Siete largometrajes fundamentales en la filmografía del gran director francés realizados entre 1968 y 1973, en copias restauradas enviadas especialmente desde París. El ciclo se completa con dos títulos de otros períodos fecundos en la filmografía del realizador: El bello Sergio y La ceremonia.
Funciones: Del 4 al 12 de abril
TODAS LAS FUNCIONES COMIENZAN PUNTUALMENTE EN EL HORARIO ANUNCIADO
Sábado 4
A las 21 horas
Las dulces amigas
(Les biches; Francia/Italia, 1968)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Jean-Louis Trintignant, Jacqueline Sassard, Stéphane Audran.
Frederique, una mujer rica y de temperamento apático, recoge de la calle a Why, una joven artista callejera, y la lleva a vivir con ella a su casa de Saint Tropez. Durante algún tiempo son felices, pero en una fiesta Why comienza a sentirse atraída por Paul, un joven arquitecto.
“Las dulces amigas marca el comienzo de una sencillez nueva en la obra de Chabrol, tanto argumental como estilísticamente. Han desaparecido los efectos hitchcockianos de algunas de sus primeras películas (por ejemplo, Doble vida, 1959) y los planos desde helicóptero de sus films de espías. Viendo los últimos films de Chabrol, uno se acuerda sobre todo de Fritz Lang. (...) Con la tendencia a la sencillez, ha llegado un notable aumento de la intensidad. Bajo la superficie impecablemente pulida de los últimos films del cineasta, podemos sentir corrientes de pasión que, una y otra vez, empujan a los personajes hasta el fondo de sí mismos". (Robin Wood y Michael Walker, Claude Chabrol. Editorial Fundamentos. 1972).
“El prodigioso director surgido de la nouvelle vague, cronista de los males de la burguesía, creó dos películas basadas en textos de Patricia Highsmith: Las dulces amigas y El grito de la lechuza (1987). Aunque no lo reconoce en los créditos, Chabrol utiliza El talentoso Sr. Ripley como base libre de Las dulces amigas, conservando la homosexualidad latente de la novela. Invierte los personajes del libro: el reparto principal consta de dos mujeres y un hombre, en lugar de dos hombres y una mujer. (...) Las dulces amigas inició una década de proyectos que definieron aún más el talento de Chabrol como creador de relatos de asesinatos y caos en la clase media, estilísticamente exigentes y tonalmente cínicos. Chabrol era el director perfecto para una historia de Patricia Highsmith. Su preciso y sutil trabajo de cámara, siempre motivado por los personajes, encaja a la perfección con la prosa rica y detallista de la autora". (Tanner Tafelski, Crime Reads).
(95'; DCP).
Domingo 5
A las 15 horas
Al anochecer
(Juste avant la nuit; Francia/Italia, 1971)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Stéphane Audran, Michel Bouquet, François Périer.
Charles Masson, un ejecutivo de publicidad casado, estrangula durante una sesión de sadomasoquismo a su amante, una mujer que además era la esposa de su mejor amigo, el arquitecto François Tellier...
“En Al anochecer, Stéphane Audran es Hélène y Charles es interpretado por Michel Bouquet (Paul no aparece). La película nació como una medida de resguardo: a dos semanas de iniciar su ambicioso proyecto La década prodigiosa, su principal estrella, Orson Welles, enfermó. Para evitar perder el ritmo de rodaje, Chabrol le propuso al productor André Génovès tres novelas que consideraba adaptables y este último se decidió por La línea sutil de Edward Atiyah, probablemente la obra más difundida del autor y activista político anglo libanés. La novela ya había sido adaptada en Japón bajo el nombre de El extraño dentro de la mujer (1966), que se convirtió en la antepenúltima película dirigida por el prolífico Mikio Naruse (...). A diferencia del resto del ‘ciclo Hélène’, en Al anochecer el sentimiento de culpa actúa como clave motora de la película. La filmografía de Alfred Hitchcock (con la que usualmente suele vincularse al cine de Chabrol) suele tener como motivo central la transferencia de culpabilidad. Así es como los protagonistas de Mi secreto me condena (1953) o El hombre equivocado (1956) sufren el peso de cargar una culpa que no les corresponde, vinculada con el sentimiento cristiano de martirización. En la película de Chabrol este complejo funciona de forma contraria: no nace del deseo de probar la inocencia de un falso culpable sino de la búsqueda del castigo del falso inocente. (...) Al anochecer se concibe en una atmósfera brumosa y gélida, construida de modo inteligente sobre la base de un trabajo de fotografía genialmente frío de Jean Rabier y una banda sonora de Pierre Jansen estructurada alrededor del mismo motivo macabro. La importancia que Chabrol le da a la construcción arquitectónica de sus películas es heredera del cine de Fritz Lang, y en este caso se manifiesta en la casa enorme en la que vive Charles, cuyos amplios espacios repletos de decorados artificiosos no hacen más que ahondar su deseo de ser sometido por el más doloroso de los castigos". (Ramiro Casasola Lago, Taipei. Septiembre 2024).
