"Atardecer en un bosque" transforma el espacio del museo en un ecosistema simbólico. La obra de Muleiro invita a adentrarse en un universo donde lo humano, lo animal y lo fantástico se entrelazan en un tránsito constante, generando un espacio que abre la puerta a nuevas formas de habitar y percibir el mundo.
En afinidad con el planteo teórico de Eduardo Kohn en Cómo piensan los bosques, la propuesta artística plantea una mirada no exclusivamente antropocéntrica, donde jaguares, pájaros y árboles actúan como sujetos con los cuales establecer vínculos y compartir pensamientos. Las esculturas textiles blandas, lúdicas y dinámicas, invitan a habitar sus formas desde el movimiento y el juego, trascendiendo lo meramente visual para activar una experiencia sensorial y filosófica.
Cada obra se constituye como un umbral hacia lo ancestral, lo indeterminado y lo oculto, desplegando una ecología de seres que invitan a imaginar nuevas formas de percepción y relación con lo viviente.