Nuestros referentes

Conocé las experiencias, sensaciones y aprendizajes de los docentes que nos enseñan junto a sus alumnos cómo podemos cuidar el planeta entre todos.

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Los referentes ambientales son el principal nexo entre el Programa Escuelas Verdes y las escuelas. A través de ellos podemos llegar a toda la comunidad educativa para poder consolidar la educación ambiental como un pilar que puede trabajarse de manera transversal desde diversas perspectivas. A través de los siguientes testimonios conocerás algunas de las experiencias mas motivadoras que nos contagian para seguir trabajando por un futuro más equitativo, justo y sustentable.

Si querés conocer más sobre el rol de referente y cómo tu escuela puede designar uno, ingresá aquí.

Elizabeth Damiani

Elizabeth Damiani

Colegio Nuestra Señora del Sagrado Corazón

¿En qué momento de tu vida empezó tu vínculo con el ambiente? ¿Cómo impactó ese vínculo en tu presente como Referente Ambiental?

Empezó en mi niñez, a través del contacto directo, la observación y la contemplación de la naturaleza. Luego, la Biología le dio estructura, fundamentos y un sentido más profundo a esa conexión integral. Al descubrir la perfección natural, la vinculé inmediatamente con el amor de Dios como creador, internalizando el valor del cuidado del ambiente y del propio cuerpo. Este trayecto me trajo a mi rol actual como Referente Ambiental, un lugar que cerró perfecto con mi historia para poder transmitir y contagiar esa biofilia que me acompaña desde siempre.

¿En qué momento de tu camino como Referente Ambiental dijstе “esto realmente valió la pena”?

Vale la pena cuando la vocación da frutos visibles: en esos pequeños 'brotes' de conciencia que aparecen en los alumnos. Despertar su curiosidad y verlos contemplar la naturaleza con asombro es el primer paso, pero el logro definitivo ocurre cuando ellos mismos se convierten en motor del cambio, con ideas autónomas que florecen y, gracias a Dios, nos superan.

Un momento reciente que me conmovió profundamente ocurrió en el último evento donde los chicos de primer año realizaban su compromiso ambiental. Un grupo decidió investigar la contaminación del agua y armó una pequeña obra de teatro a bordo de un barco. Más allá de las escenas donde visibilizaban el drama de los peces y los microplásticos, la trama giraba en torno a la búsqueda de un tesoro. Fue una iniciativa 100% de ellos que el tesoro encontrado no fuera algo material, sino un cofre con consejos de antiguos piratas para las generaciones actuales; un mensaje que advertía sobre la contaminación y les delegaba la misión de proteger el agua y cambiar sus hábitos. Ver que para mis estudiantes el verdadero tesoro es el cuidado de la creación fue un momento sumamente emotivo e impactante. Ahí es cuando confirmás el verdadero valor de ser Referente Ambiental.

¿Qué tema ambiental sentís que hoy interpela más a tus estudiantes? ¿Cuáles fueron sus interrogantes o reflexiones que más te movilizaron?

Los interpela de lleno la responsabilidad de sus elecciones y el consumo diario. Cuando trabajamos conceptos como la huella hídrica o la huella de carbono, los chicos hacen un clic inmediato: se dan cuenta de que sus decisiones cotidianas —como cerrar una canilla o rechazar plásticos de un solo uso— tienen un impacto medible y real en el planeta.

Por otra parte, lo que más me moviliza es el asombro doloroso y la frustración que sienten ante la falta de empatía del mundo adulto y empresarial. Al investigar problemáticas como el tráfico ilegal de fauna y flora, o descubrir la crueldad de las empresas que testean en animales, los chicos conectan directo con el sufrimiento de los seres vivos. Una vez que despiertan esa conciencia, les resulta incomprensible que los mayores sigan por el camino equivocado, y empiezan a demandar coherencia a su entorno.

¿Qué creés que necesitan hoy las escuelas para profundizar la educación ambiental? ¿Qué herramientas creés necesarias para sostener el entusiasmo cuando se presentan obstáculos?