(99'; DCP).
A las 18 horas
Las dulces amigas
(Les biches; Francia/Italia, 1968)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Jean-Louis Trintignant, Jacqueline Sassard, Stéphane Audran.
(95'; DCP).
A las 21 horas
El carnicero
(Le boucher; Francia/Italia, 1970)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Stéphane Audran, Jean Yanne, Antonio Passalia.
En un pequeño pueblo francés, durante la celebración de una boda, la maestra Hélène y el carnicero Popaul entablan conversación. Cuando más adelante empieza a surgir una relación sentimental entre ellos, dos mujeres aparecen brutalmente apuñaladas en el bosque.
“El carnicero es, hasta la fecha, el film más sencillo y más hermoso de Chabrol. (...) Durante todo el film, Chabrol concentra todo en las relaciones de Hélène y Popaul, y, con el trayecto nocturno en coche del final, El carnicero cobra toda su fuerza como una de las más trágicas historias de amor de la historia del cine". (Robin Wood y Michael Walker, Claude Chabrol).
“Me siento cómodo utilizando el thriller como género, porque cuando la gente va a ver una de suspenso, nunca piensa que ha perdido el tiempo, excepto que sea un film pésimo. Es una buena manera de mantener a la gente en el cine sin que se queje demasiado. Es que yo no hago películas para expresar mis ideas; creo que uno debe hacer películas para distraer un poco a la gente, interesarla en algo, con un poco de suerte hacerlos pensar, ayudarlos a ser menos ingenuos, hasta lograr que sean un poco mejores de cómo eran antes de entrar a ver la película. Me parece inmoral tratar de influir en el público escondiendo tus propias ideas o tesis detrás de los grandes temas; me parece tan inmoral como confesarse en público. La noción del film con mensaje es algo que me da risa". (Claude Chabrol).
(94'; DCP).
Martes 7
A las 15 horas
Bodas sangrientas
(Les noces rouges; Francia/Italia, 1973)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Stéphane Audran, Michel Piccoli, Claude Piéplu.
Basada en hechos reales. Lucienne (Stéphane Audran), la esposa de un importante político de provincias, conoce a Pierre (Michel Piccoli), un hombre inmerso en un matrimonio desgraciado con una mujer enferma. Ambos se sentirán irremediablemente atraídos y comenzarán una fogosa aventura extramatrimonial.
“Tengo la suerte de no haber tenido, en más de cincuenta películas, más que cuatro directores de fotografía. Uno de ellos, Jean Rabier, hizo más de la mitad de la faena (treinta películas) (...) Rabier hacía exactamente el tipo de fotografía que quiero, o sea, una fotografía verdaderamente impecable y que corresponde justamente a la atmósfera que creía necesaria. Era capaz de hacer negros oscurísimos, enormemente hermosos, lo que es muy difícil”. (Claude Chabrol, Cómo se hace una película. Alianza Editorial, 2015).
“Bodas sangrientas es una película sobre las cargas que imponen las expectativas de clase y estatus social a las personas. Como miembros visibles de la burguesía, para Pierre y Lucienne es impensable renunciar a sus posiciones en la comunidad local. Prefieren asesinar a sus cónyuges antes que afrontar la vergüenza que podría causar su fuga y construir una nueva vida juntos. Este tipo de parálisis social causada por la ansiedad del estatus de clase también se explora en El ángel exterminador (1962), de Luis Buñuel. En esa película, dignatarios locales quedan atrapados en un salón cuando nadie quiere ser el primero en irse de una cena. Mientras que los personajes de Buñuel anteponían la cortesía y la posición social a las exigencias de la supervivencia, los de Chabrol las anteponen a la moral y la amistad. Prefieren ser asesinos secretos antes que ser vistos siendo infieles a sus cónyuges. Otra película que resuena a lo largo de los 95 minutos de duración de Bodas sangrientas es El cuervo (1943), de Henri-Georges Clouzot. Ambos films comparten una visión similar de la vida en un pueblo. Lo presentan como un hervidero de hipocresía desenfrenada y brutal, lleno de gente que jamás diría lo que piensa de ti en persona, pero que estaría encantada de difundir rumores de odio a tus espaldas. También es revelador que la pareja protagonista de Chabrol (al igual que la de El cuervo) se vea afectada por una carta, una carta que no se basa en hechos, sino en rumores y habladurías”. (Jonathan McCalmont, Ruthless Culture).
