La 18° edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) ya es un clásico de la agenda cultural porteña.
Con el epicentro puesto en el Centro Cultural Recoleta y 27 sedes en toda la Ciudad, pocos saben que para lograr esta fiesta del séptimo arte se trabaja durante todo un año, que implica la intervención de un equipo de más de 300 personas junto con la Dirección de Festivales porteña.
Es así como se consigue una grilla con propuestas cinematográficas de calidad, que se traduce en una abultada convocatoria nacional e internacional: tan solo en las últimas ediciones se triplicó la asistencia de los primeros años.

"Hacer el primer BAFICI como director luego de trabajar 15 años es poner en práctica muchas ideas que fueron madurando a lo largo de las diferentes ediciones, es la posibilidad de probar desde la visión general, poder ofrecer un menú de cine, esto es, una variedad de temas y estilos", contó Javier Porta Fouz, a cargo de la actual edición del festival. "Y, además, también significa pensar y reforzar todo aquello relacionado con las películas pero que no son películas: la importancia crucial de los invitados, de las exhibiciones, de las actividades especiales", agregó.
Es que a lo largo del año se presentan muchas películas interesadas en participar. "Sólo argentinas hay más de 300 por año y un montón de cortometrajes", contó Paula Niklison, actual Gerente Operativa de Producción de Festivales y productora general de BAFICI en ediciones previas. "Pero hay un sistema muy democrático de elección. La idea es dar un panorama lo más global posible de los que se está haciendo y viendo en el mundo", explicó Niklison, quien además contó los detalles y recaudos que se toman en la organización de esta verdadera fiesta del cine independiente que se realizará en Buenos Aires hasta el 24 de abril.

Luego de evaluar los resultados del festival anterior, lo primero se diseña la estructura de la próxima edición. "Pensamos si vamos a repetir o a negociar nuevas salas, buscamos sponsors, grandes invitados, que es lo más urgente porque suelen tener agendas complicadas, y se habla con las embajadas para ver propuestas en conjunto. Esto sucede aproximadamente en noviembre", afirmó Niklison.
¿Cömo se eligen las películas? Primero se salen a buscar los films que circulan en festivales internacionales y se negocian los derechos de proyección. Luego se atienden las producciones de todo el mundo que se presentan en forma espontánea en la convocatoria.
"Se presentan muchas películas. Se hace un gran esfuerzo para poder ver todo, que a veces es casi imposible lograrlo. Sólo argentinas se presentan más de 300 películas por año y un montón de cortometrajes. Pero hay un sistema muy democrático de elección. La idea es dar un panorama lo más global posible de los que se está haciendo y viendo en el mundo", contó Niklison.

Luego de la selección, el armado de las grillas y actividades es definido por sus organizadores como un verdadero "rompecabezas" en el que se tiene en cuenta aspectos como el formato de los films, si necesitan subtítulos, si requerirán una sala grande o chica, si es para un público de culto, entre otros.
"Llegan a trabajar más de 300 personas pero arranca con un equipo fijo, que es más chico, formado por programadores y un productor general, más la estructura de la Dirección de Festivales", explicó Niklison y agregó: "Y se va agrandando el equipo a medida que se acerca la fecha del festival con la gente que te atiende cuando vas a una sala, con los que atienden en las mesas de informes, los técnicos y los que proyectan".
