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Más corazón que odio

Ethan Edwards regresa tras la Guerra Civil a su hogar —o a lo que pudo haberlo sido— en Monument Valley, un territorio aún salvaje. Una incursión comanche acaba con parte de su familia y los indígenas raptan a su sobrina.

Ethan Edwards regresa tras la Guerra Civil a su hogar —o a lo que pudo haberlo sido— en Monument Valley, un territorio aún salvaje. Una incursión comanche acaba con parte de su familia y los indígenas raptan a su sobrina. Ethan odia a los indígenas (alguien debería explicarle a cierta gente que Ford, justamente, no) y decide ir a rescatarla. Pero advierte que, si ella se comporta como una comanche, la matará.
Durante años, junto a su sobrino —además mestizo—, recorre el desierto en busca de pistas. Se enfrenta a horrores cometidos por algunos indígenas y a otros perpetrados por no pocos blancos. En cada regreso al hogar, también percibe el paso del tiempo.
Más corazón que odio es, a la vez, un manual sobre el tránsito del mundo de la barbarie a la civilización (civilización y barbarie es el tema americano por excelencia; Ford no lo trató menos que Sarmiento), una aventura y una obra de gran belleza.

Viernes de western

Viernes de abril | 18 h | Cine

Dos géneros cinematográficos emocionaban a Jorge Luis Borges: el de gánsteres y el western. En ambos, el escritor veía la aparición de aquello para lo que el cine parecía destinado: la épica. En este siglo, como se ha dicho, la tradición épica ha sido salvada para el mundo, insólitamente, por Hollywood.

“Cuando fui a París, sentí ganas de escandalizar a la gente y cuando me preguntaron —sabían que el cine me interesaba, o que me había interesado, porque ahora veo muy poco— me preguntaron: «¿Qué clase de películas le gustan?» Y yo contesté: «Francamente, lo que más me gusta son los westerns». Eran todos franceses y todos opinaron como yo. Me dijeron: «Por supuesto, vemos películas como Hiroshima, mon amour o El año pasado en Marienbad por un sentimiento del deber, pero cuando queremos sentirnos realmente a gusto, vemos películas norteamericanas.» “, dijo en una entrevista.
Y, aunque subrayaba ese “quería escandalizar”, decía la verdad: desde sus tempranas críticas en Sur aparece su predilección por la acción, la conquista del territorio o la defensa de un baluarte. En un año borgiano, entonces, nada mejor que esta selección de cuatro de los mejores westerns de la historia, recordando, de paso, que Más corazón que odio (para muchos, el ejemplo más acabado del género) cumple setenta años.

Entrada sin cargo para argentinos y residentes. Sujeto a capacidad de sala.