Muchas veces llenamos el navegador de extensiones “por si acaso” y nos olvidamos.
Pero, ¿sabías que podrían acceder a nuestra información?
Un caso reciente
⚠️ Se detectó una extensión maliciosa de Google Chrome, llamada “ChatGPT Ad Blocker”, que prometía bloquear anuncios dentro de ChatGPT.
Y en segundo plano...
- Registraba la navegación.
- Recogía datos del usuario.
¿Por qué pasa esto?
Al instalar una extensión otorgamos ciertos permisos que, en manos de un ciberdelincuente, pueden usarse para robar tu información y causarte daños.
Algunos son:
- Acceso a lo que vemos en el navegador.
- Lectura de información de sitios web.
- Interacción con sesiones abiertas.
- Vista del historial.
Esto NO significa que todas las extensiones son peligrosas.
Significa que hay que informarse, leer los permisos y desconfiar si algo no es claro.
A veces, menos es más.
Puntos clave a tener en cuenta
- ¿Es un desarrollador confiable?
- ¿Es realmente necesaria esa extensión?
- ¿Qué permisos solicita? ¿Son lógicos para lo que promete?
Buenas prácticas
- Evitá descargar cualquier extensión.
- Revisá periódicamente tus extensiones.
- Instalá las extensiones mínimas y necesarias.
- Eliminá las que no utilices desde el navegador.
Y nunca te olvides
- Cambiá tus contraseñas.
- Activá MFA en tus dispositivos.
Mantener el control también es parte de tu seguridad digital.
🔐 Se construye con decisiones responsables.