Entrevista a Marie Ajras y Sofía Mele

Las presentes entrevistas fueron realizadas por nuestra curadora Paula Carrella en el tiempo de realización de la exhibición Intimidad Nómade y expresan reflexiones, inquietudes y preguntas que fueron surgiendo en el armado del proyecto.

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Entrevista a Marie Ajras

-Paula Carrella: Marie,¿Cuáles consideras que son los activadores principales de tu trabajo artístico?

-Marie Ajras: De dónde vienen las imágenes. En general, y especialmente en el trabajo que estoy haciendo para esta exposición, hay una suerte de exploración más íntima de un contenido visual que  no necesariamente es el que aparece cuando pinto los murales. Desde hace un tiempo vengo con una sensación de imágenes que  se  superponen y se presentan en la cabeza. Nos vamos encontrando mutuamente e intento que el criterio de selección sea lo más espontáneo posible. Responde a la  necesidad de poder producir un relato visual  que inicialmente no sé cuál será y creo que viene de un lugar màs indecible para mi, màs inconsciente tal vez. Entonces, la selección de imágenes es bien espontánea y caprichosa, fortuita y después  al final todo tenía un sentido y estaba siendo comandado por una intuición que necesitaba expresar ciertos sentimientos e ideas. 

-P.C.: ¿Qué sentís que te convoca a la hora de crear una obra? 

-M.A.: La sobre saturación visual tiene que ver con la experiencia contemporánea de la exposición a las imágenes que tenemos todo el tiempo. Ese bombardeo y saturación visual y audiovisual es tan intenso que no hay sistema cognitivo que lo pueda soportar. Siento que quedan residuos en la mente, cerrás los ojos y las imágenes siguen circulando  ahí en ese espacio de los ojos cerrados, que igual están pensando en cosas. Esto es como poner afuera esos residuos visuales que me quedan en los ojos cerrados de tanta exposición a las imágenes. Y esto tiene que ver con cierto lineamiento contemporáneo de sobreexponerse a información, que a veces no nos dice nada y nos tiene  sólo saturados siguiendo receptores y no emisores. Para mí producir estas imágenes es actuar activamente lo pasivo, estas imágenes a las que estoy expuesta y quedan en mi mente y en mis ojos: las puedo sacar, materializar y dejan de ser una carga mental dentro mio.

-P.C.: ¿Hay alguna temática o problemática que investigues o esto se da a partir del encuentro con las imágenes que mencionaste? 

-M.A.: Suceden ambas cosas. Hay temáticas que son recurrentes. La obra que hago por fuera de la pintura mural es bastante autorreferencial. Soy yo tratando de entender que me está pasando en esta experiencia de vivir, de vincularme y pensarme siendo quien soy, la edad que tengo, mi condiciòn socio-económica-política, de género, filosófica, estética, poética. En términos de objetivos artísticos,  siempre me siento en la búsqueda, en la persecución porque ya es casi obsesivo,de producir imágenes que conmuevan y provoquen alguna sensación intensa en el cuerpo. Al punto  que esa intensidad necesite tener una significación: la imagen impactò a nivel sensible, sin mucha palabra y eso que moviliza hace que  le quieras dar sentido. Esa es una gran potencialidad que tiene el arte. El ejercicio de darle sentido a las cosas nos expande subjetivamente y nos permite crear nuevos horizontes intelectuales y de sensaciones. 

-P.C.: ¿Qué relación encontrás entre lo que estás produciendo en esta pintura que estás realizando en la sala del BAM y lo que  estuviste trabajando en tu taller? Esta pregunta fue la génesis de esta exposición: la idea de un contrapunto que se establece entre la posibilidad de hacer obra a gran escala  en el espacio público, y lo que sucede en la intimidad de tu taller donde trabajás a puertas cerradas.

-M.A.:  Siento que el mural que estoy pintando en la sala y el lienzo que hice en mi taller,  dialogan y son una continuación. Si bien la imagen del cuadro es un autorretrato, soy yo como excusa para contar la idea. Los cuadros, los dibujos, los murales son como recordatorios de los momentos en los que estaba, de las preguntas que tenía, como si fuese un ensayo en imágenes de respuestas que nunca terminan de contestarse del todo.

-P.C.: Ser tu propia modelo también plantea una toma de posicionamiento, más allá de lo que comentabas respecto a las limitaciones impuestas por los costos y la libertad en los tiempos de trabajo que implican la contratación de una/un modelo.