(95'; DCP).
A las 18 horas
Al anochecer
(Juste avant la nuit; Francia/Italia, 1971)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Stéphane Audran, Michel Bouquet, François Périer.
(99'; DCP).
A las 21 horas
La ruptura
(La rupture; Francia/Italia/Bélgica, 1970)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Stéphane Audran, Jean-Pierre Cassel, Michel Bouquet.
Adaptación de la novela de suspenso psicológico de Charlotte Armstrong The Balloon Man, el film narra la lucha de Hélène Régnier por la custodia de su hijo tras abandonar a su esposo, un adicto a las drogas que maltrató al niño. Pero sus adinerados suegros iniciarán una campaña sucia, contratando a un investigador para difamarla y arruinar su reputación. Chabrol volvería a incursionar en el peculiar universo de Charlotte Armstrong en otros dos largometrajes: Masques (1986) y Gracias por el chocolate (2000).
“Chabrol es un anatomista de la micropolítica familiar, del pequeño grupo, donde amos y siervos disponen sus jugadas, sostienen posiciones y se enfrentan a la catástrofe. Los planes y los azares no tienen otro destino que la oscuridad que avanza a la par del progreso de la trama. Con el triángulo pasional como figura preferida, o en sentido ampliado, con duplas de personajes que se ven asediados por la irrupción devastadora de un extraño, sus criaturas, más allá de su ejemplar singularidad (de allí la conocida afirmación de Serge Toubiana: ‘Los personajes chabrolianos constituyen sin ninguna duda el bestiario más rico y apasionante del cine francés contemporáneo’), repiten gestos ancestrales, que en última instancia poseen un sustrato trágico (no es por coquetería que La ruptura comienza con un exordio extraído de Fedra, de Jean Racine). Chabrol mismo parece subrayar esta continuidad, cuando a lo largo de sus films insiste en bautizar a sus personajes como Charles, Paul y Hélene. Charles tiende a ser el tipo burgués, serio y moderado. Paul es instintivo, o al menos hedonista. En cuanto a Hélene (difícil separarla del hieratismo de Stéphane Audran) es la mujer con algo de inalcanzable”. (Eduardo A. Russo, El Amante/Cine nº 112).
(124'; DCP).
Miércoles 8
A las 15 horas
La ruptura
(La rupture; Francia/Italia/Bélgica, 1970)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Stéphane Audran, Jean-Pierre Cassel, Michel Bouquet.
(124'; DCP).
A las 18 horas
El carnicero
(Le boucher; Francia/Italia, 1970)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Stéphane Audran, Jean Yanne, Antonio Passalia.
(94'; DCP).
A las 21 horas
Bodas sangrientas
(Les noces rouges; Francia/Italia, 1973)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Stéphane Audran, Michel Piccoli, Claude Piéplu.
(95'; DCP).
Jueves 9
A las 15 y 21 horas
Que la bestia muera
(Que la bête meure; Francia/Italia, 1969)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Michel Duchassoy, Caroline Cellier, Jean Yanne.
Adaptación de la novela de Nicholas Blake La bestia debe morir. El hijo único de Charles Thenier muere atropellado por un conductor que se da a la fuga. Decidido a encontrar al criminal, empieza a investigar por su cuenta. Poco después, conoce a una mujer que podría ser la cuñada del culpable.
“La literatura policial es mucho más completa que cualquier otro género porque le da al lector algo más, y a mí me gusta darle placer al espectador. (...) Los policías no me interesan, ni el mecanismo policial. No creo que haya que esclarecerle todo al espectador. Yo tiendo más a utilizar el género que a ilustrarlo. Cuando filmé Que la bestia muera suprimí toda la investigación policial de la novela de Nicholas Blake porque me molestaba, y dejé el resto. A mí, la intriga y el misterio mezclados con temas extremadamente graves como el amor o la maldad me parecen elementos más interesantes para darle al género”. (Claude Chabrol).
