Domingo 24 de Abril de 2016

“Que las plazas vuelvan a ser un potrero”, un desafío solidario

Se trata de la primera academia de fútbol que se realiza en el espacio público. Lo llevan adelante el Gobierno porteño junto a la asociación civil sin fines de lucro "Creciendo con el Fútbol", en plaza Houssay.

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La Comuna 2 de la Ciudad y la asociación civil sin fines de lucro “Creciendo con el Fútbol” llevan adelante un proyecto de inclusión social de los chicos a través de la primera academia de fútbol que se realiza con apoyo gubernamental en una plaza del país. El objetivo es inculcar no sólo valores deportivos sino también familiares, al proponer además un refuerzo del vínculo con sus padres.

La iniciativa, que está en marcha desde el 15 de febrero de este año, se inició cuando el entrenador de fútbol Diego Cappelletti presentó el proyecto ante la Comuna 2 y el Instituto Legislativo de Capacitación Permanente, y en la actualidad reúne a 70 chicos, más otros que están en lista de espera.

“He trabajado en varios clubes, pero ahí no se incluye a los chicos en el deporte porque hay filtros, ya sea por condición social o económica, al tener que pagar una cuota”, señaló Cappelletti, y destacó que esta clase de iniciativas implican una “verdadera inclusión”.

El programa es gratuito y se lleva adelante durante todo el año en la plaza Houssay, ubicada en Avenida Córdoba 2100 del barrio de Recoleta, los días lunes, miércoles y viernes de 17.30 a 20.30. Está destinado a chicos de 4 a 14 años.



“Acá los chicos encuentran amigos. Otros viven en departamentos y nunca fueron a una escuelita de fútbol por los costos”, remarcó Cappelletti y reiteró: “Encuentran un espacio para compartir un rato de deporte al aire libre”.

En esa línea, valoró la campaña “Que las plazas vuelvan a ser un potrero” para que, insistió, “todos los chicos practiquen de manera gratuita el deporte”.

Atención para los más chicos

El cuerpo de trabajo de “Creciendo con el Fútbol” está compuesto por entrenadores formativos, psicólogos deportivos y médicos nutricionistas, para atender todas las necesidades de los jóvenes. “La idea es encarrilar a lo chicos a través del deporte y en el crecimiento”, indicó Cappelletti.

Interesante actividad para los más chicos de la Comuna: pic.twitter.com/p8rXCLvwpM

— Comuna 2 (@bacomuna2) 30 de enero de 2016



El entrenador contó que el último control nutricional arrojó que, de los 70 chicos, ocho tienen sobrepeso debido a malos hábitos alimentarios, mientras que dos hermanos, de 6 y 11 años, sufren de bajo peso. El trabajo es personalizado porque cada inscripto tiene 10 fichas, entre abordajes de nutricionistas y psicólogos.



Historia

Cappelletti mostró desde chico su pasión por el fútbol cuando a los 6 años comenzó a jugar en el club Santiago del barrio de Liniers. Tras dejar la actividad luego de su paso por la tercera división del club Lamadrid, estudió la carrera de entrenador en la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA), donde obtuvo su diploma en 2002.

Como técnico del fútbol recreativo del club Vélez Sarsfield, llegó a ser ayudante de las ligas de AFA y la Metropolitana infantil. A partir de su empuje solidario, creó una Escuelita de Fútbol en una cancha sin uso de la Parroquia Santísima Cruz en el barrio de La Paternal.

También dirigió ad honorem en el Club Social y Deportivo Sol del Plata del barrio de Mataderos. En octubre de 2013 recibió un premio al "Ejemplo Deportivo y Social" otorgado por el Instituto de Periodismo Deportivo (ISPED) por su trayectoria y vocación por el fútbol formativo solidario.



El futuro del programa

A la hora de trazar proyecciones, Cappelletti reconoció que lo “ideal” sería llevar el proyecto a “la mayor cantidad de plazas posibles”, al destacar que “a través del fútbol pueden inculcarse hábitos de vida saludables”.

“Muchas veces, cuando se critican los malos hábitos de los chicos, la gente no ve que a esos jóvenes les cerraron las puertas. Yo quiero cambiar eso, porque sé que el chico no quiere estar tirado”, subrayó.

El entrenador agregó que recientemente llevaron adelante un entrenamiento de los chicos con sus padres, con la convicción de que la academia debe inculcar en los jóvenes “no sólo valores deportivos sino también familiares”.

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