-M.A.: Claro que sí. En el mural hay una responsabilidad en la imagen que producís porque tiene que poder dialogar con la mayor cantidad de gente posible. No puede ser caprichosa dado que participa de otro circuito de comunicación y el diálogo es otro. En cambio, cuando estoy pintando en el taller se achica el espectro del diálogo y la interlocutora mayor soy yo, y pintarme es dialogar conmigo misma y con mi vínculo con la pintura. 

-P.C.: ¿Pasaste por alguna etapa de búsqueda diferente o algo que te parezca importante destacar de tu proceso de trabajo?

-M.A.: De hecho, pasé por una una etapa de mucha desilusiòn interior con la actividad de pintar, sentí que me había vaciado un poco. Fueron muchos años de mucha producción y de proyectos muy grandes. Si bien han sido super gratificantes y les agradezco mucho porque me dieron vivencias hermosas, también  tuve un momento de parálisis creativa que fue la antesala de lo nuevo, la pausa para hacer espacio a lo nuevo. Me encontré muy detenida, con muchas necesidades expresivas en las que exploré varios aspectos, hice videos, cursos de filosofía para ir nutriendo y alimentando el universo que  después aparecería en las nuevas imágenes. Una de las últimas pinturas que realicé  fue un mural en mi taller, una suerte de altar, como una plegaria para que vuelvan las imágenes. Y en este contexto  llega esta propuesta del BAM.

-P.C.: Justo que lo mencionás, este proyecto expositivo surgió a partir de una charla que diste en BAM en 2022, donde hablaste del proceso creativo de tus murales en la terraza. Aprovecho entonces a preguntarte cómo definís la práctica mural a partir de tu experiencia.

-M.A.: Primero desde las especificidades técnicas,  como arneses, grúas colgantes, andamios, todo un despliegue que está más cerca del universo de la construcción y la arquitectura que el de la pintura.

-P.C.: Has realizado obras de muy gran escala, ¿cuáles son los murales  más grandes que pintaste?

 -M.A.: El mural de AMIA en Hospital de Clínicas es el más alto que hice, y en cantidad de metros cuadrados el del BAM  está cerca, aunque presentan formatos diferentes. Ambos requirieron un nivel de producción del ámbito de la construcción: andamios, plataformas, cantidades industriales de pintura, por ejemplo.

-P.C.: ¿Pensás en alguna otra especificidad de la práctica mural, aparte de las cuestiones técnicas que mencionaste?

-M.A.: La realización del mural es una práctica más interdisciplinaria y en la  producción de la imagen, si bien la autora soy yo, hay un potencial de creación más colectivo. Me parece clave utilizar el arte público para seguir reflexionando sobre cuestiones históricas, eso tiene un gran potencial y le da mucho sentido. Ahí, el sentarme a la mesa a escuchar un pedido tiene que ver con que yo interpreté en mi lenguaje algo de la demanda. Cuando el  mural nace de una demanda histórica como fue el caso de el de AMIA que respondía a un momento histórico le da una dimensión de importancia. 

-P.C.: ¿Existe algún tipo de condicionamiento en el proceso creativo dado que son proyectos que  surgen por encargo? 

-M.A.: Hay una confusión en que el artista es un diseñador y ahí se pierde  el espíritu de libertad, pero me sucede cada vez menos. Además, como mi obra tiende a la figuración el tema del contenido es importante, porque es difícil no hacer algunas lecturas cuando se mira un rostro o una figura definida. También recurro a aspectos que se ponen abstractos como la deformación, las veladuras, el glitch, la  superposición, que son recursos pictóricos que me permiten hablar de la memoria y de los recuerdos.

-P.C.: En nuestros primeros encuentros conversamos sobre la imagen de lo femenino en el espacio público y como parece estar asociada con pocas figuras de mujeres. ¿Esta problemática es parte de tu investigación actual?

-M.A.: Con los años de pintar muchos retratos de mujeres detecte que en el imaginario colectivo existe la predominancia de una o dos caras de mujer que se han visto pintadas a gran escala en la pintura argentina, como la figura de Evita. En este sentido, me interesa problematizar esta situación y continuar trabajando en la producción de nuevas imágenes de mujeres para ampliar el espectro de referencias. 

-P.C.: El mural Un mañana inmenso del BAM expresa estas búsquedas en la construcción de nuevas formas de representación de los universos femeninos. La composición tiene referencias al estilo Art Decò y a una estética de Buenos Aires muy de las décadas de 1940 y 1950. Ese momento histórico donde  las mujeres toman protagonismo en la radio, el cine y el teatro. 

