Carolina Abrile, artesana marroquinera, Santa Fé

Artesana marroquinera, crea piezas en cuero que combinan diseño urbano, identidad y una profunda conexión con la tierra.

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Desde Reconquista, desarrolla una línea que incluye equipos de mate, cintos y carteras, donde el oficio se vuelve una forma de vida. Su trabajo se destaca por la búsqueda constante de autenticidad y armonía.

Carolina nació en Santa Fe el 15 de diciembre de 1975 y comenzó su camino artesanal en 1998, de manera autodidacta. 

caro

“Para mí ser artesano tiene que ver con una manera de vivir, donde el conocimiento y la relación con la tierra, y eso que no podemos explicar, tiene un valor trascendental”, expresa. 

Antes de llegar al cuero, exploró otros materiales como el cobre y la alpaca, hasta que el encuentro con este material  marcó un antes y un después: 

“No sabía nada del cuero, pero ver trabajar a quien me lo acercó y tener espacio en su taller para conectar, hizo que me atrapara profundamente”.

A casi treinta años de aquel comienzo, el cuero sigue siendo para ella un territorio de descubrimiento permanente. 

“Me sigo maravillando con las posibilidades que nos ofrece, generándome constantemente ganas de seguir aprendiendo”, cuenta. Con su obra busca transmitir “una construcción a partir de vivir con plenitud, autenticidad y compromiso, equilibrando los opuestos para traer armonía”. 

Además de su producción artesanal, Carolina ejerce la docencia que inició dando clases en su taller. Actualmente participa en un programa de la provincia de Santa Fe, dictando talleres en comunidades de pueblos originarios de Reconquista, fortaleciendo la transmisión del oficio.

mate caro

La pieza más vendida: el mate

Desde Reconquista, desarrolla una línea que incluye equipos de mate, cintos y carteras, donde el oficio se vuelve una forma de vida. Su trabajo se destaca por la búsqueda constante de autenticidad y armonía.

Carolina nació en Santa Fe el 15 de diciembre de 1975 y comenzó su camino artesanal en 1998, de manera autodidacta. 

“Para mí ser artesano tiene que ver con una manera de vivir, donde el conocimiento y la relación con la tierra, y eso que no podemos explicar, tiene un valor trascendental”, expresa. 

Antes de llegar al cuero, exploró otros materiales como el cobre y la alpaca, hasta que el encuentro con este material  marcó un antes y un después: 

“No sabía nada del cuero, pero ver trabajar a quien me lo acercó y tener espacio en su taller para conectar, hizo que me atrapara profundamente”.

A casi treinta años de aquel comienzo, el cuero sigue siendo para ella un territorio de descubrimiento permanente. 

“Me sigo maravillando con las posibilidades que nos ofrece, generándome constantemente ganas de seguir aprendiendo”, cuenta. Con su obra busca transmitir “una construcción a partir de vivir con plenitud, autenticidad y compromiso, equilibrando los opuestos para traer armonía”. 

Además de su producción artesanal, Carolina ejerce la docencia que inició dando clases en su taller. Actualmente participa en un programa de la provincia de Santa Fe, dictando talleres en comunidades de pueblos originarios de Reconquista, fortaleciendo la transmisión del oficio.

plato

La pieza que más la representa

“Con respecto a una pieza que quisiera que perdure en el tiempo y/o considere más representativa de mi producción esto se vincula con la técnica del labrado, a mis diseños y paleta de colores porque las siento y la gente también me hace una devolución en cuanto a ese aspecto.

Mis diseños refieren a un pensamiento que tiene que ver con que “el todo” está formado por miles de pequeñeces, y que cada una de ellas es tan importante como la otra para el logro de un producto final. 

De allí surge que generalmente trabajo con guardas o series; yo les llamo eslabones o partículas que forma “el todo final”.

La técnica del labrado, que consiste en realizar incisiones en el cuero y uso de cinceles texturadores me permitió encontrar y darle mi propia estética a las piezas que realizo. Me gusta decir “poniéndole arte a la cotidianeidad”.

"Con rspecto a una pieza que quisiera que perdure en el tiempo y/o considere más representativa de mi producción esto se vincula con la técnica del labrado, a mis diseños y paleta de colores porque las siento y la gente también me hace una devolución en cuanto a ese aspecto.

Mis diseños refieren a un pensamiento que tiene que ver con que “el todo” está formado por miles de pequeñeces, y que cada una de ellas es tan importante como la otra para el logro de un producto final. 

De allí surge que generalmente trabajo con guardas o series; yo les llamo eslabones o partículas que forma “el todo final”.

La técnica del labrado, que consiste en realizar incisiones en el cuero y uso de cinceles texturadores me permitió encontrar y darle mi propia estética a las piezas que realizo. Me gusta decir “poniéndole arte a la cotidianeidad”.