“Aunque la narración nos acompaña en el proceso vengativo de Charles, Chabrol prefiere posicionarse desde una objetividad que no juzga ni respalda los accionares de ninguno de sus personajes. La motivación que nutre el viaje de Charles, la venganza, funciona como una fuerza destructora comparable a la de Aquiles en La Ilíada (aludida en una conversación que tiene con el hijo de Paul) o a muchas películas de Fritz Lang, especialmente El refugio (1952) y Los sobornados (1953)". (Ramiro Casasola Lago, Taipei. Septiembre 2024).
(107'; DCP).
A las 18 horas
La mujer infiel
(La femme infidèle; Francia/Italia, 1968)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Stéphane Audran, Michel Bouquet, Maurice Ronet.
Cuando Charles Desvallées empieza a sospechar que su mujer Hélène lo está traicionando, contrata un detective para que averigüe quién es el amante. Una vez confirmada la infidelidad, el celoso marido prepara su venganza.
“En primera instancia el nombre de Claude Chabrol suele vincularse rápidamente a una serie de películas de los noventa y los dos mil protagonizadas por Isabelle Huppert, como La ceremonia (1995) o Gracias por el chocolate (2000), pero la reivindicación de estos títulos parece tener un mayor sustento en la figura de la actriz que en la del mismo Chabrol. Tampoco ayuda que se catalogue su cine con etiquetas fáciles y vagas como ‘burgués’ o ‘policial’, lo que demuestra un verdadero desinterés en ahondar en las extensas aguas de sus películas, cuya época más fructífera corresponde a finales de los sesenta y principios de los setenta, en lo que se denominó el ‘ciclo Hélène’ (...). Este período se corresponde al de su resurgimiento, ya que entre 1964 y 1967, tras una serie de fracasos comerciales, el cineasta se encomendó a proyectos industriales (correspondientes en su mayoría al cine de espionaje) que hicieron que su reputación como auteur se esfumase. En 1968 Chabrol estrenó Las dulces amigas, que marcó su primera colaboración con el productor André Génovès, film cuyo éxito de crítica revivió su carrera. En esta película sentó las bases del prototipo narrativo que circunda las películas que conforman el ciclo: triángulos amorosos macabros cuyo resultado inevitable es la muerte. Generalmente estos trípticos se componen de personajes moldeados alrededor de los mismos nombres: Charles, Paul y Hélène. (...) La premisa de La mujer infiel es bastante simple: un marido contrata a un detective porque sospecha que su esposa mantiene un affaire. Las alusiones hitchcockianas –Vértigo (1958), en cuanto al seguimiento de la esposa, y Psicosis (1960), en el momento posterior al asesinato– son explícitas, pero Chabrol no concibe su película en base al suspenso, por lo menos a la manera de Hitchcock, en la que el espectador sabe más que los personajes (...) Aunque la filmografía de Chabrol está plagada de adaptaciones y colaboraciones con el guionista Paul Gégauff, es preciso señalar que un gran número de sus películas han sido ideadas y guionadas solamente por él. De este nutrido grupo, La mujer infiel probablemente sea la más importante, ya que funciona como bisagra dentro de su filmografía en tanto que reflotó su carrera y ayudó a definir con claridad muchos de los rasgos predominantes en su obra”. (Ramiro Casasola Lago, Taipei).
(94'; DCP).
Viernes 10
A las 15 y 21 horas
La mujer infiel
(La femme infidèle; Francia/Italia, 1968)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Stéphane Audran, Michel Bouquet, Maurice Ronet.
(94'; DCP).
A las 18 horas
Que la bestia muera
(Que la bête meure; Francia/Italia, 1969)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Michel Duchassoy, Caroline Cellier, Jean Yanne.
(107'; DCP).
Sábado 11
A las 15 y 21 horas
La ceremonia
(La cérémonie; Francia/Alemania, 1995)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Isabelle Huppert, Sandrine Bonnaire, Jacqueline Bisset.
Sophie, una mujer eficiente pero fría y calculadora, entra a trabajar como ama de llaves para la acaudalada familia Lelièvre. Un día conoce a Jeanne, una empleada del servicio del correo, y entre ambas mujeres se establece una relación muy especial.
