
Todos los años el Museo Benito Quinquela Martín celebra el aniversario del nacimiento de su fundador de manera comunitaria, siguiendo ciertas pautas asociadas con la vida del artista, convirtiéndose de esta forma en el continuador natural de su herencia cultural.
La historia del pintor es conocida, abandonado en la Casa de Niños Expósitos (ex Casa Cuna), el niño recién nacido habría sido dejado con un medio pañuelo bordado, dejando la posibilidad de que algún día se reencontrase con la otra media mitad, pero aquella familia no llegó a reunirse. Quinquela a lo largo de su vida fue entrevistado muchas veces por ese tema, y siempre afirmó que él ya había encontrado una familia y un hogar que lo acogió. Esa familia, esa comunidad, ese barrio, en esta oportunidad volvió a hacerse presente.

El Museo Benito Quinquela Martín a lo largo del verano estuvo invitando a los visitantes, amigos y vecinos a que completaran un “medio pañuelo”. Con preguntas disparadoras: Si pudieras hablar con Quinquela hoy ¿qué le dirías?, ¿Qué mensaje o frase corta le dejarías a Quinquela? ¿Qué es lo que más te gusta del museo de Benito Quinquela Martín?, si tuvieras que definir al artista en una palabra ¿Cuál sería?, entre otras, los asistentes fueron dejando sus mensajes de agradecimiento a quien tanto hizo por los demás.
Todos esos escritos fueron recopilados y colocados en banderines que el día 7 de marzo cubrieron la fachada del edificio que cobija a la escuela museo y al museo de bellas artes. Fue un abrazo simbólico y el reencuentro de una comunidad que genuinamente se acercó a homenajearlo, honrando su espíritu y dejando testimonio de que su sueño sigue presente.

Cabe destacar la participación de los estudiantes de la escuela museo, quienes también participaron escribiendo sus mensajes y colaborando en la colocación de estos en los banderines. Algunos optaron por dibujar su agradecimiento, demostrar lo que sabían de su vida y de su obra, otros simplemente, hicieron carteles de ¡Feliz Cumple! Uno de esos mensajes decía: “Hola Benito, te quiero agradecer por la escuela hermosa que nos diste a todos. Muchas gracias, te queremos mucho y muchas, muchas gracias por el barrio. Chau!”. No puede haber prueba más fehaciente de que Quinquela está presente.
