El Papa Francisco se dirigió a los participantes en la Sesión Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales. Tras agradecerles “por lo que esta Academia realiza para profundizar el conocimiento de la nuevas formas de esclavitud y para erradicar la trata de seres humanos, con la única intención de servir al hombre, especialmente a las personas marginadas y excluidas”, el Santo Padre explicó que los “benditos del padre”, los hijos que lo verán, son aquellos que se preocupan de los últimos y que aman a los más pequeños entre sus hermanos, y destacó que hoy, “entre los hermanos más necesitados, están los que sufren la tragedia de las modernas formas de esclavitud, del trabajo forzado, de la prostitución, del tráfico de órganos, de la droga”.
En primer lugar, dijo el Papa, “debemos hacer tomar más conciencia de este nuevo mal que en el mundo global se quiere ocultar porque es escandaloso y políticamente incorrecto”. Y recordando que esta plaga concierne a todos los países, exhortó a denunciar “este flagelo en su gravedad”.
María, Madre Dolorosa, ayúdanos a descubrir la voluntad de Dios en los momentos de mayor sufrimiento.
— Papa Francisco (@Pontifex_es) April 17, 2015
Francisco indicó también que “toda la sociedad está llamada a crecer en esta conciencia especialmente en lo que respecta a la legislación nacional e internacional, para poner a los traficantes en manos de la justicia y reutilizar sus injustas ganancias para la rehabilitación de las víctimas” e insistió en la necesidad de buscar “modos idóneos para penalizar a quienes se hacen cómplices de este mercado deshumano”.
“Estamos llamados a mejorar las formas de rescate y de inclusión social de las víctimas, actualizando también las normas sobre el derecho de asilo”, subrayó el Santo Padre y añadió que “debe aumentar la conciencia de las autoridades civiles con respecto a la gravedad de esta tragedia, que constituye un retroceso de la humanidad”, ha añadido.
Finalmente, tras alentar a los presentes a proseguir en este trabajo, “con el cual contribuyen a hacer que el mundo sea más consciente de este desafío”, el Papa recordó la necesidad de construir una ciudad terrena a la luz de las Bienaventuranzas, para así caminar hacia el Cielo en compañía de los pequeños y de los últimos.
Fuente: Aica