“Ruth Rendell fue una de las más prolíficas escritoras de misterio, sin el reconocimiento de su antecesora Agatha Christie, pero con una pluma igual de atenta e incisiva sobre los horrores del mundo moderno. (...) El corazón de su obra fue la novela psicológica, preñada de conflictos de clase y personajes vengativos, de tensiones familiares y secretos inconfesables. Un juicio de piedra es considerada una de sus mejores novelas e inspiró al francés Claude Chabrol para una de sus mejores películas. Sandrine Bonnaire e Isabelle Huppert forman una alianza eléctrica, afirmada en estratégicos silencios, que impregna los cimientos de la burguesa familia Lelièvre y subvierte su orden definitivamente. Chabrol se despoja de la intriga clásica para tejer, desde esa atmósfera inquietante que invade a la película, uno de los finales más premonitorios de toda su filmografía”. (Paula Vázquez Prieto, La Nación).
“En la última reorientación del cine chabroliano, el lugar de musa que fue el de Stéphane Audran ha sido ocupado por Isabelle Huppert, desde la inolvidable Violette Noziere (1978), con un componente de dureza insólita que acoraza en Un asunto de mujeres (1989) y de locura salvaje que tendría su paroxismo en La ceremonia. (...). Chabrol está cerca de Buñuel en la busca de una distancia precisa y separada de sus criaturas. En lugar del contacto identificatorio, los seres que pueblan el mundo chabroliano son de una extrañeza que va a la par de su vitalidad. El ojo asiste a las peripecias y padecimientos de los personajes con una perseverancia implacable, pero sin ser despótico. Como si fuera un dios que en su ejercicio de control no deja de asombrarse de esa secreta piedad en la que se delata un costado humano, demasiado humano". (Eduardo A. Russo, El Amante/Cine nº 112).
(126'; DCP).
A las 18 horas
El bello Sergio
(Le beau Serge; Francia, 1958)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Gérard Blain, Jean-Claude Brialy, Bernadette Lafont.
François regresa a su pueblo natal tras una larga ausencia. Allí descubre que su viejo amigo Serge se ha convertido en un borracho que desprecia a su mujer. En honor a la vieja amistad que les unía, François intentará ayudar a Serge.
“Cuando rodé mi primera película, El bello Sergio, tenía veintinueve años y no había puesto nunca el pie en un plató. Mis conocimientos eran puramente teóricos, hasta el punto de que, cuando rodamos el primer plano, el director de fotografía (Henri Decaë) me propuso mirar a través de la cámara, y en lugar de poner el ojo en el visor, quise mirar a través de un perno que hay debajo. Normalmente, un fallo semejante resulta fatal para un realizador. Sin embargo, conseguí hacerme respetar por el equipo porque, gracias a todos los films que había visto antes, yo sabía exactamente lo que quería". (Claude Chabrol).
“En esta película ordenada y armoniosa todo hace referencia a una simbología (el papel del dormitorio, el cementerio, la plaza de la iglesia, los cigarrillos, las gafas). En todo ello reconocemos la fascinación que ejerce sobre Chabrol su maestro Hitchcock. (...) Si fuera necesario, más allá del psicoanálisis, definir con una frase El bello Sergio, yo diría que es la historia de una reanimación en el sentido de ‘dar aliento’, ‘devolver a la vida’ (al contrario que en Los primos, 1959, que cuenta la historia de una sofocación, de una asfixia). En este pueblo que se muere, François viene a aportar, a pesar suyo, una bocanada de oxígeno. La plaza de la iglesia es como un corazón adonde los seres afluyen y del que refluyen, según el ritmo de la respiración. Por otra parte, Chabrol ha dado a cada escena el tempo de un jadeo. Y la fotografía crea, a su vez, la impresión de una necesidad de aire a través de la frialdad y la grisura nacida de esos severos paisajes. Este tema del aire hallará su expresión definitiva en las admirables imágenes finales, por medio del intercambio del aliento, en la aceptación a la vez vital y mística del término". (Jean Douchet, Cahiers du cinéma nº 93, marzo 1959).
(98'; DCP).
Domingo 12
A las 15 y 21 horas
El bello Sergio
(Le beau Serge; Francia, 1958)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Gérard Blain, Jean-Claude Brialy, Bernadette Lafont.
(98'; DCP).
A las 18 horas
La ceremonia
(La cérémonie; Francia/Alemania, 1995)
Dirección: Claude Chabrol.
Con Isabelle Huppert, Sandrine Bonnaire, Jacqueline Bisset.
(126'; DCP).