Nuestros referentes

Conocé las experiencias, sensaciones y aprendizajes de los docentes que nos enseñan junto a sus alumnos cómo podemos cuidar el planeta entre todos.

Compartir en redes

Los referentes ambientales son el principal nexo entre el Programa Escuelas Verdes y las escuelas. A través de ellos podemos llegar a toda la comunidad educativa para poder consolidar la educación ambiental como un pilar que puede trabajarse de manera transversal desde diversas perspectivas. A través de los siguientes testimonios conocerás algunas de las experiencias mas motivadoras que nos contagian para seguir trabajando por un futuro más equitativo, justo y sustentable.

Si querés conocer más sobre el rol de referente y cómo tu escuela puede designar uno, ingresá aquí.

Dra. Karelly Melgarejo-Colmenares

Karelly

Instituto Nuestra Señora de Luján

Mirando para atrás... ¿En qué momento de tu vida empezó tu vínculo con el ambiente? ¿Cómo impactó ese vínculo en tu presente como Referente Ambiental?

Nací en Colombia, rodeada de montañas, ríos y una gran diversidad de paisajes, un entorno que despertó desde nena mi curiosidad por el ambiente. Con el tiempo, ese interés se transformó en una vocación, llevándome a estudiar biología y posteriormente a realizar un doctorado Ciencias Ambientales. Este recorrido académico fortaleció mi compromiso con el cuidado del ambiente y me permitió comprender, desde una mirada científica y humana, el impacto de nuestras actividades y la importancia de asumir la responsabilidad sobre estas.

Hoy, como referente Ambiental del Instituto Nuestra Señora de Luján, ese recorrido adquiere un nuevo sentido, ya no se trata solo de comprender el ambiente desde lo científico, académico, sino también de acompañar a los y las estudiantes para que se reconozcan como parte él. Esto impacta directamente en mi forma de enseñar, busco generar conciencia y pensamiento crítico, e intento que ese aprendizaje se traduzca en acciones concretas y en un compromiso genuino por parte de las y los estudiantes

¿En qué momento de tu camino como Referente Ambiental dijiste «esto realmente valió la pena»?

Son varios momentos: cuando varios estudiantes me dijeron que querían implementar la huerta en sus casas; cuando en el día de la familia, una madre se acercó para contarme lo feliz que estaba al ver a su hija tan “enganchada” con la huerta; cuando una estudiante me compartió su deseo de estudiar biología; y cuando comencé a ver cada vez más estudiantes involucrados y comprometidos con las propuestas que construimos en equipo.

¿Qué tema ambiental sentís que hoy interpela más a tus estudiantes? ¿Cuáles fueron sus interrogantes o reflexiones que más te movilizaron?

El cambio climático es uno de los temas que más interpela hoy a mis estudiantes, especialmente por su impacto directo en la vida cotidiana y en el futuro que imaginan. También aparecen otros temas vinculados a la ley de glaciares, incendios, gestión de residuos. Entre los interrogantes y reflexiones que más me movilizaron están aquellos que cuestionan los hábitos propios y cercanos -como qué consumimos, cuánto desperdiciamos o de qué manera nuestras acciones cotidianas impactan en el ambiente y en el otro-, así como también las preguntas sobre la responsabilidad de los distintos actores. Me conmueve y me genera algo de tranquilidad cuando los más pequeños expresan preocupación por el futuro no tan lejano y, al mismo tiempo, buscan formas concretas de involucrarse y generar cambios desde su lugar, con preguntas como: ¿Qué puedo hacer?, desde el cole, ¿qué podemos hacer?

¿Qué creés que necesitan hoy las escuelas para profundizar la educación ambiental? ¿Qué herramientas creés necesarias para sostener el entusiasmo cuando se presentan obstáculos?

Para profundizar la educación ambiental, las escuelas necesitan integrarla como parte de su proyecto educativo, atravesando las distintas áreas y niveles; trabajar la educación ambiental de manera transversal y sostenida en el tiempo, no solo como proyectos aislados.

