Hace más de un año, tomamos la decisión necesaria de regular el uso de celulares en las aulas, convencidos de que un entorno de aprendizaje necesita foco y atención. Hoy, a través de la campaña Aprendé a Desconectar, damos un paso más para ayudar a nuestros estudiantes a reconectar con el mundo real, con sus compañeros y con ellos mismos.
Sabemos que la angustia, la soledad o la insatisfacción que afectan a muchos adolescentes están vinculadas al uso excesivo de las pantallas. Por eso, estamos impulsando acciones concretas que devuelvan el valor a lo esencial: la conversación cara a cara, el encuentro y el juego compartido.
Para llevar esta visión a la práctica, estamos implementando una estrategia integral que implica la llegada de kits de juegos físicos a cada escuela secundaria de la Ciudad:
Cada institución recibirá una caja con una selección de juegos clásicos y queridos por todos. La selección incluye Carrera de Mente, Pictionary, UNO, Jenga, Cuatro en Línea, Pasapalabra y sogas para saltar.
No son un simple pasatiempo; son herramientas elegidas para que los estudiantes, especialmente durante los recreos, puedan:
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Desarrollar el pensamiento lógico y estratégico, al anticipar jugadas e imaginar escenarios.
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Estimular la creatividad y la imaginación, inventando, dibujando y proponiendo ideas en equipo.
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Potenciar el uso de la palabra y la conversación, claves para construir vínculos y mejorar la convivencia.
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Fomentar la cooperación y la amistad en un entorno de disfrute compartido.
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Promover el movimiento y la actividad física, invitándolos a levantar la mirada de la pantalla y volver al cuerpo y la risa.
A su vez, compartimos con los equipos directivos y docentes una guía para potenciar el juego: «El valor del juego en la adolescencia». Este recurso pedagógico ofrece un marco de reflexión y propuestas de actividades para revalorizar la experiencia lúdica como un potente motor de aprendizaje y bienestar socioemocional.
Queremos que los recreos vuelvan a ser esos espacios de pausa y conexión real. Invitamos a cada comunidad educativa a sumarse, a utilizar estos kits, a incentivar a los estudiantes a traer sus propios juegos y a organizar actividades que reemplacen la pasividad del celular por el valor de estar y crear con otros.
Sabemos que este camino es un desafío, pero contamos con el compromiso de ustedes para que nuestros chicos y chicas aprendan más y, sobre todo, vivan mejor.