-M.A.: Una gran inspiración de mis murales es la arquitectura que los rodea, y estas cuadras del Casco Histórico están cargadas de información histórica y morfológica. A nivel arquitectónico hay mucha historia. Esto me impacta y se empieza a traducir en  la composición, aunque no haya referencias explícitas. Hay pocas imágenes disponibles de mujeres y tenemos la posibilidad de habilitar más producción visual del espectro femenimo que permita otro tipo de composiciones. 

-P.C.: Aparece de nuevo esto que mencionaste respecto al sentido que adquiere la imagen de un mural debido a la gran escala y el emplazamiento en el espacio urbano.

-M.A.: Es un gran desafío porque trabajamos en espacios de comunicación públicos y hay una responsabilidad. No podemos obviar el efecto que tiene una gran imagen y hay que hacerse cargo. Estas imágenes hablan de nuestra cultura y hacerlas no es una tarea superficial dado que pasan a  formar parte del acervo de información visual que tiene la ciudad y operan en un nivel inconsciente en los habitantes. 

-P.C.: ¿Y qué pasa con todo esto cuando trabajas en tu taller?

-M.A.: Casi como modo reactivo tengo un manejo caprichoso, irreverente, completamente sesgado donde solo  hablo de lo que a mi me preocupa: que soy una mujer blanca. cis hetero, que no tiene muchos problemas mas que los vinculares y las presiones sociales  y culturales de ser mujer: que no me desvaloricen y objetivicen, ni pongan en cuestionamiento mi autoridad por esto. Preguntas sobre la existencia.

-P.C.: En el desarrollo de este proyecto hablamos mucho sobre el concepto de intimidad y en este sentido, de algo que excede a la entidad del espacio físico, público o privado. ¿Qué se arma en vos respecto a estas ideas?

-M.A.: Me encanta el concepto. Me parece  que está la intimidad  individual y aunque nunca no estamos totalmente solos, porque nos habita una multiplicidad de discursos, etc., hay prácticas íntimas que son en solitario. La intimidad también es una práctica  vincular y es de las más difíciles, volviendo a este nombramiento del contexto en el que vivimos de post verdad y capitalismo salvaje, nos ha coartado muchísimo los espacios vinculares, en especial de competencias íntimas. Nos cuesta vincularnos, sostener la intimidad, todo es cada vez más  efìmero. Es una temática para pensar y trabajar en imágenes,  para problematizar. Me sucede que pintando en la intimidad descubro cosas que no sabía de mi misma. Estas imágenes que estoy haciendo donde encuentro una épica lírica, dramática y muy romántica. 

-P.C.: ¿Qué diálogos se establecen entre tu trabajo y el de Sofia Mele? Ustedes comparten estudio y  han trabajado juntas en la realización de murales.

-M.A.: Este me parece uno de los puntos más interesantes de este proyecto: el contrapunto de nuestras obras. En un punto las dos trabajamos problemáticas similares.  El origen de mis imágenes es pintar un recuerdo, como una impresión de sensaciones, que en el cuadro se nota más todavía porque no hay tanta información visual. Como si yo pudiese traducir visualmente lo que es recordar. La memoria, el recuerdo y el olvido son temas sobre los que me pregunto todo el tiempo. En el fondo hay una pregunta sobre el tiempo, si los recuerdos son ese relato de quienes somos, la historia que nos contamos a nosotras mismas. Son ficciones falseadas porque el recuerdo es encubridor. Lo que sobrevive es aquello que se vuelve a decir. ¿Qué pasa cuando se deja de decir? ¿Deja de existir aquel al que no nombramos más? Me interesa el inconsciente, porque  es un escenario donde las escenas no tienen sentido, toda  negación es una afirmación, hay condensación y desplazamiento   en los sueños. Como si intentase producir imágenes con la potencia de un sueño o de una  manifestación del inconsciente. Algo así. Y Sofía también está un poco con eso en su lenguaje.

-P.C.: La propuesta con la que las convocamos está centrada en dar visibilidad a sus producciones de forma integral, en mostrar otros aspectos de sus trabajo. ¿Qué significado tiene esta propuesta para vos?

-M.A.: Es algo que deseaba mucho porque me permite mostrar mi obra desde este despojo  irreverente que hablábamos hoy. A esto se suma que es en una sala de museo  y que pudimos  pensar y desarrollar el proyecto juntas. Partimos de una idea inicial que en este tiempo de trabajo en sala se ha ido desplegando y nos permite ver las diferentes capas de sentido que tenía lo que traíamos y no sabíamos.