Requerimos más y mejor capacitación, y que la ecología sea un eje transversal pragmático legitimado por los directivos. Un gran motor para sostener el entusiasmo es jerarquizar las efemérides ambientales, dándoles la misma relevancia que a las fechas patrias, un camino que en nuestra institución afortunadamente ya iniciamos.

Asimismo, necesitamos herramientas prácticas: tender puentes con empresas con conciencia ecológica para que los alumnos vean modelos sustentables reales, y proveer información clara sobre qué corporaciones dañan el ambiente. Esto no solo genera consumidores conscientes en el aula, sino que impacta directamente en los hogares a través de los chicos.

Formar parte de iniciativas como Ruta Verde nos enseña que priorizar las especies locales sobre las exóticas (o alóctonas) no es solo una elección estética, sino una necesidad con un beneficio real que impacta en la salud, la economía y el ahorro de recursos; cuidar lo autóctono es, en definitiva, facilitarle el trabajo a la naturaleza.

Para lograr todo esto, el acompañamiento institucional es fundamental. En nuestra escuela, Nuestra Señora  del Sagrado Corazón de Belgrano, gracias a Dios cuento con un equipo directivo y un representante legal que están súper predispuestos y comprometidos con la causa. Esta apertura y respaldo de las autoridades se convierte en una herramienta invaluable para nosotros los docentes y referentes ambientales, ya que es lo que verdaderamente permite sostener el entusiasmo y transformar las ideas en proyectos reales y duraderos.

¿Cómo imaginás que la Educación Ambiental formará parte de la vida de tus estudiantes al terminar la escuela?

La imagino como una conciencia arraigada que guiará sus acciones adultas. Los estudiantes poseen una sensibilidad única y, si somos capaces de darles un buen ejemplo, terminarán de integrar estos valores a medida que maduren su personalidad. 

El gran aprendizaje que se llevarán es entender que el cuidado ambiental y el autocuidado son la misma cosa: no hay un 'afuera', lo que le hacemos al entorno nos lo hacemos a nosotros mismos. El orgullo de ver cómo crece nuestro proyecto de Escuela Verde me demuestra que, al sembrar este respeto profundo por la vida, les estamos dejando una huella imborrable que los acompañará mucho más allá de las paredes del aula.

Cinitia Denise Perez

Cintia Perez

Escuela de Enseñanza Media N.° 4 D.E. 19 «Homero Manzi»  

Mirando para atrás... ¿En qué momento de tu vida empezó tu vínculo con el ambiente?¿Cómo impactó ese vínculo en tu presente como Referente Ambiental?

Mi vínculo con el ambiente empezó cuando en la escuela me eligieron para ser referente ambiental. Ahí, a través de las capacitaciones brindadas por Escuelas Verdes, me ayudaron a entender lo importante que es cuidar el ambiente y de este modo transmitir ese conocimiento a los estudiantes y colegas.

¿En qué momento de tu camino como Referente Ambiental dijiste “esto realmente valió la pena”?

El momento que valió la pena para mi ser referente ambiental fue cuando después de mucho esfuerzo y sacrificio de toda la comunidad educativa obtuvimos el primer lazo ambiental. Observar la carita de los estudiantes y la alegría cuando lo obtuvimos, ellos se sacaban fotos con la placa y con el lazo, cosa que hoy en día lo siguen haciendo.

Ahí me di cuenta que todo mi trabajo como referente ambiental y asistir a las capacitaciones para formarme más valió la pena.

¿Qué tema ambiental sentís que hoy interpela más a tus estudiantes? ¿Cuáles fueron sus interrogantes o reflexiones que más te movilizaron?

La contaminación fue uno de los temas que más los interpeló porque los chicos sólo sabían sobre la contaminación química y desconocían la contaminación acústica, visual y auditiva, de este modo, se engancharon con el tema.

¿Qué creés que necesitan hoy las escuelas para profundizar la educación ambiental? ¿Qué herramientas creés necesarias para sostener el entusiasmo cuando se presentan obstáculos?

Estaría bueno que enviaran material libros para cada docente para poder trabajar en el aula.

