Esta exposición propone una revisión poética e interdisciplinaria de la colección del Museo Eduardo Sívori a partir de nuevas creaciones contemporáneas. Un affaire de colecciones funciona como un ensayo visual y, al mismo tiempo, como una constelación de relaciones posibles. A través de la búsqueda de ecos y resonancias, el artista Patricio Gil Flood nos invita a sumergirnos en la historia, en la memoria tanto personal como colectiva y en las fuerzas invisibles que atraviesan nuestra vida cotidiana.
El núcleo de la muestra se construye a partir de un cruce entre las nuevas instalaciones del artista y una selección de dibujos y grabados pertenecientes al patrimonio del museo. ¿Qué vínculos pueden establecerse entre estas obras históricas y la producción de Gil Flood?
La conversación no busca ser cronológica ni enciclopédica, sino profundamente asociativa y perceptiva. El punto de encuentro es el dibujo entendido como un campo de pensamiento y acción.
En su práctica, Gil Flood investiga las fuerzas invisibles que moldean la vida cotidiana: el mundo del trabajo, los territorios que habitamos, las narrativas de la historia y las ficciones que construimos para comprenderla. Al poner sus instalaciones en relación con la colección del museo, descubrimos que muchos de los artistas presentes en ella ya exploraban esas mismas tensiones.
En la xilografía El Mágico poder de sus besos (1984) de Eduardo Iglesias Brickles, por ejemplo, aparece una dimensión afectiva y narrativa del grabado que remite a imaginarios románticos y populares. En contraste, la tinta Ocupación para un astrólogo sin trabajo (1957) de Sergio Camporeale introduce una escena absurda y casi literaria, cercana al humor inquietante de ciertos relatos de Julio Cortázar: una reflexión sobre el trabajo, el destino y las profesiones improbables.
La obra Muchacho de la esquina (1977) de Aída Carballo, perteneciente a la serie Los colectivos, trae al presente la figura del joven urbano: el muchacho del barrio, de las banderas, de las bandas de rock, figura a la vez cotidiana y simbólica de una generación. En otro regsitro expresivo, la monocopia La libertad es una estatua (1989) de Ralveroni distorsiona con furia expresionista el rostro del célebre monumento norteamericano, sumergiéndolo en una materia negra y densa donde la tinta parece desbordar la imagen.
Estas obras dialogan con las instalaciones de Gil Flood, que también exploran los cruces entre palabra, dibujo y experiencia.
Los hilos invisibles
Una instalación compuesta por cuatro pinturas gráficas de gran formato sobre lienzos negros suspendidos en el espacio. En ellas, el artista desliega una suerte de “falsa teoría de conjuntos”, inspirada en los diagramas de Venn, donde palabras ambiguas y conceptos se cruzan explorando relaciones azarosas entre lenguaje, dibujo y experiencia.
Métodos arbitrarios
Una extensa serie de collages realizados sobre papel milimetrado. Producidas en cadena y articuladas como pequeñas colecciones, estas piezas combinan fragmentos de enciclopedias, fotografías y múltiples capas de recortes.
Más que una demostración cerrada, esta exposición se presenta como un intento: un ensamblaje de miradas que invita a redescubrir cómo circulamos por el mundo y de qué modo lo habitamos.
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Inauguración: Sábado 21 de marzo de 2026, 12 h
Cierre: Domingo 3 de mayo de 2026
Av. Infanta Isabel 555, Parque 3 de Febrero (frente al puente del Rosedal)
Entradas
Público General: $10.000
Residentes Argentinos y/o Extranjeros (con DNI): $2.000
Todos los días sin cargo: Menores de 12 años. Personas con discapacidad y
acompañante. Jubilados, docentes y estudiantes con acreditación.
Miércoles gratis
Horarios
Lunes, miércoles, jueves y viernes de 11 a 19h
Sábados, domingos y feriados de 11 a 20h
Martes: cerrado