Carolina Soto, esculturas en fieltro, Tucumán
Carolina Soto transforma materiales simples en objetos llenos de vida y memoria. Desde San Miguel de Tucumán, sus esculturas y objetos de uso combinan fieltro, pastas caseras y textiles en desuso, creando piezas que reflejan la naturaleza y la identidad del noroeste argentino, con delicadeza, color y sensibilidad.
“Cada obra es un pequeño universo que conecta lo íntimo con lo colectivo”.
Nacida el 19 de septiembre de 1976 en Tucumán, Carolina comenzó a desarrollar su trabajo artesanal en 2001, guiada por su formación académica y personal, y por una profunda vocación por la recreación de materiales y formas.
El significado de ser artesana, según su visión es: “un modo de expresión del ser interno como agente de recreación, desde un estado íntimo, inspirado, hasta su manifestación en la materia y la recepción de un otro y su devolución.”
Su elección de trabajar con fieltro y modelados surge como dice, de la “la premisa de recuperar materiales en desuso con una búsqueda creativa y de impronta personal”. Su técnica combina fieltro agujado y húmedo, con modelado en pasta mixta casera de aserrín, tiza, papel y cola vinílica, todo montado sobre estructuras de alambre y papel”.
Carolina busca transmitir la belleza de la naturaleza en cada obra, tanto en lo general como en los detalles:
“Una belleza no estereotipada plasmada en la expresión de un rostro, en la piel como testimonio del sol, la tierra y sus orígenes”. A lo largo del tiempo, ha perfeccionado su estilo buscando mayor síntesis en los procesos y en la factura final de las piezas”.

Más vendida: Llamitas – fieltro agujado en vellón de oveja, bordado con el mismo material, con rostros modelados en pasta casera, sobre estructuras de alambre y textiles reutilizados.

Representativa: Nativa – fieltro agujado y modelado en pasta casera, ensamblada sobre alambre, papel y textiles reciclados; una obra que busca perdurar como testimonio de identidad, creatividad y conexión con la naturaleza.