¿Cómo imaginás que la Educación Ambiental formará parte de la vida de tus estudiantes al terminar la escuela?

Al terminar la secundaria me imagino a los estudiantes siendo más responsables en cuanto al cuidado del ambiente. Ellos mismo enseñando a sus pares.

El trabajo como referente ambiental es hermoso, porque también uno aprende cosas buenas y las capacitaciones que brinda Escuelas Verdes son interesantes, gracias a esas capacitaciones tenemos las herramientas que necesitamos hoy en día para manejarnos en la comunidad educativa.

Dra. Karelly Melgarejo-Colmenares

Karelly

Instituto Nuestra Señora de Luján

Mirando para atrás... ¿En qué momento de tu vida empezó tu vínculo con el ambiente? ¿Cómo impactó ese vínculo en tu presente como Referente Ambiental?

Nací en Colombia, rodeada de montañas, ríos y una gran diversidad de paisajes, un entorno que despertó desde nena mi curiosidad por el ambiente. Con el tiempo, ese interés se transformó en una vocación, llevándome a estudiar biología y posteriormente a realizar un doctorado Ciencias Ambientales. Este recorrido académico fortaleció mi compromiso con el cuidado del ambiente y me permitió comprender, desde una mirada científica y humana, el impacto de nuestras actividades y la importancia de asumir la responsabilidad sobre estas.

Hoy, como referente Ambiental del Instituto Nuestra Señora de Luján, ese recorrido adquiere un nuevo sentido, ya no se trata solo de comprender el ambiente desde lo científico, académico, sino también de acompañar a los y las estudiantes para que se reconozcan como parte él. Esto impacta directamente en mi forma de enseñar, busco generar conciencia y pensamiento crítico, e intento que ese aprendizaje se traduzca en acciones concretas y en un compromiso genuino por parte de las y los estudiantes

¿En qué momento de tu camino como Referente Ambiental dijiste «esto realmente valió la pena»?

Son varios momentos: cuando varios estudiantes me dijeron que querían implementar la huerta en sus casas; cuando en el día de la familia, una madre se acercó para contarme lo feliz que estaba al ver a su hija tan “enganchada” con la huerta; cuando una estudiante me compartió su deseo de estudiar biología; y cuando comencé a ver cada vez más estudiantes involucrados y comprometidos con las propuestas que construimos en equipo.

¿Qué tema ambiental sentís que hoy interpela más a tus estudiantes? ¿Cuáles fueron sus interrogantes o reflexiones que más te movilizaron?

El cambio climático es uno de los temas que más interpela hoy a mis estudiantes, especialmente por su impacto directo en la vida cotidiana y en el futuro que imaginan. También aparecen otros temas vinculados a la ley de glaciares, incendios, gestión de residuos. Entre los interrogantes y reflexiones que más me movilizaron están aquellos que cuestionan los hábitos propios y cercanos -como qué consumimos, cuánto desperdiciamos o de qué manera nuestras acciones cotidianas impactan en el ambiente y en el otro-, así como también las preguntas sobre la responsabilidad de los distintos actores. Me conmueve y me genera algo de tranquilidad cuando los más pequeños expresan preocupación por el futuro no tan lejano y, al mismo tiempo, buscan formas concretas de involucrarse y generar cambios desde su lugar, con preguntas como: ¿Qué puedo hacer?, desde el cole, ¿qué podemos hacer?

¿Qué creés que necesitan hoy las escuelas para profundizar la educación ambiental? ¿Qué herramientas creés necesarias para sostener el entusiasmo cuando se presentan obstáculos?

Para profundizar la educación ambiental, las escuelas necesitan integrarla como parte de su proyecto educativo, atravesando las distintas áreas y niveles; trabajar la educación ambiental de manera transversal y sostenida en el tiempo, no solo como proyectos aislados.

También es clave contar con formación docente continua, que brinde herramientas pedagógicas actualizadas y permita abordar las problemáticas ambientales desde una mirada integral. A su vez, resulta fundamental el acompañamiento de los equipos directivos y la construcción de redes con otras escuelas/colegios, comunidad y organizaciones, que enriquezcan las propuestas y les den mayor alcance.

