
El estrés laboral es un tipo de estrés propio de las sociedades industrializadas, en las que la creciente presión en el entorno laboral puede provocar la saturación física o mental del trabajador, generando diversas consecuencias.
Existen diversos niveles de estrés, no cabe duda de que ciertos trabajos generan más estrés que otros, y esta realidad afecta cada vez a más personas. Es importante tener en cuenta esto, debido que altera los patrones de conducta de quienes lo padecen, especialmente los hábitos alimentarios, afectando de este modo el bienestar y la calidad de vida.
Ante el estrés laboral, el apetito (deseo de comer exista o no necesidad de ello) puede verse alterado por diferentes situaciones emocionales. Esto lleva a que se ingieran alimentos poco saludables, o cantidades inadecuadas, incidiendo de este modo en el aumento de peso. A su vez, se suele comer de forma rápida, masticando poco y generando una mala digestión. También, la ansiedad y el estrés podrían desencadenar en las personas que la padecen, conductas compulsivas en torno a la alimentación. Y esto suele verse agravado con la incorporación, a la jornada laboral, de una cantidad excesiva de cafeína, que es un estimulante que aumenta la frecuencia cardíaca y puede producir nerviosismo y agitación, lo que conlleva un aumento de los niveles de ansiedad.
Hábitos “anti-estrés”
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Respetá las horas de sueño y descanso
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Prácticá técnicas de relajación
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Tené una rutina de actividad física
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Llevá una alimentación que sea sana, variada y equilibrada
Alimentos “Anti-estrés”
A ningún nutriente puede atribuírsele efectos antiestresantes. Sin embargo, las vitaminas A, C y E parecen ejercer una influencia directa en la formación de radicales libres y, muy concretamente, la vitamina C, desempeñaría un papel esencial en la respuesta del organismo al estrés. Estas vitaminas podemos encontrarlas principalmente en frutas, verduras, frutas secas y semillas.
Más consejos a tener en cuenta:
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No saltees ninguna de las 4 comidas principales. Realizá un buen desayuno antes de salir de tu casa.
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Tomate el tiempo para comer, y disfrutar de cada comida, masticando y saboreando los alimentos. Evitá comer en tu escritorio realizando otra actividad.
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Realiza colaciones saludables durante la media mañana o media tarde como fruta fresca o seca, yogur, cereales o semillas.
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Evitá bebidas estimulantes como café y bebidas cola.
Lo que sucede no es tan importante como la forma en la que reaccionamos a lo que sucede.
Thaddeus Golas 