Jugar para aprender, cooperar para transformar

El CFP N.° 6 dependiente de la Agencia de Habilidades para el Futuro ganó el concurso de Cooperar en Comunidad del Ministerio de Educación de la Ciudad.

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En el Centro de Formación Profesional N.° 6, el aula dejó de ser solo un espacio educativo para convertirse en un verdadero taller de ideas. Es que jóvenes de la Educación Profesional Secundaria y adultos de la Formación Profesional se unieron para diseñar juegos de mesa que enseñan historia, geografía y cultura mientras fortalecen la creatividad y el trabajo en equipo. El proyecto “Con-Jugar: Escuela en Juego”, que acaba de ser distinguido en la convocatoria Cooperar en Comunidad, concurso promovido por el Ministerio de Educación de la Ciudad, demuestra que aprender puede ser tan divertido como mover una ficha en el tablero y que la cooperación entre generaciones es la pieza clave para construir escuelas más abiertas, innovadoras y humanas.

Silvana D'Aversa, directora del CFP N.° 6, señala con claridad que esta iniciativa no es solo una experiencia lúdica: es un puente pedagógico. “La idea nació de la necesidad de vincular la Educación Profesional Secundaria con la Formación Profesional, sumando saberes de diseño gráfico, historia y geografía. Usamos el juego como excusa para pensar, idear y crear juntos. Es un motor que despierta la imaginación y fomenta la responsabilidad compartida”, cuenta Daversa.

Durante el proceso, más de 60 estudiantes y 14 docentes trabajaron codo a codo para dar vida a juegos como El desafío de los dioses, basado en el Antiguo Egipto, y Ascenso y descenso: el recorrido de la guerra, inspirado en la Grecia clásica y en “La Ilíada”. Las piezas fueron diseñadas con software especializado, impresoras 3D y equipos de impresión gráfica, combinando investigación documental y creatividad visual. “Lo más valioso fue ver cómo el juego abría espacios de encuentro genuino: chicos y adultos colaborando, discutiendo ideas, mejorando diseños, tomando decisiones colectivas”, agrega la directora.

El premio obtenido permitirá sumar equipamiento tecnológico como impresoras 3D, ploteadoras y cortadoras láser para seguir produciendo materiales didácticos y expandir el proyecto a otras escuelas. Además, desde el Centro planean organizar Noches de juego en comunidad para que familias, estudiantes y vecinos puedan compartir la experiencia. “La Cooperadora fue clave, porque acompañó cada paso, desde la organización de jornadas hasta la toma de decisiones. Es un ejemplo de cómo la participación de las familias potencia la escuela pública”, señala D'Aversa.

Para 2025, el objetivo es llevar estos juegos didácticos a bibliotecas y juegotecas escolares, fortaleciendo lazos de reciprocidad y ampliando el acceso a recursos creativos. “Ganar esta convocatoria significa apostar por la cooperación como presente y como horizonte. Nos recuerda que aprender y enseñar no es competir, sino construir juntos”, concluye Silvana con orgullo.