Área contra el Trabajo Infantil

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Se considera trabajo infantil y adolescente (TIA) a toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia, remunerada o no, realizada por niñas y niños, por debajo de la edad mínima de admisión al empleo o trabajo (16 años), o que no han cumplido los 18 años si se trata de trabajo peligroso (CONAETI).
 

Programa de Abordaje

Objetivo General
Prevenir, detectar y abordar integralmente situaciones de trabajo infantil que involucren a niñas, niños y adolescentes, promoviendo la protección, restitución y el ejercicio pleno de sus derechos. 

Línea 102: si ves alguna niña, niño o adolescente solicitando colaboración económica en la vía pública o en situación de trabajo infantil, podes comunicarte de manera gratuita y anónima las 24 h, y contribuir a restituir los derechos de las infancias.
 

Modalidades de Trabajo Infantil Urbano

Urbanas visibles

  • Solicitud de ayuda económica y/o material en vía pública
  • Venta ambulante
  • Cartoneo
  • Cuidacoches
  • Limpiavidrios
  • Abre puertas
  • Volanteo
  • Actividades artísticas (malabares, rapeo, entre otras)

Urbanas invisibles

  • Comercios
  • Talleres
  • Industria
  • Construcción
  • Trabajo doméstico intrafamiliar

¿Qué derechos vulnera?

✓ Derecho a ir a la escuela 
✓ Derecho a aprender 
✓ Derecho a jugar 
✓ Derecho a descansar 
✓ Derecho al tiempo libre 
✓ Derecho a la salud 
✓ Derecho a ser escuchado/a 
✓ Derecho a crecer cuidado y acompañado

 

Factores condicionantes

Pobreza estructural: las familias se ven atravesadas por el círculo de la pobreza, en donde la situación laboral, habitacional, educativa y de salud es históricamente
precaria.
Caída de los ingresos familiares: atravesados por contextos de desempleo, subempleo, precarización laboral e informalidad.
Costo de oportunidad entre trabajo y educación: en tanto que el segundo implica una “inversión” a futuro y no implica la mejora en la calidad de vida en lo
inmediato. En muchas ocasiones, el trabajo infantil implica un ingreso económico fijo y seguro, que se sopesa ante la educación.
Dificultad en el acceso escolar y la permanencia para la terminalidad educativa: afecta las trayectorias educativas, principalmente de los y las jóvenes.
Naturalización del trabajo infantil y adolescente: bajo una serie de representaciones sociales que lo ocultan o lo valoran, y donde el componente transgeneracional cobra un valor significativo, ya que se ha reproducido de generación en generación como estrategia de supervivencia.
Estrategias organizativas al interior del grupo familiar: en muchas ocasiones, ante los escasos ingresos todo el grupo familiar se ve involucrado en alguna tarea
que implique un rédito económico. Modificar las actuaciones familiares que por múltiples razones tienden a promover el trabajo de sus hijos, requiere de un trabajo sistemático y efectivo, a fin de superar la posición de culpabilidad sobre las familias actuantes.   
 

Indicadores de trabajo infantil

  • Relato de la niña, niño o adolescente sobre alguna situación que implique trabajo infantil. El relato puede aparecer de manera verbal, en una producción escrita o en algún dibujo, etc.  Ej.: “No duermo bien porque tengo que cuidar a mi hermano bebé”.
  • Trayectorias educativas donde se observa escolaridad de baja intensidad (ausencias reiteradas, no se entregan tareas escolares a tiempo, no asisten a la escuela con los elementos requeridos, no se asiste a actividades extraescolares).
  • Alertas en el rendimiento escolar: permanentes signos de cansancio, se duerme en clase, no tiene tiempo de hacer tareas escolares. 
  • Manejo del dinero no acorde a la edad de la niña, niño o adolescente.
  • Conocimiento de las formas de trasladarse dentro del espacio urbano no acorde a su edad.
  • Desgastes físicos, que pueden derivar en afecciones, dependiendo del tipo de actividad que se realice (fatiga, dolores musculares, pérdida auditiva, problemas en la piel o pulmones, etc.).
  • Lesiones, o riesgos de sufrirlas, por uso de herramientas cortantes.