Sostener el entusiasmo… considero importante trabajar en equipo, compartir experiencias, reconocer los pequeños y grandes logros, visibilizar el impacto de las acciones y sostener una mirada flexible frente a las dificultades. Volver una y otra vez al propósito, apoyarse en el trabajo en equipo y dar lugar a la creatividad permite reinventar y recordar el sentido de lo que hacemos. Asimismo, involucrar activamente a los estudiantes, docentes, comunidad institucional, donde puedan expresar sus opiniones, participar en la toma de decisiones, compartir sus inquietudes, ideas/propuestas, fortaleciendo así el compromiso y la participación colectiva.

¿Cómo imaginás que la Educación Ambiental formará parte de la vida de tus estudiantes al terminar la escuela?

Deseo que la educación ambiental siga presente en la vida de los y las estudiantes en la forma de mirar y habitar el mundo. Desde una mirada más académica, confío que podrán analizar problemáticas ambientales con criterio, comprender la complejidad de las mismas, tomar decisiones y comprender el impacto de sus acciones. Ojalá puedan sostener una actitud crítica frente a las problemáticas ambientales, que se sientan parte y responsables, y que lleven esas preguntas a los espacios que transiten.

Más que recordar contenidos, fórmulas, quisiera que conserven la curiosidad, la sensibilidad, el asombro, la conciencia y la disposición a involucrarse con otros. Con cierta nostalgia, pienso que tal vez no recuerden cada proyecto o cada actividad, pero sí esa forma de preguntarse por el mundo y por su lugar en él. Y ojalá que, en algún momento, casi sin darse cuenta, vuelvan a hacerse esas preguntas que tantas veces surgieron en clase: ¿qué puedo hacer yo?, ¿qué podemos hacer nosotros?

Eugenia Victoria Cristaldo

Eugenia Cristaldo

Escuela de Enseñanza Técnica N.° 13 D.E. 21 «Ingeniero José Luis Delpini»

Mirando para atrás... ¿En qué momento de tu vida empezó tu vínculo con el ambiente? ¿Cómo impactó ese vínculo en tu presente como Referente Ambiental?

Mi vínculo con el Ambiente proviene desde mi cuna gracias a mis abuelos maternos. Nací en Ciudad Evita, un paraíso natural, rodeado de multicolores árboles -con sus respectivas flores y frutos-, aromas y sonidos a pájaros. En mi hogar, plagado de plantas, siempre se me inculcó el respeto por el entorno y la imperiosa necesidad de cuidarlo- en particular aquellos seres que nos rodean-. Esos inicios fueron potenciados durante mi escolarización primaria y secundaria en Aldo Bonzi, donde aprendí a pensar y hacer proyectos sociocomunitarios, concretados en acciones reales -siempre al aire libre, con ambiente lúdico y con respeto por el otro-. Toda esta combinación se plasmó cuando pude ser docente y decidir vibrar en frecuencia verde de mí hacia los demás.  Al ofrecerme la posibilidad de que fuera referente ambiental, no lo dudé ni un instante. Despertar, continuar o potenciar el espíritu natural que alberga en cada estudiante es una de las misiones que me he propuesto en esta vida. Devolver lo recibido y enseñar a cuidar el único completo planeta que tenemos.

¿En qué momento de tu camino como Referente Ambiental dijiste «esto realmente valió la pena»?

