
Ícono nacido en lo más profundo del alma boquense, la calle-museo al aire libre Caminito recibe diariamente a miles de visitantes, que en 2014 lo posicionaron como uno de los diez lugares más fotografiados del mundo.
Como parte del necesario compromiso de los museos de nuestro tiempo con las formas de patrimonio inmaterial y con los paisajes culturales que nos involucran, el MBQM viene realizando una serie de acciones tendientes a la puesta en valor integral de esta gran obra de nuestro fundador.
Desde que la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aprobó la ley mediante la cual se declaró a la calle Caminito como bien integrante del patrimonio cultural, se estableció que el Museo Benito Quinquela Martín tendría a su cargo la preservación, salvaguarda, protección, promoción y difusión de la misma.

- LUIS PERLOTTI (1890-1969). Santos Vega,1948. Relieve en cemento policromado. 152 x 97 x 6 cm
El presente alto relieve nos invita a conocer al misterioso gaucho argentino Santos Vega (Buenos Aires, 1755-1825) que fue motivo de numerosas piezas literarias en la pluma de Bartolomé Mitre, Manuel Mujica Láinez, Leopoldo Marechal, entre otros. Esto se debe a que su figura se vuelve tan atractiva como intrigante a causa de una leyenda que relata el duelo entre este payador invencible y el Diablo, quien lo desafía a las payadas de contrapunto. Santos Vega resulta perdedor y desde ese momento, nunca más se supo de él.
En 1945, sus restos fueron hallados en el paraje Las Tijeras (Partido de General Lavalle, Bs. As). Allí mismo, tres años después, Luis Perlotti, autor de este relieve, realizó un monumento en carácter de homenaje a Santos Vega.
Actualmente, dicho monumento se encuentra en el parque Museo Histórico Regional de General Lavalle, donde descansan sus restos.
Entre los lineamientos que Quinquela decreta para la creación del Museo de Bellas Artes -del cual Caminito forma parte como un museo a cielo abierto- encontramos el carácter de lo nacional, y sin lugar a dudas, la figura del gaucho refiere a nuestra identidad argentina, al igual que otros tipos y costumbres que se encuentran representados en varias obras de la colección. El MBQM conserva varias obras realizadas por el mismo escultor, Luis Perlotti, tanto en Caminito como en el acervo patrimonial.

- LUIS PERLOTTI (1890-1969). Las tejedoras,1939. Cemento. 145 x 228 x 3 cm
La producción visual de Luis Perlotti puede vincularse con la corriente de pensadores latinoamericanos que, en las primeras décadas del siglo veinte, buscaban reivindicar las culturas autóctonas del continente americano. Desde esta postura ideológica es que resulta preciso analizar las representaciones de este artista, dado que gran parte de su prolífica obra pone de manifiesto los tópicos de “lo americano” y “lo indigenista”, aunque varíe las técnicas y soportes.
El presente relieve Las tejedoras nos muestra a un grupo de mujeres de rasgos indígenas ataviadas con ponchos, realizando el hilado y trabajo con el telar. De esta forma, el artista nos invita a conocer una tarea tradicional de las sociedades autóctonas ligada, históricamente, al universo de lo femenino. Para enmarcar la escena geográficamente, a los costados se encuentran representados los cardones, plantas nativas del noroeste argentino.
En el pasaje Caminito, se pueden encontrar otras obras del mismo artista: los relieves Clavel del aire, Santos Vega y el busto escultórico de Juan de Dios Filiberto.

- LUIS PERLOTTI (1890-1969). Clavel del aire, 1932. Relieve en cemento. 91 x 104 x 4 cm

- ROBERTO CAPURRO (1903-1971). Esperando la barca, c. 1955. Relieve en cemento. 145 x 132 x 13 cm

- HUMBERTO CERANTONIO (1913-s/d). El maestro. El coro. El trabajo,1970. Relieve en tierra de La Rioja cocida. 130 x 364 cm
Este relieve de gran formato nos invita a contemplar tres escenas que conforman una secuencia donde cada parte porta un significado por sí misma y, a la vez, en conjunto se potencia el mensaje. El título de la obra El maestro, el coro y el trabajo nos refiere estos tres momentos:Desde la izquierda, observamos al maestro enseñando, con su gesto de palma abierta hacia el estudiante y un atributo que refiere a una situación de enseñanza, como lo es el globo terráqueo. Abajo, un joven apoya su antebrazo sobre su libro de estudio y lo acompaña su fiel amigo de cuatro patas, quien parece querer interrumpirlo para jugar.
En el centro, se observa al coro en acción: un guitarrista, un flautista y las mujeres cantando con los niños donde la música reúne a chicos y grandes.Sobre la derecha, los trabajadores realizando sus tareas: la plantación y la cosecha, el pescador con el anzuelo y el que estiba con su canasto, sus cuerpos en movimiento aportan dinamismo a la escena con sus diferentes poses de acuerdo a sus labores.
Si bien esta obra no fue realizada por Benito Quinquela Martín, sino por el escultor y docente Humberto Cerantonio, podemos arriesgar que, de algún modo, esta imagen configura una apoteosis quinqueliana en La Boca. Cada fragmento de este gran friso pueden considerarse símbolos del proyecto quinqueliano, el polo artístico, educativo, cultural y sanitario que Quinquela soñó y forjó en su barrio, convencido de que el arte, la educación y el trabajo eran los pilares de la vida cotidiana en su tiempo y proyectado hacia el futuro.

- BENITO QUINQUELA MARTÍN (1890-1977). Día de trabajo, c. 1958. (Realizado en cerámica por Ricardo Sánchez). 61 x 74 cm