Se realizó una nueva actividad de “Volvamos a mirarnos”, un programa que aporta a la Estrategia de Primera Infancia de la Ciudad a través de acciones de prevención, sensibilización y generación de herramientas para acompañar los desafíos que atraviesan las familias durante los primeros años de vida de los chicos.

La iniciativa es impulsada de manera articulada por la Dirección General de Transformación Cultural, de la Subsecretaría de Cultura Ciudadana y Responsabilidad Social, y la Dirección General de Primera Infancia, Niñez y Adolescencia, del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat.
El encuentro se realizó en la Casa de Gobierno y reunió a directivos y referentes de Centros de Primera Infancia (CPI) y Centros de Desarrollo Infantil (CDI) para abordar el impacto del uso de pantallas durante los primeros años de vida y fortalecer las herramientas de los equipos que acompañan cotidianamente a niños, niñas y sus familias.
La jornada contó con la participación de Paula Wachter, fundadora y directora ejecutiva de Red por la Infancia, y de la Dra. Silvina Pedrouzo, presidenta de la Subcomisión de Tecnologías de Información y Comunicación de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
¿Por qué trabajar sobre el uso de pantallas en la primera infancia?
Durante los primeros años de vida, las interacciones con los adultos, el juego, el movimiento y la exploración del entorno cumplen un papel central en el desarrollo.
La Sociedad Argentina de Pediatría recomienda:
- desaconsejar la exposición a pantallas antes de los 2 años,
- limitar el tiempo de uso recreativo entre los 2 y los 5 años
- y que la exposición en esta etapa se realice con acompañamiento de un adulto.
También advierte que la exposición excesiva puede tener repercusiones en dimensiones centrales del desarrollo, como las habilidades cognitivas, motoras, del lenguaje y socioemocionales, además de desplazar tiempo destinado al juego y a la interacción entre los niños y sus cuidadores.

Escuchar a las familias para diseñar mejores respuestas
La actividad se desarrolla en consonancia con una estrategia de cuidados que parte de conocer cómo viven y qué necesitan las familias de la Ciudad. Un estudio cualitativo realizado por el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad junto con la Universidad Austral analizó las prácticas de cuidado y crianza de niños y niñas en la primera infancia a partir de 10 grupos focales con 78 personas cuidadoras de distintos contextos socioeconómicos. El relevamiento identificó que el uso de pantallas atraviesa la vida cotidiana de las familias y que existe una demanda de mayor orientación y herramientas concretas para establecer pautas y acompañar su uso.

El estudio también muestra que las condiciones para establecer límites no son iguales en todos los hogares: las redes de apoyo, la distribución de las tareas de cuidado y las posibilidades concretas de cada familia inciden en el lugar que ocupan los dispositivos en la rutina cotidiana. Frente a esta realidad, “Volvamos a mirarnos” busca transformar el diagnóstico en herramientas de acompañamiento, fortaleciendo a los equipos que están en contacto directo con las familias y promoviendo respuestas que contemplen sus diferentes realidades.
Herramientas para acompañar a las familias
Durante la jornada se trabajó sobre la relación de los adultos con la tecnología y su incidencia en las tareas de cuidado, estimulación y conexión con los niños. También se abordaron las consecuencias de la exposición a dispositivos para la salud integral y las formas de conversar con las familias sobre esta problemática.
Luego de las exposiciones, los participantes debatieron en mesas de trabajo para identificar señales de alerta, compartir experiencias y pensar nuevas instancias de acompañamiento a las familias.
El objetivo de esta instancia participativa fue co-construir insumos para avanzar hacia un protocolo de acción común, incorporando el conocimiento de los especialistas y la experiencia cotidiana de los equipos de los Espacios de Primera Infancia.
A través de “Volvamos a mirarnos”, la Ciudad busca fortalecer las capacidades de quienes acompañan a las familias, acercar información basada en evidencia y generar herramientas concretas frente a nuevos desafíos de la crianza y el desarrollo infantil.
El trabajo conjunto entre las distintas áreas de Gobierno, los equipos territoriales, especialistas y organizaciones de la sociedad civil permite seguir fortaleciendo una política integral de primera infancia que pone el desarrollo y el bienestar de los chicos en el centro.