Juan Andrés Cáceres nació el 27 de marzo de 1962 en Manuel Derqui, departamento de Empedrado, provincia de Corrientes, y reside actualmente en la ciudad de Corrientes. Comenzó a tallar desde niño, aprendiendo de manera autodidacta a partir del acompañamiento de un primo que fue su mentor en el oficio.
Talladas en hueso, madera y otros materiales, sus piezas expresan creencias arraigadas, memoria colectiva y una profunda relación con el territorio.
“Yo con esto empecé a los doce años. Tenía demasiadas imágenes a mi alrededor y un primo que hacía tallado en madera me enseñó proporciones, cómo lograr el equilibrio en una pieza”.

Además de su trayectoria como artesano, desarrolló múltiples oficios técnicos —soldador, carpintero, trabajador rural y de la construcción— y trabajó en las obras civiles de la represa de Yacyretá. En 1982 fue enviado como soldado conscripto a la Guerra de Malvinas, experiencia que marcó profundamente su vida.
“Me fui a Malvinas. Fui soldado, con orgullo lo digo. De comunicaciones, radiooperador, teléfono”.
Tras la guerra, la práctica artesanal se convirtió para él no solo en un medio de vida, sino también en una forma de reconstrucción personal y terapéutica. Desde entonces, su producción se ha concentrado en la imaginería religiosa y popular, con especial énfasis en figuras como la Virgen de Itatí, Jesucristo y San La Muerte.

El contexto cultural correntino atraviesa de manera decisiva su obra: “Acá se convive con lo católico y lo popular. En una misma capilla puede estar la Virgen de Itatí y al lado San La Muerte. No hay una divisoria ahí”.
Su material predilecto es el hueso vacuno, que elige tanto por su complejidad técnica como por su potencia expresiva. “A mí me encanta el hueso. Es frágil, duro, pero elástico para realizar una obra espectacular”.
Las piezas de Cáceres incorporan además, madera, metal y piedra, combinando técnicas tradicionales con una mirada personal sobre lo sagrado y lo simbólico. El MAP cuenta con esta obra de San La Muerte en su colección.

Entre las piezas que elige para que lo representen se encuentra la figura de San Francisco, madera de cedro, 50 cm; la Virgen de Itatí, hueso vacuno y madera de cedro, 40 cm., San La Muerte danzante, hueso vacuno, madera de palo santo y base de granito y el Pescador marisquero, tallado en hueso vacuno sobre base de madera.