Si bien no se presentan brechas entre mujeres y varones respecto al acceso, permanencia y terminalidad en el sistema educativo obligatorio (incluso las mujeres en su tránsito por el Nivel Secundario repiten y abandonan menos que sus pares varones), sí aparecen brechas en los aprendizajes: a las mujeres les va mejor en Lengua mientras que los varones obtienen puntajes superiores en Matemática. En lo que hace al nivel superior, 6 de cada 10 graduados/as universitarios/as son mujeres. Sin embargo, ellas siguen enfrentando mayores desafíos que los varones para ingresar y desarrollarse en el mercado laboral, especialmente en los sectores más productivos y mejor remunerados como Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática (STEM, por sus siglas en inglés).
¿Por qué las mujeres eligen mayoritariamente carreras relacionadas con la educación, la psicología, las ciencias sociales o el campo de la salud, mientras que los hombres dominan en las ingenierías y las ciencias aplicadas? Parte de la respuesta está en los estereotipos de género, que desde edades tempranas modelan nuestras expectativas sobre lo que es "apropiado" para mujeres y varones. A esto se suma la falta de referentes femeninos en el ámbito STEM, que refuerza la idea de que estas disciplinas no son “para mujeres”. La baja participación femenina en estas áreas no es solo un problema académico, sino un desafío para el futuro del trabajo, ya que las habilidades STEM serán cada vez más demandadas.
Para romper este círculo vicioso es fundamental cambiar las prácticas pedagógicas y culturales desde los primeros años de la educación. Necesitamos incentivar el interés de las niñas en las ciencias y la tecnología, y ofrecerles modelos a seguir en estos campos. De lo contrario, continuaremos reproduciendo las mismas desigualdades que afectan su desarrollo profesional. El desafío se expresa en hacer que la ciencia, la tecnología y la innovación sean tan atractivas para las niñas como lo han sido tradicionalmente para los niños.
Panorama Educativo, en su nueva edición, busca profundizar en esta temática. Para ello, por un lado, se presentan datos e indicadores del sistema educativo de la Ciudad que ilustran la situación. Por otro, se incluye un informe que analiza la brecha de género presente en la perspectiva de continuidad de estudios de los y las estudiantes del último año de estudios de escuelas secundarias de la Ciudad y, también, un documento sobre “ansiedad matemática” y su incidencia diferenciada por género, lo cual tiende a desanimar a las niñas en su vínculo con la matemática, ciencias exactas, ingenierías y tecnología. Finalmente, Melina Masnatta, especialista en educación, tecnología y diversidad, escribe para Voces expertas “Mujer, docente y emprendedora, cómo cambiar el mundo desde el aula”.
La falta de visibilidad de las mujeres en STEM perpetúa los prejuicios sobre lo que ellas pueden o no pueden hacer, consolidando un ciclo de exclusión que limita el acceso de nuevas generaciones. Es fundamental romperlo, y la forma de lograrlo es brindar más oportunidades y modelos a seguir, para construir un entorno más equitativo donde las mujeres puedan avanzar y liderar áreas clave para el futuro.
Samanta Bonelli