación desde antes, cosa que me sorprendió y a la vez me dio una satisfacción bárbara. Veo que todos los que vienen lo hacen con ganas de aprender.
¿Cómo es tu día de trabajo? Yo vivo en la zona de Lugano, en Barrio Samoré, muy cerca del CIFA. Desde ahí me voy a donde esté el CVM. Llego y abro todo y espero que empiecen a llegar los chicos: los concientizadores, los muchachos de seguridad y de mantenimiento. Después de abrir yo voy controlando y supervisando todo. A veces me pongo a charlar con los que pasan y los invito a que conozcan el lugar. Tenemos ocho contenedores, toda una iluminación LED para que consuma menos, 4 paneles solares que cubren el consumo de energía y una cubierta verde con vegetación y plantas autóctonas de la Ciudad. Los días que el Centro no abre me voy al CIFA y me junto con mis otros compañeros y aprovecho para poder ir leyendo o consultando a los especialistas que trabajan ahí. Así no me quedo atrás en los conocimientos.
¿Cómo ves el futuro con la cuestión ambiental y el reciclado? Yo puedo ver cómo se trabaja día a día desde la Agencia y creo que se está creciendo mucho. La gente que se interesa en este tema es cada vez más. Es importante el trabajo que estamos haciendo.
¿Cómo ves tu futuro? Yo encontré mi lugar y lo que me gusta. Mi idea es ir transmitiendo esta conciencia ambiental que adquirí a mi familia, a mi hijo sobre todo, y a todos aquellos que se interesen. Y a quienes todavía no le dan la importancia que el tema tiene, lograr que la tomen. En definitiva es algo que nos afecta a todos y que va a marcar cómo vamos a vivir los próximos años. Es nuestra responsabilidad.

¿A qué apuntó el curso?
El curso está dirigido a docentes de la escuela media y tiene como objetivo entender cómo y para qué hay que proteger el medio ambiente. En este caso se trató el ejemplo del Riachuelo y su situación actual, pero también hicimos un recorrido sobre la historia de contaminación de los últimos 200 años. Se plantearon posibles soluciones y se analizó la problemática desde un aspecto sociocultural. Además, se describió el contexto que es un tema importante ya que había personas que vivían hacinadas y que al estar tan cerca del agua tuvieron problemas de plomo en la sangre, que ingresa a través de la piel y del agua que tomaban. Por suerte esa gente fue reubicada.
¿Qué temas se trataron?
Fue algo general referido al cuidado ambiental y sus leyes. Aprendimos sobre la ley que determinó que el Riachuelo debe ser saneado, sin importar los distintos gobiernos de turno.

¿Dónde se realizó el curso y cuanto tiempo duró?
Los cursos se dictan en el CEPA, que es un centro de capacitación docente. Hay varios, en distintas escuelas de la Ciudad. Luego del horario escolar, se dictan cursos para docentes. Duró un cuatrimestre y estuvo a cargo de varios especialistas. Creo que es bueno que quienes trabajamos o vivimos en la zona nos informemos para tomar conciencia. Y trabajar con los chicos es mirar al futuro, el cambio va a venir con las futuras generaciones.
¿Qué materiales se utilizaron?
Se trabajó con artículos periodísticos, entrevistas, bibliografía sobre antecedentes históricos de la contaminación del Riachuelo. También hicimos una visita guiada que fue lo más interesante. Estuvimos con biólogos de la Agencia de Protección Ambiental, que nos dieron una explicación. Recorrimos desde Puente Alsina hasta la Boca. Se explicó la cuestión de la biodiversidad y la fitorremediación, es decir, como las plantas absorben por sus raíces los metales pesados, luego de un tiempo se secan y dentro de la estructura de la planta, de ese modo las plantas nacen ahí y se intenta multiplicarlas para mejorar el suelo y el circuito de la biodiversidad.
¿Quiénes participaron del curso?
Docentes del Nivel Inicial, del Nivel Medio y de diferentes áreas. Un grupo muy accesible para trabajar.

