
No sé si la Vuelta de Rocha que tengo frente a mi estudio se parecerá algún día, exactamente, a la Vuelta de Rocha que yo pinté. Lo que sí puedo afirmar es que mi Vuelta de Rocha es para mí la única y verdadera. Así la vi, la viví y la sentí… y así la pinté. (Benito Quinquela Martín)
Benito Quinquela Martín vivió en esta casa desde 1947, año de la muerte de su madre. Hasta ese momento, dormía en la misma habitación de la antigua carbonería familiar, en la calle Magallanes 889. Once años antes había inaugurado una Escuela-Museo en este solar, donde también había decidido instalar su taller. El edificio se convirtió en el centro de un polo de desarrollo cultural que continuó con las diferentes donaciones que el artista hizo al barrio de La Boca: un Jardín de Infantes, un Lactario, la Escuela de Artes Gráficas, el Instituto Odontológico Infantil y el Teatro de La Ribera. Desde estos ventanales, el mayor pintor del trabajo se disponía a crear con vistas a La Vuelta de Rocha. Había legado a la comunidad 27 óleos y 50 aguafuertes de su autoría, algunos de los cuales se pueden ver en estas habitaciones. Al igual que las obras, todo el mobiliario de la vivienda es original y es protegido como patrimonio.