Hija de un matrimonio de profesionales, su madre abogada y su padre arquitecto, la motivaron a formarse profesionalmente. Marisa decidió estudiar odontología en la UBA y cuando estaba por terminar su carrera, quedó embarazada de su primer hijo y al poco tiempo después nacieron sus otros dos hijos. Cumplir con su rol de madre y además seguir creciendo como profesional no fue una tarea fácil, tuvo que dividir su tiempo entre su familia y su profesión. Pero, sus ganas de desarrollarse profesionalmente fueron más fuertes y fue ahí cuando con un gran esfuerzo comenzó a hacer sus primeros pasos en un modesto consultorio ubicado en el barrio Floresta, mientras, paralelamente seguía haciendo posgrados, trabajo en hospital, participando de congresos internacionales y además dictó cursos de posgrado en la Facultad de Odontología de la UBA.
Con una preparación profesional más amplia y con sus hijos más grandes, en 2007 Marisa decidió adquirir una propiedad más espaciosa sobre Av. Segurola al 1259 del barrio Floresta para abrir su clínica odontológica Ceimed. Siempre motivada por crecer profesionalmente y con el fin de ofrecer un servicio de calidad a sus clientes, aprovechó el nuevo espacio físico para sumar a su equipo excelente especialistas acompañados de aparatología de última generación. 
En búsqueda de lo mejor para sus clientes Marisa viajó a Frankfurt para especializarse en un sistema que sirve para realizar piezas dentarias de forma más precisa y ágil, ahorrándole a los pacientes tiempo, ya que, en una sesión de una hora podrán tener las piezas. El mundo avanza de forma vertiginosa y las empresas deben reestructurarse constantemente de acuerdo a los cambios tecnológicos para poder lograr ofrecer servicios de calidad que los permitan ser competitivos; por eso Marisa, entendiendo la importancia avanzar con el mundo, siempre se preocupó por capacitarse constantemente en países como Chile, Brasil y España y así poder estar al tanto de las últimas novedades en cuanto a salud oral.
Finalmente, además de la gran capacidad de innovación que tiene Marisa dentro de su rubro, cabe destacar la calidad humana y empatía con la que lleva adelante su labor. Ponerse en el lugar del otro es importantísimo cuando se prestan servicios de salud; entender que sus clientes llegan con dolencias y angustias que deben ser resueltas de manera eficaz, duradera, sin sufrimiento y buscando función y estética en cada paciente es lo que hace día a día en su clínica.
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