También es clave contar con formación docente continua, que brinde herramientas pedagógicas actualizadas y permita abordar las problemáticas ambientales desde una mirada integral. A su vez, resulta fundamental el acompañamiento de los equipos directivos y la construcción de redes con otras escuelas/colegios, comunidad y organizaciones, que enriquezcan las propuestas y les den mayor alcance.

Sostener el entusiasmo… considero importante trabajar en equipo, compartir experiencias, reconocer los pequeños y grandes logros, visibilizar el impacto de las acciones y sostener una mirada flexible frente a las dificultades. Volver una y otra vez al propósito, apoyarse en el trabajo en equipo y dar lugar a la creatividad permite reinventar y recordar el sentido de lo que hacemos. Asimismo, involucrar activamente a los estudiantes, docentes, comunidad institucional, donde puedan expresar sus opiniones, participar en la toma de decisiones, compartir sus inquietudes, ideas/propuestas, fortaleciendo así el compromiso y la participación colectiva.

¿Cómo imaginás que la Educación Ambiental formará parte de la vida de tus estudiantes al terminar la escuela?

Deseo que la educación ambiental siga presente en la vida de los y las estudiantes en la forma de mirar y habitar el mundo. Desde una mirada más académica, confío que podrán analizar problemáticas ambientales con criterio, comprender la complejidad de las mismas, tomar decisiones y comprender el impacto de sus acciones. Ojalá puedan sostener una actitud crítica frente a las problemáticas ambientales, que se sientan parte y responsables, y que lleven esas preguntas a los espacios que transiten.

Más que recordar contenidos, fórmulas, quisiera que conserven la curiosidad, la sensibilidad, el asombro, la conciencia y la disposición a involucrarse con otros. Con cierta nostalgia, pienso que tal vez no recuerden cada proyecto o cada actividad, pero sí esa forma de preguntarse por el mundo y por su lugar en él. Y ojalá que, en algún momento, casi sin darse cuenta, vuelvan a hacerse esas preguntas que tantas veces surgieron en clase: ¿qué puedo hacer yo?, ¿qué podemos hacer nosotros?

Eugenia Victoria Cristaldo

Eugenia Cristaldo

Escuela de Enseñanza Técnica N.° 13 D.E. 21 «Ingeniero José Luis Delpini»

Mirando para atrás... ¿En qué momento de tu vida empezó tu vínculo con el ambiente? ¿Cómo impactó ese vínculo en tu presente como Referente Ambiental?

Mi vínculo con el Ambiente proviene desde mi cuna gracias a mis abuelos maternos. Nací en Ciudad Evita, un paraíso natural, rodeado de multicolores árboles -con sus respectivas flores y frutos-, aromas y sonidos a pájaros. En mi hogar, plagado de plantas, siempre se me inculcó el respeto por el entorno y la imperiosa necesidad de cuidarlo- en particular aquellos seres que nos rodean-. Esos inicios fueron potenciados durante mi escolarización primaria y secundaria en Aldo Bonzi, donde aprendí a pensar y hacer proyectos sociocomunitarios, concretados en acciones reales -siempre al aire libre, con ambiente lúdico y con respeto por el otro-. Toda esta combinación se plasmó cuando pude ser docente y decidir vibrar en frecuencia verde de mí hacia los demás.  Al ofrecerme la posibilidad de que fuera referente ambiental, no lo dudé ni un instante. Despertar, continuar o potenciar el espíritu natural que alberga en cada estudiante es una de las misiones que me he propuesto en esta vida. Devolver lo recibido y enseñar a cuidar el único completo planeta que tenemos.

¿En qué momento de tu camino como Referente Ambiental dijiste «esto realmente valió la pena»?

