Martes 30 de Julio de 2013

El jardinero de Saavedra

Hugo Campos y sus vecinos trabajan voluntariamente para cuidar los árboles de sus veredas y fomentar la plantación de especies nativas.

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Hugo Campos y sus vecinos están en acción. Ellos se mueven para que sus protegidos vivan sanos. Trabajan juntos voluntariamente para cuidar los árboles de sus veredas y fomentar algo de lo cual no muchos conocen su importancia: la plantación de especies nativas.

“Siempre sentí mucho amor por el barrio y me preguntaba cómo poder contribuir con mis conocimientos”, asegura Hugo Campos quien a fines de 2001 decidió comenzar a participar activamente de las reuniones de la Comuna 12 (ex CGP). El interés por la ausencia de arbustos en el barrio y la realidad ambiental en general lo llevaron a conformar junto con un vecino arquitecto una Comisión barrial de Ecología en Saavedra, hoy ya constituida en la Asociación Vecinos por la Ecología.

Desde su comienzo se dedicaron prioritariamente a la plantación de arbustos, pero con una particularidad: que se trate siempre de especies nativas. ¿Por qué? “Porque especies exóticas como el fresno, el paraíso o ligustro, a las cuales estamos acostumbrados y que provienen de otros países, están arrasando con las especies de nuestra región, porque sus semillas vuelan, caen y germinan desplazando a la flora nativa”, explica Hugo y agrega: “En cambio, especies nativas como el curupí que se adaptan a las condiciones climáticas locales, fomentan el desarrollo de la biodiversidad y contribuyen a la cultura de nuestras calles”.

De este modo, el trabajo conjunto y espontáneo de vecinos trajo aparejado el uso de vegetales originarios de la región que resultan ser los más apropiados para aumentar la diversidad biológica y la calidad de los espacios verdes. Las especies son donadas por viveros a la asociación vecinal y su plantación requiere de un análisis previo de cada vereda o espacio verde a fin de elegir la que mejor se adapte al lugar.

“Los vecinos se acostumbraron que las especies exóticas son las típicas de la zona”, asegura Hugo. Frente a esta realidad, decidieron acompañar cada plantación con actividades educativas para los vecinos que incluyen la colocación de un cartel al lado del arbusto donde se indica que se trata de una especie nativa, su nombre y sus características técnicas. Así, la educación ambiental no se limita al vecino que se le plantó en su vereda sino que se extiende a cualquier vecino que transite sobre ella.

“Cuando un transeúnte ve nuestras plantaciones, le pregunta al vecino qué tipo de árbol es. Es interesante ver cómo cada vecino se va a convirtiendo en un difusor ambiental sin haberlo pensado voluntariamente”, expresa y agrega: “A través del árbol, comenzó a recuperarse el vínculo barrial, aunque sea temporario”.

Además, realizan charlas en las escuelas destinadas a los más chicos a fin de concientizarlos sobre la importancia de los espacios verdes en las calles y concebir al árbol como un individuo más de la ciudad. “Primero debemos conocer nuestras especies, distinguir entre los árboles nativos y los exóticos, y así luego podremos valorar los espacios verdes de la ciudad. Para ello, tenemos que trabajar también desde el punto de vista educativo”, explica Hugo.

El aporte de un vecino ambientalista fue clave para el resto de la asociación para poder comprender la importancia de los árboles nativos en la ciudad. Cada vecino, con sus conocimientos, su profesión o su interés aportó su granito de arena para que, desde las reuniones de la asociación, se saliera a la calle a actuar por el barrio y por el medio ambiente.

Aquel propósito inicial de Hugo por su amor al barrio no sólo logró concretarse a través de las plantaciones sino que también, luego de realizar un curso de observación de aves, organiza salidas con los vecinos interesados en conocer características más profundas de las aves de la ciudad. Porque ambas actividades están estrechamente vinculadas. “Para que haya aves es necesario que contemos con las plantas nativas que son su hogar”, asegura Hugo.

¿Por qué es importante contar con árboles nativos en la ciudad?

  • Reduce la polución ambiental.
  • Contribuye a la biodiversidad, actuando como refugio de la fauna de la ciudad.
  • Mejora la calidad de aire que respiramos pues es la principal fuente urbana de generación de oxígeno durante el día, a través de su amplia capacidad de fotosíntesis.
  • Aporta al equilibrio psicosocial del hombre urbano (infaltable en la planificación de ciudades, el verde ofrece el imprescindible contacto del hombre urbano con su naturaleza de origen).
  • Atenúa los vientos y provee sombra fresca.
  • Actúa como pantalla suavizando los ruidos producidos por la ciudad.
  • Mitiga el efecto de las altas temperaturas (a través de la transpiración de las hojas, a mayor temperatura, mayor volumen de agua evaporan).
  • Absorbe el agua de lluvia, reduciendo su escurrimiento.
  • Preserva la memoria histórica y cultural de la Ciudad, así como embellece nuestros espacios verdes y calles.

Desde octubre de 2009, el gobierno porteño asumió la política de incorporar especies de flora nativa en su gestión de arbolado público y recuperación de espacios verdes a fin de generar refugios naturales para la fauna silvestre y corredores ecológicos. Enterate más sobre las actividades de arbolado público de Buenos Aires ingresando acá y conocé sobre la Ley de Arbolado Público Urbano porteña en este enlace