Jueves 17 de Septiembre de 2015

A pesar de los obstáculos madre e hijo estudian computación para construir un futuro mejor

Irma Rodríguez y Nicolás Barreda asisten al Centro de Formación Profesional N° 7, un lugar en el que todos aprenden.

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“Nico hizo la primaria y la secundaria, luego intentó la facultad pero tuvo que dejarla. y empezó a hacer un curso de Operador de PC en 2013. Yo lo acompañaba a las clases. Tuve que armarle una vincha con puntero para que pueda pulsar el teclado y sea lo más independiente posible. El curso fue pasando y de repente algo se despertó en mí. Me di cuenta que había quedado postergada y que aunque había estudiado computación en la secundaria, la tecnología había avanzado y estaba desactualizada”.

“Así que decidí este año hacer un curso con Nico. Esta vez no solo para acompañarlo sino que iba a tenerlo como compañero. La verdad es que el Director nos re ayudó, puso un atril para la notebook y usamos tecnología adaptativa para que su teclado le permitiera presionar dos teclas a la vez en un solo paso. En el curso aprendimos mucho e intercambiamos con nuestros compañeros. Las personas mayores le preguntaban a Nicolás dudas que aparecían en clase”.

“Hace poco recibimos nuestros certificados y nos sorprendieron con una medalla al mérito. Es difícil de describir lo que sentí en ese momento. Me sentí plena. Mi propósito siempre fue enseñarle a Nico que él puede, que es posible y que a pesar de las barreras no hay que quedarse llorando en un rincón, siempre hay que tratar de aprender. Estudiar nos abre la cabeza. El año que viene voy a hacer los cursos de Programación y de Diseño Web porque aprender es adictivo y voy por más. Cuando me dieron el certificado pensé: Yo creía que no iba a poder… ¡pero pude! Siempre hay que estudiar. Ahora podemos decir los dos: ¡lo logramos!”.