Cuando la tecnología también abre puertas

Una adaptación desarrollada entre las áreas de Informática y Textil permite regular electrónicamente la velocidad de máquinas industriales y acompañar el aprendizaje de estudiantes con distintos niveles de experiencia y discapacidad.

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En el Centro de Formación Profesional (CFP) N.° 2, la innovación también puede significar algo tan concreto como hacer que una máquina de coser sea más accesible. La adaptación cobra especial relevancia en una institución donde aproximadamente el 30% de los estudiantes son personas con discapacidad. En este contexto, la incorporación de tecnología no se limita a mejorar el funcionamiento de un equipo: permite pensar nuevas formas de enseñar y de garantizar que más personas puedan acceder a una formación profesional.

A partir de la articulación entre las áreas de Informática y Textil, el Centro desarrolló una adaptación de antiguas máquinas industriales para regular electrónicamente su velocidad y generar mejores condiciones de aprendizaje. 

Una máquina de coser industrial puede alcanzar aproximadamente 4.500 puntadas por minuto. Para una persona que está dando sus primeros pasos en este tipo de equipamiento, esa velocidad puede representar una dificultad. Por eso, se incorporaron motores con regulación electrónica que permiten reducirla hasta unas 200 puntadas por minuto.

“La idea fue buscar una herramienta que acompañe el proceso de aprendizaje. Pasar de una máquina familiar a una industrial implica un cambio muy grande, y poder regular la velocidad permite que ese proceso sea mucho más gradual”, explica Gustavo Ghanem, director del CFP N.° 2.

“Cuando hablamos de innovación, también hablamos de inclusión. La tecnología nos permite modificar las condiciones de una herramienta para que el estudiante pueda aprender, ganar confianza y avanzar en su formación”, señala Ghanem.

El proyecto es, además, un ejemplo de cómo distintas áreas pueden trabajar de manera articulada para resolver necesidades concretas dentro de la formación profesional. Los cursos de Informática y  de Textil pusieron sus conocimientos en común para transformar una máquina existente y convertirla en una herramienta pedagógica.

Así, una modificación técnica se convierte en una oportunidad educativa: adaptar la tecnología para que el aprendizaje pueda suceder a distintos ritmos y con mayores condiciones de accesibilidad.