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La escultura que estás contemplando nos invita a apreciar a un trabajador en su momento de descanso. Por el título de la obra, podemos inferir que su oficio es uno de los icónicos que se desarrollaron en la Vuelta de Rocha entre mediados y fines del siglo XIX: la tarea del estibador. Dichos hombres eran los encargados de cargar y descargar las bolsas, cajas y demás bultos que llegaban en los barcos que atracaban en el puerto de Riachuelo.
Hasta el mismo Quinquela Martín, fundador de este Museo al Aire Libre “Caminito”, trabajó de estibador siendo apenas un adolescente para ayudar a su familia económicamente. Su padre Manuel Chinchella, un inmigrante genovés, le enseñó esta tarea al joven Benito y lo premió con un un vaso de vino y un cigarro al regresar a su hogar. “Era la señal de que el niño ya empezaba a ser hombre”, afirma Quinquela en su autobiografía.
Al igual que el padre de Benito, muchos de los hombres que trabajaban en la zona eran inmigrantes, italianos en su mayoría. Cabe destacar que hacia 1860, la mitad de la comunidad boquense estaba formada por personas recién llegadas. La Boca se presentaba como el epicentro de aquella promesa de “hacer la América”, entendiendo este barrio como usina de trabajo y así, de prosperidad. La figura del estibador va a ser retomada y repetida por Quinquela a lo largo de toda su producción visual, como símbolo de esfuerzo, constancia, trabajo y perseverancia en busca de progreso. Muchas veces ocupando el centro de la escena en plena acción, y otras, capturados en algún momento de distensión, de descanso como este hombre fumando.
Este retrato de estibador fue realizado por la artista boquense Marta Zaffora en 2022 como réplica de la obra original, luego destruída, realizada por Pascual Contell Guisasola. Esto fue posible dado que el Museo Benito Quinquela Martín cuenta, entre su acervo con una copia de dicha pieza, en exhibición en la terraza del edificio. Ésta es una de las tantas acciones que realiza el MBQM para la puesta en valor del patrimonio material e inmaterial del barrio, tal como Quinquela lo soñó y lo forjó durante toda su vida.
RESTAURACIONES REALIZADAS

El Museo Benito Quinquela Martín (MBQM) tiene a su cargo la salvaguarda y puesta en valor de las obras expuestas en la calle Caminito. Por este motivo el equipo de restauración y conservación del MBQM le realizó a la obra la siguiente intervención:
Se realizó una copia de la escultura El estibador, obra perteneciente al MBQM.
Se trata de una escultura de argamasa uniforme con una estructura metálica. El molde se realizó en caucho de silicona con contramoldes de yeso y la reproducción hecha con un mortero a la cal con refuerzos estructurales.
Pascual Guisasola Contell
Escultor nacido en Avellaneda. A los 7 años de edad se trasladó con su familia a Valencia, donde entre 1923 y 1929 cursó los Estudios Superiores en la Real Academia de Bellas Artes, teniendo entre sus mentores a Antonio Renau, Julio Cebrian Mezquita y Eugenio Carbonell. Al mismo tiempo, frecuentó los talleres de Mariano Benlliure y Luis Casinos.
Realizó viajes de estudio a Francia e Italia.
Expuso en el Salón Permanente de Arte (Valencia, 1927), y ya en la Argentina participó regularmente en el Salón Nacional desde 1938. También se apreciaron sus obras en la Exposición Internacional de Valparaíso y en la Primera Exposición de “Arte Rodante Argentino”.