La Orden del Tornillo
Desaparecida la Peña, el grupo de artistas e intelectuales que allí se daban cita, comenzaron a hacerlo en el Atellier de Quinquela, de la Vuelta de Rocha. Así fue como todos los domingos se reunían en ese lugar. En cierta oportunidad el ceramista y amigo de Quinquela, Lucio Rodríguez, llamado el poeta de las pátinas, le propuso una idea jocosa, divertida y fuera de lo común.
Consideró que los locos debían ser merecedores de honores y agasajos.
Llamaron locos a aquellas personas cultoras de la verdad, del bien, y de la
belleza de espíritu. Así nació en 1948 La orden del Tornillo eligiéndose a Quinquela
Gran maestre de la Orden. Todos los que se destacaron por su bonomía espiritual,
fueron premiados y agasajados, dejando a un lado el cargo o jerarquía que dentro
de la sociedad pudiesen ocupar.
Entre ellos se encontraba a un número variado de personas que se desempeñaban
como artistas, embajadores, benefactores, músicos, periodistas y poetas.
"La ceremonia consistía en una comida, una serie de humoradas y la entrega del Tornillo. Luciendo mi uniforme de gran maestre, con abundancia de jalones y orlado de simbólicos tornillos, entrego a los nuevos miembros de la Orden el diploma que los acredita como tales... y coloco con aparente solemnidad la preciada condecoración, consistente en un gran tornillo dorado, que pende de un cordón de color."
Alrededor de trescientas, fueron las personas a las que Quinquela les rindió homenaje a lo largo de esos encuentros.
Nacimiento de La Peña - La Orden del Tornillo - Quinquela, benefactor