El ciclo de visitas guiadas del programa Turismo Religioso que organiza el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires continuará el próximo viernes 5 de octubre en el barrio de Almagro, donde el público podrá recorrer la Iglesia de Jesús Sacramentado (Av. Corrientes 4433) y la Sede Nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP) – Medrano 735.
Los interesados en participar deberán presentarse, a las 10, en Av. Corrientes 4433, luego de inscribirse llamando al 4323-8000 int. 2850/2855/2797 o escribiendo a cultos@buenosaires.gob.ar o visitasguiadasdgcul@gmail.com.
La piedra fundamental de la Iglesia de Jesús Sacramentado es de estilo neogótico, fue colocada en junio de 1893, sobre un proyecto de los arquitectos Merry, Raines y Sackmam solventado por Carlota Díaz de Vivar y los esposos Santos Unzué. Fue inaugurado en forma solemne el 17 de mayo de 1904, por el arzobispo de Buenos Aires, Mons. Mariano Antonio Espinosa. Consta de una amplia nave de 44 metros de largo por 14 de ancho, dos grandes capillas laterales y cuatro más reducidas. Bajo el altar mayor se encuentra la cripta donde descansan los restos del matrimonio Unzué junto con los de la Madre Marisa Benita Arias, alma inspiradora de la obra.
Las Obras Misionales Pontificias (OMP) son una institución de la Iglesia universal y de cada Iglesia en particular, encargada de infundir en los católicos, desde la infancia, el sentido verdaderamente universal y misionero, y de recoger eficazmente los subsidios para bien de todas las misiones, según las necesidades de cada una. Son el instrumento oficial y principal de todas las Iglesias para la cooperación misionera. Las OMP son cuatro:
-Obra de la Propagación de la Fe: fundada en Lyón (Francia) en 1822 por María Paulina Jaricot -Obra de San Pedro Apóstol: fundada en Caen (Francia) en 1889 por Estefanía y Juana Bigard. -Obra de la Infancia Misionera: fundada en Francia, en 1843 por Monseñor Forbin Janson -Pontificia Unión Misional: fundada en Italia, en 12916 por el padre Pablo Manna
El Turismo Religioso moviliza a millones de personas en todo el mundo y su patrimonio representa una de las principales riquezas de la Ciudad, por su diversidad cultural y por la existencia de numerosas colectividades que hacen a la identidad porteña.