Martes 12 de Mayo de 2015

La post guerra alemana en el Museo del Cine

La obra del director Helmut Käutner recrea un momento de la historia e idiosincrasia de ese entonces. Del 2 al 31 de mayo, los sábados y domingos (16 horas, en Agustín R. Caffarena 51, La Boca), con entrada libre y gratuita.

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Para comprender a un cineasta tan singular como Helmut Käutner (1908-1980) hay que mirar biende cerca: filmó durante el Tercer Reich, pero nunca realizó películas nacionalsocialistas. Trabajó durante la década de 1950, pero sus películas no eran ni superficiales ni insípidas como se suele clasificar la producción de posguerra. Sus obras eran películas de autor en una época en la que aún no existía tal término.

El cine de Käutner permite acercarse a capítulos decisivos de la historia e idiosincrasia de la posguerraalemana: no sólo al militarismo prusiano (El capitán de Köpenick, 1956) o a la forma de confrontar el pasado (El general del diablo, 1954), sino también al proceso de imposición de la frontera interalemana (Cielo sin estrella, 1955), al aislamiento de las personas (La pelirroja, 1962) oal humor de los alemanes (Compromiso en Zúrich, 1957).

Helmut Käutner. Historia e idiosincrasia de la posguerra alemana. Museo del Cine. Sáb. y Dom.: http://t.co/J0YjchapEx pic.twitter.com/WhitxDFv0e

— Agenda Cultural (@bacultural) May 10, 2015



Käutner nació en 1908 en Düsseldorf. Eran tiempos difíciles: tenía apenas seis años cuando comenzó la Primera Guerra Mundial. Su padre nunca regresó del frente y su madre murió cuando él tenía 18 años. La guerra ensombreció su juventud, el centro de sus preocupaciones era la supervivencia. Es muy probable que éste sea el origen de su posterior rechazo a la guerra, de su pacifismo y de su amor por el ser humano, más allá de toda ideología.

A finales de la década de 1920, una época de auge social, intelectual y artístico sin igual en la historia cercana, comenzó su carrera artística en Múnich. En los seminarios del legendario profesor de teatro ArturKutscher tomó forma su concepción artística y social sobre el teatro y el cine.

Aprendía de todo y lo hacía todo, incluso cuando ya era un artista consagrado. Redactó críticas periodísticas, escribió textos para cabaret, letras de canciones, obras teatrales y guiones cinematográficos.

Diseñó escenografías, hizo puestas en escena y actuó en teatro y cine. Su experiencia en el cabaret político literario Die vierNachrichterle enseñó el difícil arte de la comedia, al que siempre volvería.

Käutner fue una excepción durante el Tercer Reich porque logró filmar obras maestras sin tener que ponerse al servicio de los nazis. Y en los años 50 fue a contracorriente de los vientos de despolitización, negación y olvido del pasado. Se dedicaba ahora a filmar películas muy humanas sobre temas políticos. Trabajó con Peter Lorre y Wolfgang Staudte.

Escribió y filmó en 1946 En aquellos días, la primera película de posguerra dedicada a recordar en forma admonitoria los años del fascismo. Le siguieron El último puente, una obra maestra del realismo poético y El general del diablo, que retrata magníficamente el dilema de la obediencia debida. Y en 1955 filmó Cielo sin estrellas, plasmando así la tragedia que significaba la naciente frontera que cortaba Alemania por la mitad.

En los años 60 Käutner no quiso identificarse con el Nuevo Cine Alemán y se dedicó a dirigir y actuar en televisión. Su última actuación fue la brillante interpretación de Karl May en la película homónima de Hans Jürgen Syberberg. Vale la pena revisar la obra de este cineasta polifacético ydifícil de catalogar.

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