Entrevista a Sofía Mele

-Paula Carrella: ¿Qué problemáticas aborda de tu trabajo artístico? 

-Sofía Mele: Desde hace unos años estoy trabajando en una nueva investigación. Mi proceso no es conceptual desde el primer momento, comienzo desde la experimentación, en este caso con la arcilla en el 2020, mi primer acercamiento a la  escultura. Este material me trajo nuevas formas  orgánicas. Empezaron a surgir: pliegues, vísceras, órganos. Allí incorporó la idea de cuerpo. Entiendo que son objetos que funcionan en sistema, al igual que lo hacen los órganos, pero presentan una particularidad: habitan un lugar de extrañamiento. Son formas con características viscerales y al mismo tiempo son objetos que se cuelgan en la pared, se apoyan y tienen un peso muy parecido al de los ornamentos que conocemos. A partir de esto comienzo a observar los ornamentos de la arquitectura de  nuestra ciudad y como están  inspirados en cuestiones del cuerpo, de la naturaleza, de los animales. Así surgen una serie de piezas que habitan ambos mundos. Investigando en qué espacio se produce este cruce comienzo a incorporar la idea de lo fantástico. Imaginando un espacio doméstico donde se encuentran y qué otros elementos acompañan la escena. Este año comencé a trabajar en empapelados donde traduzco la forma al plano, al dibujo. Hoy me encuentro trabajando en estos tres conceptos: el cuerpo, el ornamento y la fantasía.

-P.C.: Con respecto a las esculturas, ¿cuál es la génesis del título Orgamentos?

-S.M.: Viene de la combinación de las palabras órganos y ornamento porque siento que las obras habitan el límite entre estos dos universos, el visceral de los órganos y de lo orgánico, porque estas esculturas pueden también ser piel, y lo ornamental. Pensando en el adentro como un paisaje interior a ser mostrado, intentando poner en crisis los códigos estéticos de lo bello. Interviniendo la forma en su armonía y repetición.

-P.C.: ¿Qué te convoca a la hora de crear una obra? 

-S.M.: En un primer acercamiento la materialidad, el juego y la experimentación en el proceso de trabajo. En su momento fue la arcilla y ahora es el lápiz y así el dibujo.Donde, como disparador, empiezo a incorporar imágenes de mi cotidiano vinculadas arbitrariamente. Hay dos conceptos fundamentales que atraviesan mi obra, la idea del extrañamiento y lo indecible, es decir que no hay una sola línea de lectura.. También aparece el concepto de belleza  como mascarada, lo que atrapa la mirada para llegar a descubrir algo más por detrás.

-P.C.: ¿Qué sentís qué pasa en vos como artista cuando  realizas una obra mural? ¿Cómo definirías la especificidad  del arte mural?

-S.M.: Comencé mi trabajo artístico como muralista a los 17 años. Mi imagen pictórica, mi obra, las inicie desde el mural. A lo largo de  los años fui produciendo más obra de taller y comencè a encontrar mi lenguaje por fuera del mural Los primeros años pensé mi obra en relación a la escala, al contexto, al impacto visual y la técnica pictórica muralista. Hoy mi trabajo lo pienso más para diferentes dispositivos, si lo llevo a la calle tendrìa que pensarlo de otro modo, los procesos, las imágenes y el lenguaje  son muy distintos a lo que sucede cuando se trabaja una obra en el espacio público. 

-P.C.: ¿Sentís que hay algún condicionar a la hora de realizar un mural? ¿Algo que cambiaría tu accionar si no existiese?.

-S.M.:  En un escenario ideal me gustaría que el tiempo de investigación y el de realización del mural sean igual de importantes. Que haya un trabajo de campo, un proceso de investigación con lo que necesita ese espacio y lo que ya hay,  para que no sea solo una imagen a gran escala. El contexto, la gente que lo habita, que velocidad de lectura tiene. Muchas veces como muralista llegas a un espacio que no es tuyo, creas una imagen gigante y te vas a otro lugar. Si pienso llevar a la calle lo que estoy trabajando ahora me gustaría tener toda esa parte del proceso que hago en el taller, en ese espacio. Es muy lindo el vínculo y me gustaría poder crear esa monumentalidad que tiene el mural y acercar este nuevo lenguaje de mi obra a la calle.

-P.C.: ¿Qué te pasó con esta invitación a exponer en el museo? 

