Viernes 08 de Agosto de 2014

"La vida es para jugarla, no para ganarla"

El Papa habló con la radio comunitaria de Campo Gallo, un pueblito que está ubicado a 250 kilómetros de la capital de Santiago del Estero. Dialogó con los padres Joaquín Giangreco y Juan Ignacio Liebana, a quienes les dijo: "Jesús es muy bueno. Jesús nos quiere."

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El Papa, tal como había prometido, habló en directo con la radio comunitaria Virgen del Carmen (FM 99.9 Mhz), de la localidad santiagueña de Campo Gallo, en la diócesis de Añatuya. Recordó, entre otras cosas, que "la vida es para jugarla, no para ganarla. La vida es para darla y para apostar“a cosas grandes, no en cosas pequeñas”.

En su charla con los presbíteros Joaquín Giangreco y Juan Ignacio Liébana, envió un mensaje especial a jóvenes y ancianos, destacó la importancia de la piedad popular y alentó a las vocaciones sacerdotes.

"Cada uno tiene una función, cada uno tiene un trabajo que hacer, una vocación", dijo Francisco y destacó que "la Iglesia se sostiene con la oración de los fieles. Por la plegaria, por la misa".

Francisco reconoció que "siempre va a haber diferencia, va a haber pelea, pero hay que hablarlas. Y hablarlas con Dios”. Advirtió que “no hay que sacarle el cuero al otro. Lo que más le hace daño es la crítica destructiva. Andar sacando el cuero, eso no es cristiano".

“Recen para que Dios mande obreros a la mies, mande pastores. Los jóvenes si siente el llamado de Jesús no tengan miedo. La vida es para jugarla no para ganarla. La vida es para darla. Si alguno siente que Dios le pide dar la vida en el sacerdocio, que no tenga miedo. Hay que apostar a cosas grandes. No en cosas pequeñas. Y si siente que Jesús lo llama a armar una familia, que sea una familia fuerte, grande, cristiana", sostuvo.

El Papa destacó que "Jesús es muy bueno. Jesús nos quiere. Dios nos ama. Dios nos espera siempre. Dios no se cansa de perdonarnos. Sólo que seamos humildes y pidamos perdón, para poder seguir adelante. Dios nos hizo para que seamos felices. Dios nos acompaña”.

“Cuando pasamos momentos de dolor, él los pasó primero. Y nos comprende de corazón. Pido al señor que Dios los bendiga mucho, les dé coraje de no dejarse robar la esperanza y sobretodo les dé una caricia y les haga sonreír", agregó.

Por último, Francisco impartió la bendición a los pobladores de Campo Gallo y cómo la comunicación se cortó, volvió a llamar para despedirse de los dos sacerdotes que realizaban la entrevista: “Recen por mí”.

Fuente: Aica