Rabia
Es una enfermedad viral que afecta el sistema nervioso de todos los mamíferos. Se transmite por la saliva infectada de un animal rabioso a través de mordeduras o arañazos. En la Ciudad de Buenos Aires, la rabia se encuentra controlada pero no erradicada, manteniéndose el virus en los murciélagos.
La mayoría de los murciélagos de nuestra Ciudad se alimenta de insectos, cumpliendo una función ecológica primordial. Son animales de hábitos nocturnos que evitan el contacto con las personas. Sin embargo, cuando están enfermos pueden encontrarse durante el día, y en esos casos, pueden transmitir la rabia.
¿Qué hacemos si hallamos un murciélago en nuestro hogar?
- No tocarlo y evitar que los animales de compañía tengan contacto con el murciélago.
- Cubrirlo con un recipiente rígido y deslizar por debajo un cartón a modo de tapa, protegiendo las manos. Comunicarse o remitirlo al Instituto de Zoonosis Luis Pasteur.
- Si un perro o gato tuvo contacto con el murciélago, concurrir con el animal en ayunas al Instituto Pasteur lo antes posible, en los horarios de atención (de lunes a viernes por la mañana), con los certificados de vacunación.
- Es importante remitir el murciélago para realizar el diagnóstico de rabia.
¿Qué hacemos ante la mordedura de un perro o gato?
- Lavar la herida con abundante agua y jabón.
- Acercarse al centro de salud más cercano para la atención primaria de la herida.
- Realizar la notificación en el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur para que el animal que mordió cumpla con la observación antirrábica. Todo animal mordedor debe ser observado durante 10 días por un profesional veterinario, aun cuando tenga la vacuna antirrábica vigente.
- La persona lesionada será derivada al Servicio de Profilaxis Antirrábica del Hospital Durand para evaluar la necesidad del tratamiento.
- Es importante solicitar los datos del tenedor responsable del animal (nombre y apellido, teléfono y domicilio) para poder llevar a cabo la observación antirrábica.
¿Qué tener en cuanta cuando fallece un perro o un gato?
Desde el punto de vista sanitario, solo existe riesgo si el animal mordió a una persona dentro de los 10 días previos a su fallecimiento. Ese es el período en el que el virus de la rabia, si estuviera presente, puede encontrarse en la saliva.
- Si el animal mordió dentro de ese lapso, debe ser derivado al Instituto de Zoonosis Luis Pasteur para realizar el estudio correspondiente y descartar rabia.
- Si no mordió, o si la mordedura ocurrió más de 10 días antes del fallecimiento, no existe riesgo sanitario.
El Instituto de Zoonosis Luis Pasteur recibe perros y gatos fallecidos de lunes a lunes, las 24 horas, sin costo, para su disposición final o cremación, y evalúa cada caso según criterios sanitarios.