¿Qué fue lo que más te llamo la atención?
La verdad es que quedé sorprendido de todo lo que hay para transmitir sobre el Riachuelo. A partir del curso, pedí que una muestra itinerante sobre los 200 años de contaminación del Riachuelo visitara el colegio donde trabajo, la llevamos y luego participamos de la celebración del Día del árbol. Junto a los alumnos a plantamos especies nativas. De esta manera, ellos pudieron ver que el Riachuelo ya no tiene la contaminación que tenía antes y todo lo que queda por hacer.
Por último, ¿cuáles son tus proyectos a futuro referentes al tema?
El proyecto es seguir trabajando en colaboración con APrA, capacitarme y aprender mucho más de los profesionales. Me interesan las cuestiones legales que implica este tema tan complejo. Al haber 3 municipios responsables, muchos factores influyen en que este trabajo se lleve a cabo.Capacitarnos desde diferentes lugares: leyes, cuidado ambiental y concientización. Todo lo que se hace hoy es para nuestros hijos, por eso es que me interesa transmitir estos conocimientos. Los chicos empiezan a tomar conciencia de la contaminación del aire, el sonido, la contaminación visual pero nos enfrentamos a un problema que es a largo plazo. Desde un lugar muy pequeño como un colegio se puede trabajar en los problemas del barrio. Todavía hay mucho por hacer, si fueron 200 años que tardó en ser contaminado, para recuperar la biodiversidad, recién en 20 años vamos a tener un Riachuelo un poco más sano. Yo creo que en el Riachuelo hay expectativa de vida. Lo que antes se denominaba el Río de Tinta China, ahora no está negro, está tomando vida, tiene una costa.

Julieta Morosoli, organizadora de la Feria de Consumo Responsable, encabeza un equipo de ambientalistas que impulsa este emprendimiento. En esta entrevista, conoceremos más en profundidad su trabajo y la nueva propuesta que tiene hoy para la Ciudad de Buenos Aires.
¿Cómo nació la idea de la Feria Sustentable?
La Feria Sustentable o de Consumo Responsable, nació para reunir a diseñadores y emprendedores que trabajan de una manera distinta. Ofrecen sus productos hechos con materiales reciclados o materiales obtenidos de manera amigable con el medio ambiente. Nos dimos cuenta de que había gente que estaba haciendo estos productos pero le faltaba un lugar donde proponer y mostrar lo que hacen, una propuesta nueva donde los ciudadanos pudieran enterarse de lo que hacen.

¿Dónde se encuentra y cuando comenzó?
La feria comenzó el 2 de Junio y se instaló en Diagonal Sur y Alsina, en San Telmo, y funciona todos los domingos de 11 a 18 horas en invierno. En cuanto se extienda la luz solar, será hasta las 19.
¿Quiénes están a cargo y cómo funciona la feria?
En el proyecto trabaja gente de APRA, productores y emprendedores que tienen sus puestos. Los productores hacen una supervisión de los materiales con los que trabajan los feriantes que quieren participar y evalúan si los productos son compatibles con el concepto que queremos transmitir. Emprendedores y diseñadores, trabajan en talleres o en cooperativas. Venden desde productos de cosmética, cuidado personal. Hay propuestas muy variadas, gente que fabrica jabones, indumentaria, feriantes que trabajan madera, vidrio, entre otros.
ss¿Cómo fue que llegó a formar este emprendimiento?
El año pasado se realizó un festival ecológico, el “Festival Consciente” donde propusimos una feria. Allí Javier Corcuera, el presidente APrA nos convocó para llevar a cabo una Feria de Consumo Responsable, junto a otras ONG.
¿Cuál es el objetivo de la Feria Sustentable?
Apunta a promover el consumo responsable, mostrando que hay una manera distinta de consumir. No es sólo una feria de ventas, donde los emprendedores tienen su espacio, sino que se presenta un espacio de concientización y difusión. También nos ocupamos de difundir que se puede producir y consumir de otra manera y mostrar que hay gente que lo hace desde hace tiempo. Se ofrecen talleres en los que la gente puede aprender a utilizar los materiales que se reciclan como plástico, sachets de leche, tetra pack, entre otros. Además se llevan a cabo charlas con concientizadores ambientales, que explican el concepto de consumo responsable. Es también una propuesta artística, un espacio de transmisión de contenidos.
¿Cuál es tu sensación ahora que la feria está en funcionamiento?
Es una iniciativa muy importante. Hay gente realizando propuestas de todo tipo para promover una mejor calidad de vida. Es nuestra tarea contribuir con la concientización. -Por último, ¿cuáles son los proyectos a futuro? Proyectos hay muchos, principalmente que la Feria sea conocida y que se adopte este espacio para incorporar a los vecinos con sus propuestas y aumentar la conciencia ambiental.
Karen Soler