Instituto Parroquial «Canónigo Honorario Mario Fabián Alsina»
Ubicado en el barrio de Villa Lugano, pertenece a la Comuna 7. Su dirección es Dellepiane Sur 5730.
A fines del siglo XIX, Villa Lugano era una zona rural de quintas y chacras. José Soldati, joven suizo, promovió su desarrollo al construir la estación ferroviaria, inaugurada en 1908, y dar inicio al loteo del barrio. La necesidad de una parroquia motivó a la Madre Mercedes del Carmen Pacheco a impulsar su creación, con apoyo del Arzobispo Espinosa y benefactores como María Adelia Harilaos de Olmos.
La parroquia del Niño Jesús se fundó en 1923, y en 1925 llegó el padre Mario Alsina, cuyo legado marcó profundamente a la comunidad. Conocido como el “Cura Gaucho”, se dedicó a la asistencia espiritual y social, y soñó con fundar una escuela gratuita para sacar a los niños de la calle. El Colegio Parroquial del Niño Jesús abrió el 25 de octubre de 1925 con 16 alumnos y aulas de chapa. Gracias al esfuerzo colectivo del barrio, se construyeron aulas de material con recursos locales.
Durante más de 44 años, el padre Alsina alojó niños en la parroquia y fomentó el juego, el estudio y la fe. Impulsó la construcción del colegio y su legado perdura en cada rincón de la institución. Tras su retiro, donó sus últimos recursos para ampliar la escuela. Sus restos descansan hoy en la parroquia. Luego del fallecimiento del Padre Alsina la escuela cambió su nombre para homenajearlo por su incansable labor.
Con el correr de los años, se sumaron obras claves: aulas nuevas, gimnasio, salón de actos, biblioteca, jardín de infantes y, en 2011, el nivel secundario. La escuela secundaria es pionera desde su comienzo en innovación educativa, con una mirada centrada en el protagonismo de los estudiantes. Actualmente, ofrece orientación en Economía y Administración y en Ciencias Sociales y Humanidades.
Hoy el Instituto Parroquial «Canónigo Honorario Mario Fabián Alsina »sigue con los mismos objetivos de su creación, pero ha crecido significativamente en su tamaño y oferta pedagógica abarcando los tres niveles de la educación obligatoria.Su crecimiento ha sido posible gracias al trabajo mancomunado de padres, vecinos, docentes, equipos directivos y sacerdotes, manteniendo vivo a través de los años el legado del Padre Alsina.