Cientos de micro-momentos revalidaron que «todo había valido la pena»- principalmente porque mi Proyecto se materializó durante turno noche. Las miradas de los estudiantes de 15 y 16 años cuando sus semillas (sembradas a las 21 h a la luz de farolitos hechos con latitas) les regalaban sus primeros brotes; el placer de turnarse para ir a limpiar la huerta o a regar; la reunión celebración de cosecha incorporando la lechuga o los tomates a las viandas que nos envía el Gobierno; la Cápsula del Tiempo que se abrirá en 2033- enterrada en el 2023-donde los chicos guardaron fotos del antes y el después de cada año en la Huerta; reparto a la comunidad docente de las plantas que quedaban en la Huerta tras finalizar Ciclos lectivos; envío de una foto de un hongo que encontraron preguntando si sería comestible y los mensajes de WhatsApp de exalumnos/as mostrándome su propia minihuerta en la Villa 20. Y así…. cientos. Hoy la propuesta se extiende a turno mañana y tarde con participación activa el área y docentes de taller, los geniales estudiantes que están descubriendo esta otra manera de estudiar la vida, sumada la orientación del facilitador digital de turno noche, por lo cual «esto realmente recién recomienza y vale la pena».

¿Qué tema ambiental sentís que hoy interpela más a tus estudiantes? ¿Cuáles fueron sus interrogantes o reflexiones que más te movilizaron?

En nuestra Comunidad Delpiniana coexistimos enseñanza Técnica y Bachiller. Aquellos que más contacto han tenido con la movida ha sido Bachiller turno noche, durante el Proyecto de E.D.I.: «Nuestra Propia Carta de la Tierra». Hoy, sumados los otros turnos, les preocupa todo: la falta de espacios verdes saludables en el entorno próximo, la no parquización, la cantidad excesiva de residuos, la no o poca concienciación ambiental; la falta de estimulación o información-capacitación acerca de temas ambientales; la guerra que oyen y ven en noticias- cuyo impacto en nuestra Argentina desconocen o temen-; las dudas acerca de «soberanía alimentaria» y «alimentación saludable»; la importancia del recurso «AGUA»- Eje transversal de casi todos los contenidos de mis planificaciones de este año y de varios Proyectos NES en ejecución-; la «Salud y el ejercicio físico»... y van….

¿Qué creés que necesitan hoy las escuelas para profundizar la educación ambiental? ¿Qué herramientas creés necesarias para sostener el entusiasmo cuando se presentan obstáculos?

Para profundizar la educación ambiental se necesitan: más docentes comprometidos con la causa e involucrados, acompañados y sostenidos por las Gestiones de Directivos, orientados por especialistas ambientales que recorran las Escuelas o colegas docentes con experiencias transitadas, dando: talleres, charlas, estrategias socioeducativas lúdicas, sumada una real red de cadenas de prestadores y ofertantes - similar propuesta de la Bioferia-, sólo que adaptada a las particularidades de cada barrio. Mayor interrelación entre Escuelas de los tres Niveles educativos, más aún si comparten Distrito o Comuna.

Y…cuando se presentan obstáculos, tomarlos como insumo de referencia y análisis para volver a empezar. Perseverancia, disciplina, entusiasmo, trabajo en equipo, redes, lazos, salvavidas compartidos. Recuerdo una anécdota cuando volvimos de un receso invernal, entusiasmados por ver cómo estaba nuestra querida Huerta y… no quedaba nada. Había habido un gran festejo entre la comunidad de hormigas, caracoles y algunos perros y gatos. Tras la desazón y unos mates, los estudiantes dijeron: ¡¡¡ Ahh, no!!! Otra vez, no pasa. Y manos a la obra, volvimos a empezar con más investigación y recaudos. Capitalizar el error, aprender a aprender y hacer.       

¿Cómo imaginás que la Educación Ambiental formará parte de la vida de tus estudiantes al terminar la escuela?

Sin duda alguna, algo o mucho quedará, pues la siempre ambiental de todo tipo de: temáticas, estrategias, propuestas, emprendedorismo, se ha hecho, desde lo teórico y lo vivencial. Se los ha empoderado de herramientas y han puesto: manos, tiempo, energía y lazos en juego. Se ha compartido la curiosidad y la oportunidad. Lo mencioné anteriormente: tengo anécdotas de exalumnos/as con sus propias experiencias personales, por ende, la simiente crece… y se replica. Falta mucho por hacer…de mi parte, siempre prevalecerá la sana locura verde compartida y la férrea convicción de que: se predica con el ejemplo, se cambia cualquier realidad con principios positivos compartidos y se hace camino al andar. Manos a la obra.

Ingresá a nuestro historial de testimonios para conocer todos los docentes que participaron de esta sección.