Las calificaciones son utilizadas por el acreedor para determinar si quien solicita un préstamo está calificado para obtenerlo, las tasas de interés que cobrarán si aceptan la solicitud y el límite del crédito que fijarán.
Las calificaciones son asignadas por organizaciones a las que comúnmente se les denomina agencias calificadoras, que se especializan en la evaluación del riesgo crediticio.
Cada agencia aplica su propia metodología para medir la calidad crediticia y utiliza una escala de calificación específica para publicar sus opiniones de calificación. Generalmente, las calificaciones se expresan como grados en letras que van, por ejemplo, de la ‘AAA' a la ‘D' a fin de comunicar la opinión de la agencia sobre el nivel relativo de riesgo crediticio.