"Cuanto hice y cuanto conseguí, a mi barrio se lo debo. De ahí
el impulso irrefrenable que inspiró mis fundaciones, todas ellas afincadas en
la Boca. Por eso mis donaciones no las considero tales, sino como devoluciones.
Le devolví a mi barrio buena parte de lo que él me hizo ganar con mi arte. Los
dos los siento como fundidos dentro y fuera de mí mismo."
Quinquela donó al barrio de La Boca, cinco terrenos, que se convirtieron en
instituciones con fines diferentes, beneficiando a la comunidad en su conjunto.
Muchas veces por querer llevar adelante sus proyectos, se vio envuelto en una
serie de inconvenientes burocráticos, que hicieron temer la realización de cualquiera
de sus obras, pero al final de todo, logró su cometido. El 19 de julio de 1936,
se inauguró su más ansiado proyecto, la Escuela-Museo, Pedro de Mendoza. Debió
enfrentar la oposición de las autoridades del Consejo de Educación, por querer
decorar el interior de las paredes de la Escuela.
Argumentaban que las aulas decoradas distraerían la atención de los estudiantes.
¡Qué ironía!. Lo que más ansiaba hacer Quinquela, se lo negaban. En el
artículo aparecido en el diario Crítica, el 17 de agosto de 1933, titulado Quinquela
Martín regaló un gran terreno para construir tres escuelas, afirmó "Los niños
reciben instrucción en edificios no sólo fríos desde el punto de vista físico
sino, lo que es más importante, desde el punto de vista moral. Yo me proponía
al presentar mi iniciativa a consideración del Consejo, abrir un horizonte nuevo
al niño ¿Qué mejor vehículo, para su imaginación e inteligencia, que rodearlo
de un ambiente artístico?."
Pero Quinquela, hizo caso omiso a la negativa. Preparó en su taller, sobre chapas
de celotex, los motivos que adornan la Escuela. Sólo un mural pudo pintar al
fresco, Carnaval en La Boca, los demás debió colocarlos sobre las paredes del
edificio. Consideraba, además, la técnica de la pintura mural como una necesidad
patriótica y daba el ejemplo de un país como México, donde sus artistas habían
desarrollado esta técnica en diversos edificios de carácter público: mercados,
iglesias, escuelas y teatros. "Necesitamos una pintura mural inspirada en nuestro
pasado histórico, en nuestro folklore, en la lección moral del trabajo. Los
gobiernos deben proteger esta rama del arte. La pintura mural es una necesidad
patriótica." Quinquela, fundó así la primer Escuela-Museo del país. Dos años
después se inauguró el primer Museo de Bellas Artes de la Boca, en el mismo
edificio de la Escuela. En este Museo, Quinquela quiso que estuviesen representadas
no solamente sus obras sino la de otros artistas argentinos en sus distintas
disciplinas: escultura, dibujo, grabado y pintura. Así, lo dejó expresado en
el reglamento publicado por el boletín del Consejo: "El Director del Museo se
obligará a mantener a éste dentro de la línea tradicional figurativa es decir,
deberá el Museo representar la realidad argentina, para difusión de la cultura
popular y de los niños. Por lo tanto no podrán ingresar al Museo obras abstractas
o sus derivados, ni futurismos, ni tachismos u otros ismos, por haber ya en
la Capital muchos destinados a esas tendencias."
En 1944, Quinquela donó el terreno contiguo a la Escuela, Pedro de Mendoza.
En él se levantó el Jardín de Infantes, inaugurado el 23 de octubre de 1948.
La decoración estuvo a cargo del pintor Roberto Rannazzo y representa escenas
y personajes infantiles. También Quinquela hizo su aporte, a través de un gran
mural, Descargando zapallos, de 4,30m. x 5,00m. en esmalte sobre hierro, donde
se representa un motivo portuario. En los distintos ámbitos de la escuela como
las aulas, los patios y la cocina reina el color así como también en los recipientes
donde comen y toman la leche los chiquitos. Años más tarde, Quinquela hizo otra
donación. Esta vez fue un terreno que se encuentra ubicado al lado de la Escuela
Museo, destinado a la construcción de un Salón - Teatro de actos para niños.
El presidente del gobierno provisional de la Nación, el general Pedro Eugenio
Aramburu, por nota del 14 de octubre de 1957, hizo saber su voluntad de aceptar
la donación y que "reafirmaba la simpatía con que recibía mi generoso gesto."
En el teatro, Quinquela, colaboró con la decoración, pintando ocho grandes murales,
seis de ellos de 4 m. de ancho x 6 m. de alto, destinados al teatro y otros
dos de 4 m. x 4 m., para el vestíbulo del mismo. Finalmente el teatro de la
Ribera quedó inaugurado en el año 1971. La escuela primaria Pedro de Mendoza,
el Museo de Bellas Artes de la Boca, el Museo de Escultura al Aire Libre ubicado
en la terraza del Museo, el Jardín de Infantes, el Teatro de la Ribera y la
casa estudio Benito Quinquela Martín ubicada en el 3er. piso del Museo, donde
podemos ver una colección de sus obras, muebles, y demás objetos de su pertenencia,
edificados todos sobre terrenos donados por Benito Quinquela Martín, son propiedad
del Consejo Nacional de Educación.
Estos edificios tienen la particularidad de comunicarse entre sí y conformar
un verdadero complejo cultural que nos ha legado nuestro artista de La Boca.
Entre otras donaciones realizadas por Quinquela, en el barrio de La Boca se
encuentran los terrenos sobre los cuales fueron edificados: El Lactarium Municipal
Nº4, inaugurado el 4 de octubre de 1947. La Escuela de Artes gráficas, inaugurada
en 1950. El Instituto Odontológico Infantil: inaugurado el 1 de abril de 1959.
En el Instituto Odontológico, al igual que en el Jardín de infantes, el color
es el centro de atención.
No solo las paredes tienen color, sino también los equipos y sillones con que
se atiende a los niños, así como los guardapolvos de dentistas, enfermeros y
mucamas. Pero la generosidad de Quinquela, no se limitó solamente al barrio
de La Boca. Sería imposible citar aquí, la totalidad de obras de bien público
en las que ha participado, dejando muestras de su infinito amor al prójimo.
Sin duda, alguna, en Quinquela existió un ser humano maravilloso, de una grandeza
moral y espiritual incomparable.
Nacimiento de La Peña - La Orden
del Tornillo - Quinquela, benefactor