-S.M.: Me dio mucha felicidad, son pocos los espacios que se interesan por lo que pasa detrás de los artistas que trabajan en la calle. Creo igual que no debería estar categorizado, que todos somos parte de una multitud de ideas y procesos. Desde hace un tiempo estoy trabajando en esta instalación. Me reencontré con el dibujo y la pintura el año pasado después de dos años de trabajar únicamente con escultura. Estuve  un poco peleada con la pintura en sí, quizás por este desencuentro que me pasa con el mural, de no tener tiempo del proceso y de estar condicionada a intereses y tiempos del encargo. Para mi fue muy gratificante que llegue esta posibilidad de mostrar lo que vengo trabajando, a lo que no le encuentro lugar en la calle por ahora. La posibilidad de intervenir el muro de  una sala y trabajar con una técnica mucho más sutil como el lápiz y en otra  escala de detalle . Es un deseo llevarlo a la calle y ponerlo a prueba, esto me surgió estos días trabajando con ustedes. Resumiendo, es una gran oportunidad para nosotras y para todos los que trabajamos en la calle porque nos da un espacio para investigar otro tipo de lenguaje para después volver a la calle de otro modo. Cuánto más espacios propongan estos proyectos, más se va a enriquecer e impulsar la creación de diferentes discursos que es lo que más tiene que pasar en la calle, la multiplicidad de relatos.

-P.C.:¿Qué diálogos encuentras entre tu obra y la de Marie Ajras? ¿Cuáles son los lugares de encuentro y en qué espacios sentís que se abren caminos diferentes? 

-S.M.: Las dos trabajamos con imágenes de nuestro cotidiano, de la memoria o el deseo, muy diversas. En mis tramas hay un rejunte de imágenes que vienen de diferentes universos y conviven en una misma composición se vinculan de forma arbitraria pero se organizan de modo tal para generar disparadores de relatos . Creo que Marie trabaja con esa misma experimentación, juntando imágenes simbólicas de diversos universos y tiempos que se van poniendo en juego en una misma imagen pero con  un sentido nuevo generando un relato anacrónico y ficcional  Con la idea de que todo está sucediendo al mismo tiempo. La elección de las imágenes es muy íntima, Marie elige poner su propia imagen y las mías las tomo con mi teléfono. En ambos casos es  ambiguo, tiene diferentes lectura, y el sentido lo termina de dar quien lo ve. En los puntos en que más nos diferenciamos son los acabados estèticos. Marie busca generar una velocidad de lectura en el espectador donde todo pasa al mismo tiempo y el ojo rebota por toda la pieza. Se ve en las decisiones de color, de escalas  y el tipo de imagenes. Partimos de conceptos similares y en el proceso llegamos a resultados distintos. Yo busco convocar un tiempo de lectura lento y silencioso. Me gusta pensar como si las obras  susurraran y pidieran que te detengas por un rato a entender lo que sucede. Ambas trabajamos la idea del enigma, pero con otros ritmos y volúmenes.

-P.C.: ¿Cómo se articula  la idea de intimidad con tu obra en general y la que desarrollás en el espacio urbano?

-S.M.: Empiezo a trabajar la idea de intimidad escribiendo el proyecto de instalación que ahora adapte para la sala Querubines. La instalación intenta recrear un cuarto propio, no el mío, sino un espacio íntimo. Rodeado por objetos ambiguos, indecibles que solo pueden ser nombrados por quien lo habita y empapelados llenos de imágenes que aparecen como parte de una ensoñación. Repensando en la necesidad de un espacio íntimo para la manifestación de fantasías y deseos. Me parece importante darle valor a lo que no se está gritando todo el tiempo, hay mucha riqueza ahí. En relación al espacio público, siempre busqué representar formas que habitan diferentes universos y sean difíciles de nombrar, pero desde un lugar más sutil. Siempre la primera lectura era algo orgánico, de plantas, botánico, y por momentos me permitía extrañar esas formas hacia  otro lugar, aunque cada vez más fuí delegando esta investigación al espacio de taller. Para mi hoy es una pregunta cómo llevo esta investigación al espacio público. Quizás la respuesta  no sea a través de un mural sino de  de una intervención en otro formato o una acción. No estoy segura, lo que sí sé es que como mi primer acercamiento al lenguaje poético fue a través del muralismo siempre voy a tener la necesidad o la pregunta de cómo de llevar la obra al espacio urbano por fuera de toda institución donde se abre un diálogo entre lo autogestivo y lo que sucede en la calle que es único. Hoy me  dispara esta pregunta: cómo trasladar toda esta investigación de lo íntimo al espacio público.