Una partida de hombres sale a cazar a unos cuatreros en ausencia del sheriff del pueblo. Entre ellos hay unos pocos razonables y muchos movidos por emociones salvajes. Dos forasteros, para evitar ser vistos como posibles criminales, se unen a la partida; uno de ellos es Henry Fonda, especialista en hombres razonables. Aparecen otros hombres: quizás cuatreros, quizás sólo aparceros; y ganado que podría ser robado. Con estos elementos, en poco más de una hora, William Wellman hace un film político que condenaba el fascismo sin decir “política” ni “fascismo” jamás y es, al mismo tiempo, fiel a la mitología del Oeste salvaje. Es extraño lo contemporáneo que resulta en estos días.
Viernes de western
Viernes de abril | 18 h | Cine
Dos géneros cinematográficos emocionaban a Jorge Luis Borges: el de gánsteres y el western. En ambos, el escritor veía la aparición de aquello para lo que el cine parecía destinado: la épica. En este siglo, como se ha dicho, la tradición épica ha sido salvada para el mundo, insólitamente, por Hollywood.
“Cuando fui a París, sentí ganas de escandalizar a la gente y cuando me preguntaron —sabían que el cine me interesaba, o que me había interesado, porque ahora veo muy poco— me preguntaron: «¿Qué clase de películas le gustan?» Y yo contesté: «Francamente, lo que más me gusta son los westerns». Eran todos franceses y todos opinaron como yo. Me dijeron: «Por supuesto, vemos películas como Hiroshima, mon amour o El año pasado en Marienbad por un sentimiento del deber, pero cuando queremos sentirnos realmente a gusto, vemos películas norteamericanas.» “, dijo en una entrevista.
Y, aunque subrayaba ese “quería escandalizar”, decía la verdad: desde sus tempranas críticas en Sur aparece su predilección por la acción, la conquista del territorio o la defensa de un baluarte. En un año borgiano, entonces, nada mejor que esta selección de cuatro de los mejores westerns de la historia, recordando, de paso, que Más corazón que odio (para muchos, el ejemplo más acabado del género) cumple setenta años.
Entrada sin cargo para argentinos y residentes. Sujeto a capacidad de sala.