Cientos de micro-momentos revalidaron que «todo había valido la pena»- principalmente porque mi Proyecto se materializó durante turno noche. Las miradas de los estudiantes de 15 y 16 años cuando sus semillas (sembradas a las 21 h a la luz de farolitos hechos con latitas) les regalaban sus primeros brotes; el placer de turnarse para ir a limpiar la huerta o a regar; la reunión celebración de cosecha incorporando la lechuga o los tomates a las viandas que nos envía el Gobierno; la Cápsula del Tiempo que se abrirá en 2033- enterrada en el 2023-donde los chicos guardaron fotos del antes y el después de cada año en la Huerta; reparto a la comunidad docente de las plantas que quedaban en la Huerta tras finalizar Ciclos lectivos; envío de una foto de un hongo que encontraron preguntando si sería comestible y los mensajes de WhatsApp de exalumnos/as mostrándome su propia minihuerta en la Villa 20. Y así…. cientos. Hoy la propuesta se extiende a turno mañana y tarde con participación activa el área y docentes de taller, los geniales estudiantes que están descubriendo esta otra manera de estudiar la vida, sumada la orientación del facilitador digital de turno noche, por lo cual «esto realmente recién recomienza y vale la pena».

¿Qué tema ambiental sentís que hoy interpela más a tus estudiantes? ¿Cuáles fueron sus interrogantes o reflexiones que más te movilizaron?

En nuestra Comunidad Delpiniana coexistimos enseñanza Técnica y Bachiller. Aquellos que más contacto han tenido con la movida ha sido Bachiller turno noche, durante el Proyecto de E.D.I.: «Nuestra Propia Carta de la Tierra». Hoy, sumados los otros turnos, les preocupa todo: la falta de espacios verdes saludables en el entorno próximo, la no parquización, la cantidad excesiva de residuos, la no o poca concienciación ambiental; la falta de estimulación o información-capacitación acerca de temas ambientales; la guerra que oyen y ven en noticias- cuyo impacto en nuestra Argentina desconocen o temen-; las dudas acerca de «soberanía alimentaria» y «alimentación saludable»; la importancia del recurso «AGUA»- Eje transversal de casi todos los contenidos de mis planificaciones de este año y de varios Proyectos NES en ejecución-; la «Salud y el ejercicio físico»... y van….

¿Qué creés que necesitan hoy las escuelas para profundizar la educación ambiental? ¿Qué herramientas creés necesarias para sostener el entusiasmo cuando se presentan obstáculos?

Para profundizar la educación ambiental se necesitan: más docentes comprometidos con la causa e involucrados, acompañados y sostenidos por las Gestiones de Directivos, orientados por especialistas ambientales que recorran las Escuelas o colegas docentes con experiencias transitadas, dando: talleres, charlas, estrategias socioeducativas lúdicas, sumada una real red de cadenas de prestadores y ofertantes - similar propuesta de la Bioferia-, sólo que adaptada a las particularidades de cada barrio. Mayor interrelación entre Escuelas de los tres Niveles educativos, más aún si comparten Distrito o Comuna.

Y…cuando se presentan obstáculos, tomarlos como insumo de referencia y análisis para volver a empezar. Perseverancia, disciplina, entusiasmo, trabajo en equipo, redes, lazos, salvavidas compartidos. Recuerdo una anécdota cuando volvimos de un receso invernal, entusiasmados por ver cómo estaba nuestra querida Huerta y… no quedaba nada. Había habido un gran festejo entre la comunidad de hormigas, caracoles y algunos perros y gatos. Tras la desazón y unos mates, los estudiantes dijeron: ¡¡¡ Ahh, no!!! Otra vez, no pasa. Y manos a la obra, volvimos a empezar con más investigación y recaudos. Capitalizar el error, aprender a aprender y hacer.       

¿Cómo imaginás que la Educación Ambiental formará parte de la vida de tus estudiantes al terminar la escuela?

Sin duda alguna, algo o mucho quedará, pues la siempre ambiental de todo tipo de: temáticas, estrategias, propuestas, emprendedorismo, se ha hecho, desde lo teórico y lo vivencial. Se los ha empoderado de herramientas y han puesto: manos, tiempo, energía y lazos en juego. Se ha compartido la curiosidad y la oportunidad. Lo mencioné anteriormente: tengo anécdotas de exalumnos/as con sus propias experiencias personales, por ende, la simiente crece… y se replica. Falta mucho por hacer…de mi parte, siempre prevalecerá la sana locura verde compartida y la férrea convicción de que: se predica con el ejemplo, se cambia cualquier realidad con principios positivos compartidos y se hace camino al andar. Manos a la obra.

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