Roberto Capurro (1903 – 1971). Esperando la barca, c.1955

Relieve en cemento. 145 x 132 x 13 cm.

Compartir en redes

Escuchá la descripción de la obra

Esperando la barca. Roberto Capurro

Grupo de adultos y niños expectantes, situando su mirada a lo lejos.
El alto relieve que estás observando representa,  al igual que varias obras que ya has conocido de este mismo pasaje, una escena cotidiana del barrio de La Boca hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX,. Esta congruencia se debe a que las producciones emplazadas en este pasaje tematizan la identidad barrial en particular y la construcción del ser nacional en general. Estos lineamientos son los que estableció Quinquela Martín, hacia 1938, para el Museo de Bellas Artes de Artistas Argentinos de La Boca y así conformar la colección de arte argentino, de la cual las obras presentes en Caminito forman parte.

Volviendo al alto relieve en cuestión, a simple vista se observa a un grupo de adultos y niños expectantes, situando su mirada a lo lejos. Esta acción es remarcada por el gesto de la mujer que, desde el último plano, posa su mano sobre la frente para ajustar el objetivo. Entre las personas del primer plano, se asoman a través de los regazos, los niños que también expresan un gesto ansioso. La mujer que se encuentra en el centro de la composición, se sitúa como protagonista del momento: sus manos entrecruzadas en modo de súplica y su cabeza volcada hacia un lado, suma a la sensación de expectativa cierta melancolía como si estuviera añorando algo o a alguien.

Para potenciar el mensaje que el artista desea compartir con su obra, es preciso poner en contexto la misma y vincularla con otros sitios históricos cercanos al lugar donde ésta se encuentra. Esperar la barca en tiempos pasados en este barrio, significaba aguardar noticias de algún familiar, un ser querido o un amor que había quedado en tierra lejana. Eran los inmigrantes, recién llegados a suelo argentino y establecidos en La Boca -dado que el puerto se convirtió en una de las principales fuentes de trabajo-, quienes ansiaban conocer qué estaba sucediendo “del otro lado del océano”. El intercambio epistolar era frecuente en aquellos momentos, las novedades llegaban en barco, en forma de papel y tinta. Los suspiros al leer las ansiadas cartas no se hacían esperar, podrían manifestar: alivio (saber que ésa persona está a salvo de la guerra), felicidad (el resto de la familia pronto arribaría a Buenos Aires) o dolor (alguien que se encontraba lejos padecía una enfermedad o había fallecido). Por estas mismas situaciones es que se llamó “Plazoleta de los suspiros” al lugar histórico que se encuentra antes de llegar a Caminito, en la Vuelta de Rocha, donde se erige el mástil marinero y el busto que representa al Almirante Guillermo Brown, realizado por Julio Vergottini.

Por la selección de los motivos de su representación, Roberto Capurro se ganó el apelativo de “escultor del mar”. Es usual encontrar en sus obras estas referencias, como en este caso, el ancla que se muestra en la izquierda inferior de la obra.

Te invitamos a que continúes tu paseo y observes el “Monumento al General Don José de San Martín”, alto relieve de gran formato  que se ubica a la entrada de este pasaje, también realizado por Capurro.

RESTAURACIÓN REALIZADA
Grupo de adultos y niños expectantes, situando su mirada a lo lejos.

​El Museo Benito Quinquela Martín (MBQM) tiene a su cargo la salvaguarda y puesta en valor de las obras expuestas en la calle Caminito.
Por este motivo el equipo de restauración y conservación del MBQM le realizó a la obra la siguiente intervención:​

  • Limpieza general.
  • Eliminación de hongos, musgos y líquenes.
  • Adhesiones de material debilitado.
  • Tratamiento de grietas y fisuras.
  • Retoque con color en sectores con pérdida.

Roberto Capurro 

Por frecuentar temas relacionados con los puertos, sus trabajadores y navegantes, se lo conoció como “El escultor del mar”. Es uno de los grandes exponentes de la escultura boquense del siglo XX. Había nacido en una familia de tradición marinera, entre cuyos ancestros se encontraba Francisco Parodi (el escultor pionero del arte en La Boca).
Fue Profesor Nacional de Dibujo, recibido en la Escuela Nacional de Bellas Artes.
Ha sido reconocido con el Gran Premio del Salón Nacional en 1942, entre otras distinciones obtenidas en salones y concursos a nivel local y nacional. Sus obras figuran en importantes museos argentinos, y en colecciones de Estados Unidos, Italia, España e Indonesia.
Varias de sus esculturas se emplazan en edificios y paseos públicos. Entre ellas, se destacan Ponderación y carácter (frente a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires), Paracelso Medicina Curativa (frente a la Facultad de Medicina) y el Monumento al pescador (Mar del Plata).

​