La iniciativa se desarrolla en línea con la Ley 6798 y la Resolución 860/MEDGC/25 en los niveles Inicial y Primario, y en escuelas de la modalidad de Educación Especial, como parte de una política integral de cuidado, inclusión y fortalecimiento de las trayectorias escolares.
Los Espacios Sensoriales constituyen una estrategia institucional concreta para minimizar las barreras para el aprendizaje, en consonancia con el principio de equidad y con la necesidad de gestionar de manera dinámica y flexible los espacios, los tiempos y los recursos.
La implementación de estos espacios colabora en la organización de las rutinas escolares; permite generar entornos seguros, respetuosos y accesibles; favorece la autorregulación emocional; disminuye la sobrecarga sensorial; y promueve una cultura institucional de cuidado y bienestar.
Componentes y usos principales
Los Espacios Sensoriales son dispositivos pedagógicos que pueden alojarse en un espacio físico específico dentro de la escuela o configurarse como un escenario móvil que se traslada a los distintos espacios institucionales, incluidas salas y aulas, según las necesidades de cada grupo.
Cuentan con recursos orientados a distintos tipos de regulación:
- Regulación propioceptiva y vestibular: hamaca sensorial, manta con peso, almohadilla de balance, media esfera (BOSU), pelota de esferodinamia, túnel compresor, medio cilindro, triángulo trepador y colchonetas.
- Estimulación táctil y motricidad fina: marble mesh (bolita), wacky track, squishies, bolas antiestrés, cepillo sensorial, juegos de encastre y cubos blandos.
- Regulación visual y auditiva: tiras de luces LED, linterna LED, canceladores de sonido y espejo irrompible.
- Gestión del tiempo y respiración: temporizador visual y burbujero para trabajo de soplo.
- Organización y traslado: carpa de baja estimulación, caja y mobiliario de guardado móvil.
La creación de Espacios Sensoriales contempla la previsión de situaciones en las que los estudiantes puedan manifestar signos de estrés o desregulación que interfieran en el desarrollo del aprendizaje. Frente a estas situaciones, los dispositivos se constituyen en un recurso institucional que amplía la capacidad de intervención de la escuela, promoviendo condiciones de bienestar que favorezcan la continuidad de las trayectorias.