La evaluación de Fluidez y Comprensión Lectora tiene como propósito fundamental identificar el grado de fluidez y comprensión lectora de cada estudiante para dotar a los equipos docentes de herramientas y capacitaciones que permitan realizar intervenciones pedagógicas específicas dentro del aula.
Al igual que la mayoría de los dispositivos del sistema, tiene un enfoque de aula. Su meta pedagógica es registrar los avances a lo largo del año para asegurar que los estudiantes dominen una lectura autónoma, fluida y con procesos sólidos de comprensión antes de avanzar en sus trayectorias escolares.
El instrumento evalúa dos componentes:
- Eje de comprensión: Se evalúa a través de consignas de resolución oral en 3° grado y escrita en 6° grado por parte de los alumnos a partir de textos seleccionados.
- Eje de fluidez lectora: Aplicación individual donde cada estudiante lee un texto en voz alta y se evalúa el ritmo, la entonación y la correcta lectura de los signos de puntuación.
El dispositivo de evaluación se implementó hasta 2025 de forma censal en 3er grado y muestral en 6to grado. A partir de 2026 la evaluación se restringe a escuelas bajo el programa de Fluidez y Comprensión Lectora y no son llevadas a cabo por la UEICEE.
Para garantizar el seguimiento continuo y medir el progreso de los estudiantes, la evaluación se administra de manera escalonada:
- Dos momentos del año: el proceso contempla dos instancias de toma (inicial y final).
- Toma inicial (diagnóstico): se realiza al comienzo del año y sirve para trazar la línea de base o punto de partida de cada estudiante.
- Toma de cierre: permiten verificar la evolución del grupo y constatar la incidencia de las intervenciones didácticas aplicadas por el docente en el aula.
- Implementación: se lleva a cabo directamente por los maestros de grado dentro de su entorno habitual de clase.